CAPITULO
V
LA ISLA DE LOS VOLCANES.
Muy de mañana, con las bendiciones del Rey, el joven, cargando únicamente un morral
con lo necesario para el viaje emprendió ruta hacia lo desconocido. El alimento eran tortillas de maíz
cocido, semillas de fríjol cocido en olla de barro y chile chiltepe. Por amuletos, dos ojos de venado,
la garra izquierda de un mono saraguate, un puñado de hojas de milenrama, raíces, semillas de frutas
y polvos de caparazón de armadillo.
Amarraba su cabeza con un paño de
color rojo, llevaba un cuchillo de oxidiana, colocado en su cinturón de Sibaque
y sus caites de cuero de danto.
Bellos
parajes, caminos angostos, valles, montañas, de los mas variados tamaños y
colores, transcurrieron a su paso. Atravesó ríos, cruzó ciénagas, caminó
grandes distancias, hasta que sus pies se sintieron adoloridos; los loros y los
pericos le hacían armoniosa su fatigada tarea, cuando surcaba en el cielo saludándole. Por las
noches descansaba en los árboles, junto a un abrevadero y dormía bajo las
estrellas del firmamento.
Al
despuntar el alba, tomaba un trozo de alimento y reanudaba el viaje, por los
campos recogía mazorcas de maíz amarillo, mientras las desgranaba, contaba
todos y cada uno de los granos y guardaba las semillas en su morral.
Las
aves que le acompañaban, cantaban dulces trinos, que producían una sinfonía
agradable al oído y mas placentero el viaje; era una fiesta de pájaros, los
animalitos del bosque le salía a su paso y con sus sonidos característicos le
saludaban y le animaban a continuar con su jornada.
Los
vientos del norte que le golpeaban la cara, mas la sensación del aire cálido
con sabor salado le indicaban que la costa se encontraba cerca, lo agradable de
la presencia del gran manto salado se hacía mas evidente con el cambio de la
vegetación; los cocoteros cargados de frutos se bamboleaban ante el viento y
los platanares se recostaban unos sobre otros, formando largos pasadizos que
conducían hacia las ardientes arenas.
Corrió
el último tramo y se detuvo donde las olas se desparramaban en forma de espuma
dejando un manto blanquecino, que recubría las playas, mientras los rayos del
sol se respingaban sobre las aguas.
---¡EL GRAN MANTO SALADO!.--- se dijo,
mostrando una gran satisfacción.
La
gran extensión de agua salada, el mar, cuyos confines se perdían a la vista,
donde el azul del cielo se confundía con el del océano, agua que retozaba con
las olas al chocar con las arenas de color blanco, se mezclaba el murmullo del
viento y el chasquido al reencuentro de las aguas con la playa.
Había
alcanzado la primera fase de la prueba y era tanta su satisfacción que había
olvidado que era la primera vez que recreaba su mirada en una playa, en una costa
o en el agua del mar. Ahora venía lo difícil, como cruzar esta agua y llegar a
los cofines de la tierra, a la isla de los volcanes que vomitaban fuego, lava y
piedras, su vista no era capaz de alcanzar a esa distancia.
Se
sentó bajo la sombra de un cocotero a ver pasar el tiempo, a meditar, el viento
que surcaba, le murmuraba al oído y su piel morena se humedecía por la brisa y
por las gotas de sudor que recorría su cuerpo. Al caer la tarde, cuando los
grillos y las chicharras acompañaban el sonido de las olas, entre la penumbra
de la tarde, vio una gran tortuga, una parlama que salía del agua y se dirigía
hacia él.
--- Tohil --- le dijo --- tu nanita NA´CHIN,
ha invocado a los espíritus del mar, para que vengan en tu auxilio, a mi se ha
enviado a servirte, en el siguiente paso de tu aventura.---
--- Tortuga del mar, tu serás quien me guíe
y me lleve a la isla de los volcanes que vomitan fuego y piedra…. Dime ¿que he
de hacer para que logremos el éxito juntos?---
--- Escucha mi consejo, ve a los cocoteros,
toma su fruto, rómpelo, beberás el agua y comerás su carne; parte de esto solo
lo masticarás, el bagazo lo frotarás contra tu cuerpo, con el fin de que el
aceite que contiene te sirva para evitar las quemaduras del radiante sol y el
roce del agua salada. Otra parte la guardarás para el viaje.---
--- Así lo hará, mi amiga tortuga, .---
--- Mañana al amanecer, me acompañarás hasta
la orilla, en el momento en que el agua me permita nadar, subirás a la
caparazón y te llevaré a través de las olas hasta la inmensidad… Mientras tanto
prepárate, la noche va a ser corta y tenemos que descansar.---
Mientras
la tortuga descansaba; el joven trepó a los cocoteros, cortó un racimo de
frutos, tomó su agua y comió su carne, de la que sobró la masticó, hasta
producir una masa blanquecina, la juntó sobre una hoja de plátano, y luego se puso
a dormir junto a la tortuga.
Mientras
los primeros rayos del sol se hacían presentes en el horizonte, el joven se
levantó, tomó la masa la partió en dos, una parte la frotó en todo su cuerpo,
lo que le hizo resaltar el color oscuro de su piel, la otras la envolvió en la misma hoja, amarrada
con cibaque colocándola en su morral. Usando toda su fuerza, empujó la gran tortuga,
hasta la orilla de la playa, poco a poco se fue introduciendo en el agua,
cuando las olas le golpeaban por arriba de la cintura, la tortuga, al flotar
empezó a sacudirse y nadar.
--- Agárrate de mi concha --- le indicó ---tienes
que asirte con gran fuerza, ya que las corrientes marinas y la fuerza de las olas grandes pueden hacer que te sueltes
---
Así
lo hizo, se tomó de la concha, recostando su cuerpo por encima de la concha. La
parlama que era tan grande como la estatura del muchacho, nadó fuertemente,
para poder halar el peso que llevaba, sin embargo la corriente marina de las
olas no le permitían avanzar con facilidad.
--- Tortuga, ¿que puedo hacer para ayudarte?---
---Estamos a punto de pasar las olas
grandes, amigo…, se fuerte y no te sueltes, el peligro pasará pronto.---
Tohil
no le pudo responder, pues una ola gigante le golpeo en el cuerpo, que le hizo
que se soltara y cayera, la tortuga del impacto se ladeo y desapareció de la
superficie, luego emergió por detrás de la gran ola y con una de sus patas haló
al joven y le ayudó a subir sobre su caparazón.
--- Gracias amiga, estuve a punto de
ahogarme. Tu pericia me salvó la vida.---
---Podemos continuar de aquí en adelante el
viaje es menos peligroso y mas tranquilo.---
Así
la pareja continuó su travesía, nadando grandes trechos, por momentos solo
flotaban, avanzaron todo el día, hasta que apareció la luna grande y llena,
cuyos reflejos en las aguas, daba la imagen de un manto de plata que se regaba
por toda la superficie, contrastando con el pequeño oleaje con rebordes de
espuma blanca, que adornaban en flecos el azul del mar.
Después
de una ardua jornada, que le había llevado navegando más de un día; a la
distancia se empezó a divisar en el claro oscuro de la madrugada, una pequeña
mancha roja, como un punto en la lejanía, que como luces de colores hacían
estallidos en serpentina.
--- Allí tenemos que llegar--- dijo la
tortuga.
Cada
vez mas cerca, se observaba mejor, el pináculo de la montaña se dibujaba como
petardos los hilos de fuego y como un río descendían sigilosos por las faldas
del volcán, la lava que iluminaba la pequeña isla.
Tohil
se lanzó al agua y se agarró de la cola de la tortuga, para flotar y dejar que
las corrientes marinas les arrastraran hacia las playas; el bamboleo de las
olas, que formaban tumbos, les indicaba que el objetivo estaba cercano, el
oleaje les fue conduciendo hacia la orilla de la isla. La parlama al llegar a
la arena se dirigió lo mas rápido que pudo a refugiarse entre las piedras,
mientras que el joven quedó tirado exhausto, boca abajo en un vado que se
formaba en la playa, el morral había caído lejos de allí, los ojos de venado y
las pequeñas piedras había rodado fuera de él.
El
sol había marcado su salida nuevamente, entre las rocas grandes de la playa,
quemando la espalda de Tohil, que permanecía dormido, el estimulo recibido por
el calor , hizo que reaccionara.
--- Cook…, Cook… ¿Dónde estás?
No
hubo respuesta, se puso de pie y viendo en todas direcciones, caminó hasta
donde se encontraba el morral, el que estaba vacío, los cangrejos de la playa
habían tomado y escondido los ojos de venado en sus agujeros, inició entonces
la búsqueda, cuanto agujero encontraba metía la mano hasta el codo y así poco a
poco recuperó las pepitas. Ya con su morral completo se dedicó a buscar a la
tortuga. La encontró entonces escondida de tras de las rocas, se dio cuenta
además que debido al gran esfuerzo realizado se encontraba agonizante.
--- Cook…, Cook…, mi amiga, que te pasa,
¿Qué hago por ti?---
--- Este es mi último viaje, joven Tohil….
Tengo que llegar al agua… tengo que llegar al agua…, el ciclo de mi vida
termina, tengo que viajar a la playa donde te recogí.., allí desovaré y volveré
a las inmensidades de la mar… a morir en paz.---
Con
mucha congoja y haciendo un máximo esfuerzo, tomó y arrastró a la tortuga hacia
la playa, luego la empujó y la empujó hasta llevarla al agua, en el momento que
empezó a flotar le dijo:
--- Ve Cook, ve y cumple con tu cometido,
completa tu ciclo de vida, refúgiate en los bancos de arena blanca para
desovar; luego regresa a los confines del mar, ve a morir en paz; tu misión
para con los dioses, también está cumplida.---
Tohil
se quedó muy triste, al ver la partida de su amiga, levantó las manos al cielo
y le pidió a sus nahuales que protegieran a Cook, para que cumpliera con su
reproducción, luego se sentó a meditar, su fortaleza de espíritu le hicieron
soportar la pena y emprender con mas deseo su gran tarea, ¿Qué le había hecho
llegar hasta allí?
CAPITULO
VI
EL
TEPESCUITLE.
Así
fue como el joven Tohil, reinició su camino, primero por las playas de arena
caliente y luego por los áridos campos llenos de piedras y plantas de espinas,
que estaban tan unidas que al paso entre ellas le dañaban la piel,
produciéndole pequeñas heridas; era tan trabajoso el paso que le llevó un medio
día pasar por el lugar.
Ya
por la tarde, buscó la sombra de un árbol frondoso, allí curó sus heridas y se alimentó de frutas,
luego continuó hasta que el sol empezó a ocultarse en el poniente, la montaña
se proyectaba en una tenue penumbra sobre
el paisaje, mientras los pájaros cantaban las rondas vespertinas, previo a
dormir en las barrancas, los animales del bosque regresaban a sus guaridas en búsqueda
de cobijo.
El
cansancio también le había hecho presa, la jornada había sido larga y tediosa,
tomó un puñado de hojas y cortó ramas de los arbustos, para improvisar un
lecho, donde se acomodó quedándose profundamente dormido.
A
la mañana siguiente, el canto del ruiseñor y la presencia de las abejas
mañanera, le despertaron, se sintió entonces acompañado, en efecto una manada
de cabras monteses pastaban junto a él.
--- Hermanas cabras, ustedes que son las que
pastan por la montaña, ¿Quién puede decirme como llego a las laderas de la
montaña donde crece el subín?---
---Beee, Beee, puedes tomar cuanta leche
desees, para saciar tu hambre y tu sed, pero se decirte que deberás buscar
entre mis compañeras a la única, que al probar su leche le sientas el sabor diferente
el del subín, ella te puede ayudar y guiar al sitio que buscas.---
---Gracias hermana cabra, seguiré tu consejo,
probaré la leche de cada una de tus compañeras hasta encontrar a la que su
leche es especial por tener el sabor del subín---
Así
lo hizo, fue con cada una de las cabras que tenían tetas grandes y llenas, a
cada una la saludaba ceremoniosamente y le solicitaba un sorbo de leche, hasta
que dio con la que le habían indicado, cuya leche tenía el olor y sabor a la
corteza del arbusto llamado subín, planta de espinas que crecía únicamente en
las laderas de la montaña mas árida de la región, en las inmediaciones donde se
encontraba el castillo del mal.
--- Hermana cabra, se que eres la única
capaz de guiarme al lugar donde puedo encontrar la entrada secreta del castillo
del mal.---
--- Joven amigo, nieto de NA´CHIN, los
dioses te han enviado en misión de bien, yo te conduciré hasta la entrada
secreta del Castillo del Mal. Buscaremos entonces el cementerio de los
Tecolotes, allí buscaremos a A´acram, el tepezcuintle, el sabrá como guiarte en
el resto del camino.---
--- Gracias amiga cabra, tendré presente lo
que me has indicado, pero dime ¿Cuándo iniciamos el viaje?---
--- Cuando el sol apunte en el cenit y
desaparezcan las sombras, iniciaremos la marcha, recuerda el cementerio de los
tecolotes, queda en un acantilado muy lejos de aquí.--- haciéndole una
reverencia doblando una de sus patas delanteras --- déjame que me alimente y
cuando sea la hora yo te daré la señal de la partida, mientras tanto recolecta
frutas y raíces para el viaje.---
El
sol se insinuaba con todo su esplendor, señalando perpendicularmente, cuando
las sombras se esconden y se concentra el calor de los rayos sobre los campos,
se dejó escuchar un valido, justo a iniciar la jornada, se despidieron de los
demás animales y comenzó la marcha; subieron y bajaron cerros, cruzaron
riachuelos, repasaron por verdes prados, bordearon veredas y pasaron grandes
bosques. La cabra en ocasiones se detenía para cortar monte, el que rumiaba o
se arrimaba a los troncos para rascar su lomo. Mientras tanto el joven, con una
caña de bambú elaboró una cerbatana
Largas
horas de camino transcurrieron mientras transitaban por estrechos caminos, tierras
secas con pasadizos de piedra, hasta que se aproximaron a un paraje donde un
riachuelo se deslizaba, serpenteando entre las rocas, en los recodos se
encontraban agujeros de los que emergían pequeñas columnas de humo que salían
de las entrañas de la tierra, como un chorro de vapor que eran exhaladas con el
característico olor azufrado; el agua caliente emanada se hacía paso en la
ladera del cerro, que sudaba a borbotones, para hacer abrevaderos rodeados de
musgos multicolores; allí se cambiaba el panorama, trasformándose en el campo
árido donde crecía el subín, mas allá se dejaban ver los troncos secos del
viejo cementerio de los tecolotes.
Ese
era el lugar de referencia el cementerio de los Tecolotes, como punto de
partida del tramo final de la expedición, cerca de la entrada se formaba una
gran poza del agua termal que brotaba de la montaña, allí se encontraba la
madriguera, del tepezcuintle, famoso curandero de animales y pájaros, que jamás
salía de su cueva, era desconfiado y receloso de los secretos que en ella
guardaba. El joven sabía que A´acram poseía el conocimiento y la astucia
necesaria para ayudarle en la última parte de la jornada, que los consejos que
él le diera eran importantes para el éxito de la misión.
--- Amiga Cabra, te estoy sumamente
agradecido por los favores, haz cumplido tu palabra en traerme a este lugar,
que los dioses del bien te colmen de bendiciones y te concedan lo que mas desees---
---Gracias Tohil, he cumplido dimisión,
pastaré un rato y luego volveré hacia mis hermanas, son mis deseos que cumplas
con promesa, que tu aventura sea un éxito y que acabes con el mal.---
Se
despidieron, Tohil se aproximó a la entrada de la madriguera, someto varias
veces la pared de la entrada, pero no obtuvo respuesta; luego insistió gritando
hacia su interior, pero nada sucedió. Tomó luego un bodoque de barro y
utilizando la cerbatana, lo escupió hacia el interior del agujero, provocando
un escándalo que llego hasta el fondo.
--- Sálvense quien pueda, me quieren matar,
auxilio --- se dejó escuchar una vocecita.--- ¿Quién es el impío que me quiere
matar a tetuntazos.---
--- Sagrado A´acram, soy yo Tohil, nieto de
NA´CHIN, perdona si interrumpí el sueño, tu el sabio, el bueno, busco consejo
de ti.---
--- Plebeyo, malcriado, quítate de la
entrada de ni cueva y vete, no tengo tratos con joven imprudentes.---
--- Perdona sabio A´acram, te ruego en
nombre de Rey Ajau Ajpop y de mi abuela la anciana Na´chín, que me escuches.---
--- Nieto de NA´CHIN, hummm…--- dijo
---podría ser la única razón de hacerte caso.---
--- La misión que se me ha encomendado es el
de salvar el Nahual de la
Princesa Rabín Ajau, de las garras del mal y del sacerdote
Tnotch, quien la tiene embrujada.---
--- ¡Ah!... ¡Tu eres el tonto que se embarcó
en esta aventura!; para salvar la insalvable, oponiéndote a las fuerzas y el
poder maléfico de Tnotch, maestro de las artes de la magia negra, de la noche y
de los espíritus turbados del mal.---
--- Mi querido A´acram, soy un súbdito leal
y sincero, que cumple con los mandatos del Rey, con coraje y valor; tú eres el
único ser en esta tierra capaz de encaminarme por el sendero de la verdad y
ayudarme a conseguir el secreto que me ayude a salvar el Nahual de la hermosa y
sin par princesa.---
--- Muchas cosas han de pasar para que yo
suelte mi lengua y con ello el secreto que yo guardo, otras cosas vendrán que
realizar para mi complacencia y mostrar tu lealtad.---
--- Haré lo que me pidas, de ti entonces
dependerá el éxito de la misión, tu que sabes el secreto…---
--- Acércate, Tohil, asoma la nariz en la
entrada de la madriguera y luego te diré que hacer.---
Así
lo hizo, se acercó a la entrada de la cueva, hasta donde pudo ver lo brillante
del hocico del animal, se acercó hasta que lo olfateó, luego se recostó sobre
sus patas delanteras y dijo:
--- Tohil, nieto de NA´CHIN, ve y busca algo
de comer, tengo hambre, consígueme una gallina de monte; las historia que debo
de contarte requieren de mucho esfuerzo y el cuento fluirá mejor si tengo el
estómago lleno.---
--- A´acram, amigo, cumpliré con tu
deseo.---
El joven tomó su morral, la
cerbatana y varios bodoques de barro, se dirigió al monte donde corría el
riachuelo de aguas calientes, en cacería para complacer al Tepezcuintle.
Sigilosamente se acercó, donde
las aves plácidamente tomaban agua, tomó la cerbatana y sopló, una de las
gallinas de monte calló fulminada; el escándalo de las aves no se hizo esperar
y se desparramaron corriendo en todas direcciones, gritando como reacción al
acto realizado por el cazador. Este salió de su escondite, se acercó a su
víctima, la tomó entre sus manos, le pidió perdón y la llevó a la presencia de
A´acram.
--- Bien hecho Tohil --- le dijo --- haz
dado muestras de obediencia y para mostrarte que esta fue una prueba de valor.
Toma la gallina espumulla, apriétale la cabeza, pon el pico dentro de tu boca y
resopla dos veces.--- en ese instante el ave estiró sus patas, aleteó y recobró
la vida.
--- Ave de las aves, espumulla traviesa, canta
tu canto y dile a Tohil, nieto de NA´CHIN como ha de hacer para encontrar el
templo del mal, el lugar donde se encuentran escondidos los secretos del
maléfico Tnotch, dile con tus cantos donde puede encontrar la vasija que
contiene el Nahual de la
Princesa Rabín Ajau.---
El
pájaro se colocó en el hombro del joven,
se sacudió mientras le entonaba una canción al oído, le decía donde
encontrar la entrada y tantas otras cosas que eran celosamente guardadas en
Palacio del Mal.
--- …, una vez encontrada y rescatada la
vasija que contiene el Nahual, deberás regresar por el mismo camino hasta los
bosques de Tayasal, en ese lugar buscarás a mi hermano, el jabalí, quien será
el encargado de instruirte de cómo proceder al resto de la jornada. Como
deberás encontrar el códice de nuestros antepasados Mayas y como liberar la
música mágica que devolverá la sonrisa, la felicidad y la jovialidad a la Princesa.---
--- Gran A´acram, sabio es tu decir, haré lo
que me han indicado tanto como mi hermana la espumulla.---
--- Un último consejo Tohil, nieto de NA´CHIN,
tu abuela te protege y nosotros los animales somos instrumentos del bien, pero
debes de ser prudente y evitar la confrontación directa con Tnotch, quien por todos los medios intentará destruirte.---
La
espumulla se despidió de ellos y salió corriendo, siguiéndole los pasos, el
joven continuó el viaje pidiendo la
bendición de los dioses, cargado de su morral , con nuevas y grandes ilusiones
se dirigió hacia la entrada del Castillo del mal. El trecho a caminar no era
muy largo, pero si escabroso, el paso por el rió de aguas calientes, bordeando
los pantanos que rodeaban los senderos que se marcaban con bellas flores
blancas y rojas, los estanques de las culebras, que tenía que pasar dando
grandes saltos de piedra en piedra, con la ayuda del Tul y de las cañas de
bambú, que le servían de puente, esto hacía que el viaje fuera del todo
peligroso, hasta llegar al peñasco, que tenía forma de paloma.
CAPITULO
VII
EL
NAHUAL.
El
Nahual de la princesa, su alma, había sido colocado dentro de una vasija de
barro que se encontraba decorada con la figura de la cara del dios de las
profundidades, que se encontraba con los ojos abierto, así como una gran boca
de la cual salía una lengua bífida, sobre la cabeza se depositaba la figura de
un murciélago con las alas abiertas, que había roto el cráneo, de donde salía
una llama, debajo de la mandíbula se encontraban dos huesos entrecruzados y al
pie de la vasija había un par de garras de buitre que le servían de base al
cántaro.
El
recipiente permanecía colgado de una cúpula en la cámara central del castillo y
pendía de dos tiras de cuero por arriba de la piedra del altar donde en el
pasado se habían efectuado sacrificios humanos.
La
entrada del túnel que desembocaba en la cámara se encontraba franqueada por
varias trampas mortales, que hacía casi imposible penetrar en ella, por lo que
la tarea de la recuperación de la vasija era difícil y peligrosa. Tohil había
llegado hasta el lugar gracias a las indicaciones de sus amigos, pero la
entrada secreta, que se encontraba cubierta de arbustos de espinas, desaparecía
al ojo humano y solo cuando el sol de las mañanas penetraba por las aristas de
las piedras dejaba la oportunidad de ver las rendijas de la puerta, con la
ayuda de su cuchillo de oxidiana interesó la rendija, empujando con toda su
fuerza movió la piedra de la entrada del primer portal.
Su cuerpo se encontraba resentido
y lastimado por el paso de las zarzas, por lo que tomo un respiro, en el cual
recordó uno de los consejos, confeccionó con un palo grueso, hojas de Xate,
maguey y raíces, un antorcha, la que
prendió frotando dos piedras de rayo, con la que iluminó su paso por segundo
portal; en el fondo encontró una gran manta de telas de araña en forma de
remolino o embudo, los nidos de las arañas venenosas, la Casampulga, en cuyo
trasero tenía marcado el rojo que significaba que su piquete era mortal. Al
hacer el intento de pasar sobre los nidos, hizo contacto con un de los hilos,
lo que hizo que salieran un gran número de arañas desafiantes, que se
enfrentaron al intruso.
En
un principio le hicieron retroceder, la gran cantidad de animalejos que se
dirigía hacia él, acechándole. Se hizo de valor y con la ayuda de la antorcha
le prendió fuego a la tela, muchas de las arañas huyeron despavoridas por las
llamas, pero un buen número cayeron achicharronadas, lo que le facilitó
penetrar a tercer portal.
En esta cámara que era la mas
oscura se lograba observar la presencia de dos agujeros que permanecían
cerrados con barro, el sabía que lo primero que debía de hacer era perforarlos,
permitiendo así que la luz penetrara desde el exterior.
Tohil se sentó a esperar que el
sol se colocara perpendicularmente, justo al medio día, para que sus rayos,
penetraran a través de los agujeros; a la hora señalada los rayos del astro
penetraron hasta hacerse reflejar por el piso de sílice, el rayo se desvió
hacia una de las paredes, donde nuevamente se reflejó, hasta que todo el
recinto se iluminó, mostrando un pasadizo oculto, en el que franqueaba el paso
una roca en forma de rueda, se acercó y haciendo un gran esfuerzo, desplazó la
roca, que cedió lentamente, mostrando la abertura hacia la cámara principal.
Después
de haber pasado por la abertura, penetro a los pies del altar, desde allí podía
observar la vasija que colgaba al centro, la luz del sol que penetraba a través
de la cámara anterior, le mostró la sombra de un cuerpo que se movía a espaldas
del joven, era una gran serpiente con cabeza de mujer, que se contorneaba,
invitando al visitante a acercarse y cuya mirada hipnotizaba.
Eso fue el error de Tohil, en un
momento le miró fijamente a los ojos y le hizo perder el control; como autómata
se empezó a dirigir hacia la mujer reptil, sin percatarse que frente a él se
encontraba un profundo foso, en cuyo fondo, hervía lava incandescente que
corría por debajo del palacio, desde las entrañas del volcán mayor.
Dio
un paso y otro mas hasta quedar en la orilla del foso, algunas piedrecitas
cayeron hacia el fondo, en ese instante se dejó escuchar un retumbo y se
produjo un temblor de tierra, que hizo que se tambaleara, cayendo sobre su
costado, dejando de ver fijamente a la serpiente, se tomo la cabeza con una
mano mientras recuperaba la conciencia; el temblor hizo que la piedra de la
entrada se movilizara permitiendo la entra de luz del segundo agujero a la
cúpula y que al reflejarse en una área cóncava del piso, concentrara el rayo de
luz en un punto, por encima de la cabeza del reptil, segándole por completo, trastrabió
cayendo al fondo del foso.
Sorprendido
aún, no entendía que le había sucedido, se puso de pie, mientras nuevos
temblores se presentaron, por lo que retrocedió para apoyarse en la pared,
observando como hacer para franquear el foso, colocó un pie frente al otro y
apoyándose en la pared hizo un esfuerzo saltando hasta alcanzar la gran piedra
de sacrificio, que al contacto por el peso se movió, e hizo que se resbalara,
quedando detenido de la orilla con ambas manos, haciendo alarde de su gran
fuerza logró colocar el antebrazo sobre la piedra, hasta lograr subir primero
su pierna y luego el resto; al ponerse de pie logró alcanzar la parte inferior
de la vasija, la jaló pero no logró soltarla. Dio de nuevo un salto y alcanzó
uno de las bandas de cuero que la suspendían, se trepó, con una de las manos
corto el cuero del otro lado, abrazó la vasija, mientras él caía en la piedra,
en donde estuvo a punto de soltarla.
--- ¡ UFF…, UFF…! --- murmuró --- si la
vasija se cae y se rompe, jamás hubiera podido salvar a la princesa.---
Con
su tesoro en las manos, se sentía feliz, se regocijado por la labor; se sentó
junto a la piedra y acarició la vasija. Recordó entonces que su amiga la
espumilla le había indicado que la única manera en que el malo Tnotch no le
hiciera daño o atacara era obteniendo el cuerno de vaca que contenía la esencia
de la vida del brujo, el que también se encontraba en el palacio, en la cámara
de la inmensa oscuridad de la cúpula mayor.
Penetró
a través de los pasadizos y las catacumbas hacia el lugar. Encontró a su paso
dos trampas, la primera era una fuente que se encontraba seca y debía de
cruzarla por la orilla derecha y sin tocar las paredes, ya que si se activaba,
el agua brotaba de las paredes laterales con mucha fuerza, que le podía
arrastrar a través de un resbaladero que le hacía caer al fondo de las cloacas
del castillo, de las cuales no existía salida. La segunda trampa era, en el
pasadizo al penetrar a la cámara, debía de arrastrarse de espaldas al suelo, ya
que el peso del cuerpo hacía que fueran apareciendo a su paso grandes púas
envenenadas que cruzaban las paredes laterales y un pequeño rasguño era mortal.
Pasada las dos pruebas podía
ingresara la cámara inmensamente oscura, donde en un altar se encontraba colocado,
en un pequeño pedestal al centro de la cámara.
El
fuego incandescente rodeaba el pedestal y era tan caliente que hacía imposible penetrar
hasta él o alcanzarlo; Tohil recurrió a una idea, le lanzo una piedra al
cántaro el cual se abrió un agujero por donde salió ceniza en cantidad que cayó
sobre el fuego y lo cubrió; repitió el procedimiento lanzando otra piedra,
logrando que saliera mas ceniza que cubrió el fuego en su totalidad, con sus
pies golpeó el cántaro y le sacó del círculo al romperse cayo al suelo el
cuerno de vaca.
Lejos
de allí, en el otro lado del mundo, el malvado Tnotch, creador de las maldades
mas grandes, como la mujer serpiente y las trampas del castillo, observó que
una vela que tenía encendida dentro de un tecomate, se había apagado. El sabía
que algo estaba pasando en el Castillo del Mal, especialmente en la cámara
central donde se había depositado el Nahual de la princesa y sobre todo que
corría peligro, si el cuerno de vaca con la esencia de la vida caía en manos
del joven, por lo que optó por llamar a su mensajero el Rey Zope para
encomendarle una misión.
--- Zope negro y feo, lacayo, súbdito del
mal, vuela alto, vuela muy alto, hasta llegar al castillo del mal, donde se
encuentran los secreto de los maleficios, la piedra de sacrificios de nuestros
antepasados, donde fueron ultimados los enemigos de nuestra estirpe, viaja, ve
y observa, que sucede con la culebra, guardia diabólico de la vasija real. El
sello de la entrada fue violado por extraños y tengo temor que se apoderen de los
secretos que allí se guardan.---
El
rey zope hizo en su presencia un baile, después de algunas reverencias, saltó
en un pié, extendió sus alas y se lanzó al vuelo. Tnotch se despidió de él
diciendo:
--- Regresa pronto, un suculento plato de
carroña te esperará como premio si cumplas con la encomienda… nadie de mis
enemigos deberá apoderarse del cuerno de vaca que contiene mi esencia, ni de la
vasija que contiene el Nahual de la princesa.---
A
través de los aires, el zope voló, con rumbo a la isla de los volcanes que
hacen erupción, atravesó en su camino el gran manto salado, hasta sobrevolar el
bosque de los viejos sauces, que se encontraban en la entrada del castillo,
allí se posó en un gran árbol para decidir la entrada.
Luego
penetró por el ventanal de la cúpula mas alta, donde se encontraba franqueando
la entrada el esqueleto de un vigilante, se detuvo en el dintel de la puerta y
con saltitos, paso por debajo del macabro hallazgo hasta la entrada de la
cámara principal la que efectivamente mostró que el sello colocado a la entrada
se encontraba roto; como le habían indicado que alguien había penetrado hasta
la piedra de sacrificios; la serpiente con cuerpo de mujer no se encontraba,
que era la guardiana del tesoro y la vasija del Nahual había desaparecido.
En
ese momento se produjo un temblor de tierra, que hizo que el zope alzara el
vuelo, para dar varias vueltas en círculo, estirando su pescuezo para poder
observar mejor, en el fondo de la grieta, vio los restos de la culebra. Se posó
nuevamente y brincando se dirigió hacia la cámara oscura, en la que en el altar
mayor del portal, se guardaba el cántaro de barro negro, en cuyo interior se estaba
el cuerno de vaca, con la esencia de la vida de su amo el gran Tnotch.
Tuvo muchas dificultades en
transitar por los pasadizos y las catacumbas, tanto por las peligrosas trampas,
como por los temblores que se habían estado sucediendo, que produjeron
derrumbes dentro de los túneles. Al acercarse hacia la pileta de la torre,
apretó inconscientemente la piedra que controlaba el grifo y una gran catarata
se dejó venir en dirección del pasadizo que hizo resbalar al pájaro, haciéndole
descender por los pasadizos oscuros.
En un instante con una de sus
garras logró asirse en una de las salientes de las rocas, aleteando
fuertemente, logro evadir el chorro de agua y salió a la orilla; al penetrar a
la siguiente cámara, tuvo que sortear las púas envenenadas, al dar un gran
salto no se pudo controlar y cayó sobre su lomo en el pedestal donde se
encontraba el cántaro de barro negro…, cuando se recuperó del golpe, se percató
que el recipiente estaba roto en siete pedazos, las cenizas de los animales
sacrificados regada por toda la habitación y el cuerno había desaparecido.
Tnotch,
el Brujo malo, y sus cómplices se paseaban nerviosamente alrededor del trono,
en espera de noticias del Rey Zope.
--- Maldita sea, zope negro y torpe, porqué
no has regresado.---
--- Mi señor, gran Tnotch--- indicó la
comadreja tuerta ---el vigía de la torre mayor, informa que el zope no se ve
que aparezca.---
--- Ese animalejo, ha de haber encontrado
carne muerta en su camino y olvidó mi mandato.---
El
Rey zope continuaba atrapado en la cámara de la cúpula mayor del palacio del
Mal, con vida pero imposibilitado de volar, los golpes sufridos en las trampas
habían hecho que se resintiera, perdiendo gran cantidad de fuerza para
liberarse. Con la ayuda de su pico escarbó en las paredes con el fin de
procurarse una salida al exterior, pero era muy lento su actuar, decidió hacer
un compás de espera mientras se recuperaba de un golpe sufrido en una de sus
alas; recogió de la ceniza a su alrededor y se la colocó en la herida en forma
de emplasto para secar la herida y aliviar el dolor, se sentó en una de las esquinas
y se quedó dormido.
CAPITULO
VIII
EL
RETORNO DE TOHIL
El gran manto salado era el primer
obstáculo a vencer, por el joven, quien en la llegada había contado con la
asistencia de la tortuga, por lo que para su retorno al Reino del Mundo
Perdido, cargando con varias cosas: las vasijas conteniendo el Nahual de la Princesa, el cuerno de
vaca con la esencia del alma de Tnotch, además de sus pertenencias, por lo que
necesitaba ingeniarse la manera como atravesar el mar.
Llegó
hasta el acantilado y la playa, allí donde las olas golpeaban las rocas
calcáreas y se producían agujeros, que las aves utilizaban de escondite, ocultó
los objetos valiosos que llevaba, cubriendo la entrada de la cueva con
algas que arrojaba el mar; luego se
dirigió a la parte mas alta del monte, donde crecían frondosas cañas de bambú cortó
los mas grandes y gruesos con las que
construyó un tapesco, uniéndolas con el tallo de la hoja de plátano y tiras de maguey,
colocó en las hendiduras tapetes musgo, para evitar que el agua penetrara a la
balsa.
Una
vez que estuvo seguro, preparó una vara en el centro del tapesco con una
gigantesca hoja de kekeshke, una caña cortada longitudinalmente como remo. Al
despuntar el alba se hizo a la mar con todo y sus tesoros, al inicio y por no
contar con guía navegó muchas horas sin rumbo, en círculos, perdido por la
fuerza de los corrientes marinas. El sol caía perpendicular sobre su cabeza,
que le quemaba, el agua dulce se le escaseaba. Desesperado, había perdido el rumbo y sin
saber que hacer se apostó en una orilla, entonces acertaron a pasar por allí
una pareja de delfines, quienes se acercaron a la balsa, donde le encontraron a
punto de desfallecer.
--- Tohil, nieto de NA´CHIN --- le dijeron
mientras acrobáticamente saltaban sobre la balsa --- navegas sin rumbo, lejos
de tu destino, la playa de Punta de Manabique está retirada de este lugar,
déjanos guiarte.---
--- Hay mis amigos delfines, mis hermanos,
me han salvado la vida, los dioses del bien les han enviado para ayudarme, llévenme
en la dirección correcta, a la tierra que me vio salir, llévenme a la tierra de
mis amores, a los confines del Mundo Perdido.---
--- Agárrate fuerte, te llevaremos a tu destino en la playa ---
Varias
horas transcurrieron, hasta aproximarse a la playa de Punta de Manabique, el
lugar de desembarco del joven, los delfines llenos de felicidad daban grandes
saltos sobre el agua, anunciándole al joven que su tarea había sido cumplida,
se le acercaron y se despidieron:
--- Joven Tohil, ve y dile a tu abuela la
buena NA´CHIN, que te hemos servido fielmente, con la bendición de los dioses,
sigue tu camino y cumple tu sagrada misión.---
Los
delfines desaparecieron en las inmensidades del mar, el muchacho saltó de la
embarcación y con la ayuda de las olas alcanzó tierra firme, luego caminó
tierra adentro en búsqueda de alimentos y agua dulce. Allí pasó la noche bajo
las estrellas y escuchando los chirridos de las chicharras acompañado del
chasquido de las olas, que le arrullaban el sueño; la tenue brisa proveniente
del norte le anunciaba la presencia de lluvia, los destellos y los truenos que
se veían venir se enmarcaban en la oscuridad de la noche, que se derramaba como
bendición las gotas en forma de aguacero, que refrescaba la temperatura cálida
del trópico, el concierto de los grillos se dejó de escuchar a lo largo de la
playa, en el escenario de la selva.
Las
lechuzas que volaban a su alrededor, cantaban al unísono, como el arrullo que
le generaba sueño, el joven después de haber comido algunas raíces y frutos,
preparó un improvisado lecho con hojas de plátano.
El sol se levantó justo por la
mañana; Tohil, preparó un cacaste, lo colocó en sus espaldas, con los dos
recipientes, salió rumbo a los bosques de Tayasal, atravesando manglares y
pantanos, en su nueva jornada se le unió en el viaje, tacuazín hembra blanca,
colgados en su cola llevaba, a tres de sus hijos.
--- Tohil, Tohil, déjame que te acompañe,
este viaje es peligroso y de alguna ayuda te puedo servir.---
--- Sígueme las huellas amiga tacuacín, la
compañía hace menos pesado el viaje, de alguna ayuda puedes ser útil en caso de
peligro, gracias a tu formidables olfato puedes ayudarme.-
Efectivamente
se unieron a un propósito común, por lo que, continuaron el viaje charlando y
contándose pequeñas aventuras.
--- ¿Cómo fue que me encontraste?---
--- Tu abuela ordenó a los animales pequeños
del bosque, que te sirviéramos y te acompañáramos en tu tarea, la protección de
NA´CHIN, siempre está presente.---
--- Mi nanita siempre está pendiente de mi,
que los dioses la bendigan.---
La
caminata fue larga, atravesaron caminos, veredas, campos cultivados de maíz, lomas
con cultivo de fríjol, la animalita le llevó por pasajes secretos, pasos
desconocidos, por donde se los árboles de pimienta gorda y el palo de chico
zapote, de donde se saca la sabia que sirve para hacer las bolas del juego de
pelota, así fue como llegaron hasta las márgenes del Río Dulce, llamado por el
sabor y la exquisitez de sus agua.
--- Amiga ziraguella…, sube con tus críos
sobre mi cacaste, cruzaremos el río, en la parte menos honda.---
Se
introdujo al agua y caminó hasta que sus pies no encontraron fondo, entonces
empezó a nadar, sin embargo la fuerza del agua lo arrastraron hasta los
rápidos, braceó con todas sus fuerzas pero no alcanzó la otra orilla, el peso
de su cargamento le hacía mas difícil, por lo que dejó que el agua lo
arrastrara hasta encontrar una roca, de la que se detuvo, bajo su cargamento,
hasta asegurar los pies en el fondo, caminó fuertemente hasta la orilla, amarró
su cacaste y lo haló para acercarlo, luego hizo lo mismo con los animalitos.
--- Tohil, mira lo que ha pasado, se rompió
el amarre y el cuerno de vaca se cayó, quien sabe donde, ¡Oh, que desgracia!
---
--- Se ha caído el cuerno --- exclamó el
joven--- debo de buscarlo, es la llave que me permite llegar al final de esta
travesía, única arma en contra de Tnotch.---
Juntos
deambularon por la orilla en busca del cuerno, sin tener buenos resultados,
adelante encontraron un vado, donde una mancha de peces arremolinaba,
jugueteando en el fondo de la poza. La animalita se acercó y chapoteo el agua
para llamar la atención.
--- Hey amigos peces, mi amo el joven Tohil,
nieto de NA´CHIN perdió un gran tesoro en las corrientes de los rápidos,
pónganse a buscar el cuerno de vaca, que significa mucho para él.---
--- Amigos, no busquen mas el cuerno está
aquí en el fondo de la poza, bajen a buscarlo, desde aquí les guiaremos para
recuperarlo.---
El joven se lanzó al agua,
buscando en las profundidades de la poza, donde la hojarasca y el sedimento
hacía difícil la visibilidad, en compañía de los peces se metió debajo de las
rocas donde logró tocar una de los bordes del cuerno, pero al intentar tomarlo
se le resbaló entre las manos; el aire ya le hacía falta, por lo que retornó a
la superficie, se lanzó de nuevo hasta la cueva donde los peces le había hecho
una valla para que no se extraviara, tomó el cuerno y salió a la superficie,
revisó el cuerno y lo colocó de nuevo en su cacaste.
--- Debemos continuar nuestra
jornada, amiga, ve y del gracias a nuestros amigos los peces.---
--- Si debemos continuar recuerda
que de noche yo te sirvo de guía, pero de día en estos lugares, corro peligro
por los animales que comen carne.---
Continuaron un gran trecho entre
la maleza y matorrales que hacían angosta la vereda, hasta llegar a un tronco
seco y viejo que servía de madriguera a las iguanas y algunas aves.
---Unf, Unf, detente, mi olfato
indica que hay peligro adelante.---
Se detuvo por un instante y con
mucho cuidado, caminó sigilosamente, temiendo que algo desconocido les
acechaba. Zas, de pronto de los matorrales saltó sobre ellos un Gato montes,
que le lanzó un zarpaso a la tacuacína, que junto a sus crías cayó a varios
metros de distancia; el joven soltó su cacaste y se tiró sobre el felino a
quien logró tomar de la cola, lanzándolo sobre el tronco viejo, el gato huyó
después el golpe recibido.
--- Mi amiga, mi hermana, dime como te
encuentras, ¿estas viva?.---
--- Si, pero me encuentro lastimada, te
suplico que busques a mis hijos, veas si se encuentran bien….---
--- No te preocupes amiga, los animalitos
tus hijos están bien solo que asustados, me interesa curarte esas heridas, te
prepararé un emplasto para limpiar y curar las heridas que te dejó el atacante.---
Buscó
entre las cosas de su morral, hiervas y los ojos de venado, los colocó entre
dos piedras y molió las semillas, tomó unas raíces las mascó, preparó el
emplasto con que cubrió las heridas, le mitigó el dolor y con unas hojas de
planta de banano la cubrió, le hizo espacio dentro del cacaste y la colocó
junto a sus crías, para poder continuar.
Caminaba
de noche y descansaba parte del día para protegerse del calcinante sol de la
sabana, los mosquitos le abrumaban produciéndole un constante martirio por los
piquetes, en ocasiones buscaba agua para
bañarse, para refrescarse y espantar a los bichos, cortaba la caña de azúcar,
la que masticaba para obtener la dulce savia y para recuperar las fuerzas del
agotadora jornada. A todo esto su amiga la ziraguella se había recuperado de
las heridas, por lo que decidió continuar su marcha por su cuenta.
--- Amigo Tohil, casi estas a la llegada de tu
destino. La misión que me encomendaron termina en el portal del bosque de
Tayasal. Allí deberás buscar a mi hermano Chanchur, el
jabalí, quien será tu guía a través de los pasos y veredas de este bosque. Para
protegerte de los zancudos y los moscos no te den problemas, corta una de las
hojas grandes que crecen en la orilla del camino, restriégalas en tu piel, eso
hará que los insectos se retiren, esas hojas son las que los abuelos, los
brujos usan para hacer los puros que hacen humo en las ceremonias y se le llama
tabaco.---
--- Gracias amiga, vete y cuida a tus crías,
tus consejos fueron de gran valor para mi, que los dioses te protejan en tu
retorno.---
--- Te agradezco que me curaste, Tohil,
nieto de NA´CHIN, mereces ser un príncipe, con el corazón tan noble que tienes;
toma esta trenza de ajos, te servirán algún día.--- luego dió un pequeño salto,
tomando a los tres cachorros y colocándoles sobre su lomo se perdió entre la
maleza.
En
ese lugar como le había dicho debería hacer contacto con el jabalí o coche
monte, el de los colmillos blancos y volteados hacia atrás, cuyos pelos del
lomo eran tan grandes, que daban la impresión de que se trataba de una cresta
que le recorría desde la punta de la cabeza hasta el rabo. Subió a un montículo
y empezó a gritar.
--¡Chanchur…, Chanchur…!.---
Camino
montaña arriba, donde la vegetación y el clima empezaron a cambiar. Del
sofocante calor de la sabana a templado y fresco del altiplano, escaló un
desfiladero hasta llegar a un claro en el bosque de pinos, donde se encontraba
la piedra de los compadres; milenaria roca gigantesca, que se encontraba
suspendida en una base triangulas muy pequeña, la que era usada por los
habitantes de la región como un santuario, quemaban candelas hechas de cera y
el pom para los sahumerios, cuando oraban sus penitencia.
Allí junto a las piedras, disfrutó
la tarde se encontraba fresca, luego se apareció el frío de la Montaña Chortí, se
acomodó y se cubrió con las hojas de kekeshke para esperar al jabalí.
--- Honk, Honk, Honk… huelo a carne humana…
Urf!... Urf ! Soy el sabio Chanchur, el jabalí, quien se interpone en mi
camino.---
Se
dirigió hacia donde se encontraba el joven con el ánimo de embestir, con las
patas delanteras escarbaba la tierra y la lanzaba hacia atrás, mientras resoplaba
agresivamente.
--- Chanchur, Chanchur, vengo en son de paz,
tu hermano el sabio tepezcuintle, te envían
un saludo de los dioses…. Yo soy Tohil, nieto de NA´CHIN.---
---Honk, Honk… con que tu eres el nieto de NA´CHIN,
el encomendado de salvar a la
Princesa Rabín Ajau, Ja, Ja, Ja, no te imaginas a lo que has
metido jovencito, estás tratando con las fuerzas del mal, del Terrible
Tnotch.---
--- En efecto yo soy el humilde súbdito del
Rey Ajau Ajpop, soberano del Mundo Perdido, el único con el valor y coraje de
salvar a la princesa.---
--- Vienes entonces en busca de los códices
Mayas, que relatan los secretos de la vida y la Muerte, las virtudes de los
milagros de los espíritus blancos, que todo lo saben, todo lo pueden y todo lo
hacen.---
--- Si.. Chanchur y tu eres quien me guiará
a mi destino.---
--- Honk, Honk… como el tiempo apremia, te
diré la penitencia que deberás realizar, ves ese volcán a tu derecha, en el cráter
existe una laguna de agua sulfurosa, en la orilla que apunta hacia donde el sol
se esconde, encontrarás a pie de los árboles cuyo fruto es el pan, una estatua
de piedra cuya imagen es un niño hincado, que tiene los ojos abiertos y su
barriga la descanza en el suelo. Tendrás que moverlo, sin acostarlo, solo
moverlo lo suficiente para descubrir la cripta que se encuentra debajo de él,
allí encontraras el códice.
--- Honk, Honk, de una cosa tienes que tener
cuidado y debes de observar, es que si el niño tiene los ojos cerrados ni con
la fuerza de 30 hombre lo moverás de su lugar, quiere decir que el alma del
infante se encuentra descansando dentro de él, Cuando vaga por la eternidad es
cuando sale de la piedra lo hace a través de los ojos.---
No
había finalizado la última frase cuando Tohil se dirigió a escalar el volcán,
como no existía una vereda, los pasos eran muy escabrosos, con muchas piedras y
difíciles de transitar, largas horas luchó para alcanzar la cima, pero cuando
llegó, la noche ya se había hecho presente, por lo que optó por esperar al día
siguiente.
Los rayos del soy no se hicieron
esperar, junto al trino de los pájaros mañaneros, el joven dejó su escondrijo y
caminó el último trecho hasta el punto mas alto de la montaña, luego descendió, hasta la orilla de la
laguna, tomó un sorbo que casi de inmediato escupió por el fuerte contenido de
azufre.
Caminó por toda la orilla hasta
llegar cerca del bosque de árboles de Fruta de Pan. La imagen de piedra se
encontraba frente a él, pero decidió acercarse por la parte posterior, para
observarle los ojos, los que encontró cerrados; sabía que ese no era el momento
para obtener el códice, por lo que no muy lejos de allí, construyó una pequeña
champa con hojas de plátano y se alimento con el fruto del Pan.
Junto
a las ramas de apazote, un manojos de chilca y
la trenza de ajo que llevaba, las amasó con piedra, luego lo esparció en
los alrededor de la estatua y se sentó a esperar; el fuerte olor producido por
la mezcla despertó el espíritu de niño, quien abrió los ojos y a través de
ellos salió dando de brincos, huyendo despavorido hacia el centro de la laguna.
El joven comenzó a empujar la
estatua hasta que apareció ante sus ojos la cripta que contenía el Códice Maya
grabado en piel de cervatillo.
Desenrolló
el documento pero al no poder descifrarlo, lo colocó en su morral y se dispuso
a recoger todo cuanto había construido, retiró la chilca, apazote y ajo,
limpiando de huellas y plantas que pudieran advertir al espíritu que algo había
sucedido. Agachó su cabeza y con una rodilla en tierra agradeció a los dioses,
haberle permitido cumplir con la tarea.
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