jueves, 28 de junio de 2012

La Pincesa Rabin Ajau II parte

CAPITULO V
LA ISLA DE LOS VOLCANES.

             Muy de mañana, con las bendiciones del Rey, el joven, cargando únicamente un morral 
con lo necesario para el viaje emprendió ruta hacia lo desconocido. El alimento eran tortillas de maíz 
cocido, semillas de fríjol cocido en olla de barro y chile chiltepe. Por amuletos, dos ojos de venado,
 la garra izquierda de un mono saraguate, un puñado de hojas de milenrama, raíces, semillas de frutas 
y polvos de caparazón de armadillo.
Amarraba su cabeza con un paño de color rojo, llevaba un cuchillo de oxidiana, colocado en su cinturón de Sibaque y sus caites de cuero de danto.
          Bellos parajes, caminos angostos, valles, montañas, de los mas variados tamaños y colores, transcurrieron a su paso. Atravesó ríos, cruzó ciénagas, caminó grandes distancias, hasta que sus pies se sintieron adoloridos; los loros y los pericos le hacían armoniosa su fatigada tarea, cuando  surcaba en el cielo saludándole. Por las noches descansaba en los árboles, junto a un abrevadero y dormía bajo las estrellas del firmamento.
          Al despuntar el alba, tomaba un trozo de alimento y reanudaba el viaje, por los campos recogía mazorcas de maíz amarillo, mientras las desgranaba, contaba todos y cada uno de los granos y guardaba las semillas en su morral.
          Las aves que le acompañaban, cantaban dulces trinos, que producían una sinfonía agradable al oído y mas placentero el viaje; era una fiesta de pájaros, los animalitos del bosque le salía a su paso y con sus sonidos característicos le saludaban y le animaban a continuar con su jornada.
          Los vientos del norte que le golpeaban la cara, mas la sensación del aire cálido con sabor salado le indicaban que la costa se encontraba cerca, lo agradable de la presencia del gran manto salado se hacía mas evidente con el cambio de la vegetación; los cocoteros cargados de frutos se bamboleaban ante el viento y los platanares se recostaban unos sobre otros, formando largos pasadizos que conducían hacia las ardientes arenas.
          Corrió el último tramo y se detuvo donde las olas se desparramaban en forma de espuma dejando un manto blanquecino, que recubría las playas, mientras los rayos del sol se respingaban sobre las aguas.
---¡EL GRAN MANTO SALADO!.--- se dijo, mostrando una gran satisfacción.
          La gran extensión de agua salada, el mar, cuyos confines se perdían a la vista, donde el azul del cielo se confundía con el del océano, agua que retozaba con las olas al chocar con las arenas de color blanco, se mezclaba el murmullo del viento y el chasquido al reencuentro de las aguas con la playa.
          Había alcanzado la primera fase de la prueba y era tanta su satisfacción que había olvidado que era la primera vez que recreaba su mirada en una playa, en una costa o en el agua del mar. Ahora venía lo difícil, como cruzar esta agua y llegar a los cofines de la tierra, a la isla de los volcanes que vomitaban fuego, lava y piedras, su vista no era capaz de alcanzar a esa distancia.
          Se sentó bajo la sombra de un cocotero a ver pasar el tiempo, a meditar, el viento que surcaba, le murmuraba al oído y su piel morena se humedecía por la brisa y por las gotas de sudor que recorría su cuerpo. Al caer la tarde, cuando los grillos y las chicharras acompañaban el sonido de las olas, entre la penumbra de la tarde, vio una gran tortuga, una parlama que salía del agua y se dirigía hacia  él.
--- Tohil --- le dijo --- tu nanita NA´CHIN, ha invocado a los espíritus del mar, para que vengan en tu auxilio, a mi se ha enviado a servirte, en el siguiente paso de tu aventura.---
--- Tortuga del mar, tu serás quien me guíe y me lleve a la isla de los volcanes que vomitan fuego y piedra…. Dime ¿que he de hacer para que logremos el éxito juntos?---
--- Escucha mi consejo, ve a los cocoteros, toma su fruto, rómpelo, beberás el agua y comerás su carne; parte de esto solo lo masticarás, el bagazo lo frotarás contra tu cuerpo, con el fin de que el aceite que contiene te sirva para evitar las quemaduras del radiante sol y el roce del agua salada. Otra parte la guardarás para el viaje.---
--- Así lo hará, mi amiga tortuga, .---
--- Mañana al amanecer, me acompañarás hasta la orilla, en el momento en que el agua me permita nadar, subirás a la caparazón y te llevaré a través de las olas hasta la inmensidad… Mientras tanto prepárate, la noche va a ser corta y tenemos que descansar.---
          Mientras la tortuga descansaba; el joven trepó a los cocoteros, cortó un racimo de frutos, tomó su agua y comió su carne, de la que sobró la masticó, hasta producir una masa blanquecina, la juntó sobre una hoja de plátano, y luego se puso a dormir junto a la tortuga.
          Mientras los primeros rayos del sol se hacían presentes en el horizonte, el joven se levantó, tomó la masa la partió en dos, una parte la frotó en todo su cuerpo, lo que le hizo resaltar el color oscuro de su piel,  la otras la envolvió en la misma hoja, amarrada con cibaque colocándola en su morral. Usando toda su fuerza, empujó la gran tortuga, hasta la orilla de la playa, poco a poco se fue introduciendo en el agua, cuando las olas le golpeaban por arriba de la cintura, la tortuga, al flotar empezó a sacudirse y nadar.
--- Agárrate de mi concha --- le indicó ---tienes que asirte con gran fuerza, ya que las corrientes marinas y  la  fuerza de  las olas grandes pueden hacer que te sueltes ---
          Así lo hizo, se tomó de la concha, recostando su cuerpo por encima de la concha. La parlama que era tan grande como la estatura del muchacho, nadó fuertemente, para poder halar el peso que llevaba, sin embargo la corriente marina de las olas no le permitían avanzar con facilidad.
--- Tortuga, ¿que puedo hacer para ayudarte?---
---Estamos a punto de pasar las olas grandes, amigo…, se fuerte y no te sueltes, el peligro pasará pronto.---
          Tohil no le pudo responder, pues una ola gigante le golpeo en el cuerpo, que le hizo que se soltara y cayera, la tortuga del impacto se ladeo y desapareció de la superficie, luego emergió por detrás de la gran ola y con una de sus patas haló al joven y le ayudó a subir sobre su caparazón.
--- Gracias amiga, estuve a punto de ahogarme. Tu pericia me salvó la vida.---
---Podemos continuar de aquí en adelante el viaje es menos peligroso y mas tranquilo.---
          Así la pareja continuó su travesía, nadando grandes trechos, por momentos solo flotaban, avanzaron todo el día, hasta que apareció la luna grande y llena, cuyos reflejos en las aguas, daba la imagen de un manto de plata que se regaba por toda la superficie, contrastando con el pequeño oleaje con rebordes de espuma blanca, que adornaban en flecos el azul del mar.
          Después de una ardua jornada, que le había llevado navegando más de un día; a la distancia se empezó a divisar en el claro oscuro de la madrugada, una pequeña mancha roja, como un punto en la lejanía, que como luces de colores hacían estallidos en serpentina.
--- Allí tenemos que llegar--- dijo la tortuga.
          Cada vez mas cerca, se observaba mejor, el pináculo de la montaña se dibujaba como petardos los hilos de fuego y como un río descendían sigilosos por las faldas del volcán, la lava que iluminaba la pequeña isla.
          Tohil se lanzó al agua y se agarró de la cola de la tortuga, para flotar y dejar que las corrientes marinas les arrastraran hacia las playas; el bamboleo de las olas, que formaban tumbos, les indicaba que el objetivo estaba cercano, el oleaje les fue conduciendo hacia la orilla de la isla. La parlama al llegar a la arena se dirigió lo mas rápido que pudo a refugiarse entre las piedras, mientras que el joven quedó tirado exhausto, boca abajo en un vado que se formaba en la playa, el morral había caído lejos de allí, los ojos de venado y las pequeñas piedras había rodado fuera de él.
          El sol había marcado su salida nuevamente, entre las rocas grandes de la playa, quemando la espalda de Tohil, que permanecía dormido, el estimulo recibido por el calor , hizo que reaccionara.
--- Cook…, Cook… ¿Dónde estás?
          No hubo respuesta, se puso de pie y viendo en todas direcciones, caminó hasta donde se encontraba el morral, el que estaba vacío, los cangrejos de la playa habían tomado y escondido los ojos de venado en sus agujeros, inició entonces la búsqueda, cuanto agujero encontraba metía la mano hasta el codo y así poco a poco recuperó las pepitas. Ya con su morral completo se dedicó a buscar a la tortuga. La encontró entonces escondida de tras de las rocas, se dio cuenta además que debido al gran esfuerzo realizado se encontraba agonizante.
--- Cook…, Cook…, mi amiga, que te pasa, ¿Qué hago por ti?---
--- Este es mi último viaje, joven Tohil…. Tengo que llegar al agua… tengo que llegar al agua…, el ciclo de mi vida termina, tengo que viajar a la playa donde te recogí.., allí desovaré y volveré a las inmensidades de la mar… a morir en paz.---
          Con mucha congoja y haciendo un máximo esfuerzo, tomó y arrastró a la tortuga hacia la playa, luego la empujó y la empujó hasta llevarla al agua, en el momento que empezó a flotar le dijo:
--- Ve Cook, ve y cumple con tu cometido, completa tu ciclo de vida, refúgiate en los bancos de arena blanca para desovar; luego regresa a los confines del mar, ve a morir en paz; tu misión para con los dioses, también está cumplida.---
          Tohil se quedó muy triste, al ver la partida de su amiga, levantó las manos al cielo y le pidió a sus nahuales que protegieran a Cook, para que cumpliera con su reproducción, luego se sentó a meditar, su fortaleza de espíritu le hicieron soportar la pena y emprender con mas deseo su gran tarea, ¿Qué le había hecho llegar hasta allí?




CAPITULO VI
EL TEPESCUITLE.


          Así fue como el joven Tohil, reinició su camino, primero por las playas de arena caliente y luego por los áridos campos llenos de piedras y plantas de espinas, que estaban tan unidas que al paso entre ellas le dañaban la piel, produciéndole pequeñas heridas; era tan trabajoso el paso que le llevó un medio día pasar por el lugar.
          Ya por la tarde, buscó la sombra de un árbol frondoso, allí  curó sus heridas y se alimentó de frutas, luego continuó hasta que el sol empezó a ocultarse en el poniente, la montaña se proyectaba en una tenue penumbra  sobre el paisaje, mientras los pájaros cantaban las rondas vespertinas, previo a dormir en las barrancas, los animales del bosque regresaban a sus guaridas en búsqueda de cobijo.
                    El cansancio también le había hecho presa, la jornada había sido larga y tediosa, tomó un puñado de hojas y cortó ramas de los arbustos, para improvisar un lecho, donde se acomodó quedándose profundamente dormido.
                    A la mañana siguiente, el canto del ruiseñor y la presencia de las abejas mañanera, le despertaron, se sintió entonces acompañado, en efecto una manada de cabras monteses pastaban junto a él.
--- Hermanas cabras, ustedes que son las que pastan por la montaña, ¿Quién puede decirme como llego a las laderas de la montaña donde crece el subín?---
---Beee, Beee, puedes tomar cuanta leche desees, para saciar tu hambre y tu sed, pero se decirte que deberás buscar entre mis compañeras a la única, que al probar su leche le sientas el sabor diferente el del subín, ella te puede ayudar y guiar al sitio que buscas.---
---Gracias hermana cabra, seguiré tu consejo, probaré la leche de cada una de tus compañeras hasta encontrar a la que su leche es especial por tener el sabor del subín---
          Así lo hizo, fue con cada una de las cabras que tenían tetas grandes y llenas, a cada una la saludaba ceremoniosamente y le solicitaba un sorbo de leche, hasta que dio con la que le habían indicado, cuya leche tenía el olor y sabor a la corteza del arbusto llamado subín, planta de espinas que crecía únicamente en las laderas de la montaña mas árida de la región, en las inmediaciones donde se encontraba el castillo del mal.
--- Hermana cabra, se que eres la única capaz de guiarme al lugar donde puedo encontrar la entrada secreta del castillo del mal.---
--- Joven amigo, nieto de NA´CHIN, los dioses te han enviado en misión de bien, yo te conduciré hasta la entrada secreta del Castillo del Mal. Buscaremos entonces el cementerio de los Tecolotes, allí buscaremos a A´acram, el tepezcuintle, el sabrá como guiarte en el resto del camino.---
--- Gracias amiga cabra, tendré presente lo que me has indicado, pero dime ¿Cuándo iniciamos el viaje?---
--- Cuando el sol apunte en el cenit y desaparezcan las sombras, iniciaremos la marcha, recuerda el cementerio de los tecolotes, queda en un acantilado muy lejos de aquí.--- haciéndole una reverencia doblando una de sus patas delanteras --- déjame que me alimente y cuando sea la hora yo te daré la señal de la partida, mientras tanto recolecta frutas y raíces para el viaje.---
          El sol se insinuaba con todo su esplendor, señalando perpendicularmente, cuando las sombras se esconden y se concentra el calor de los rayos sobre los campos, se dejó escuchar un valido, justo a iniciar la jornada, se despidieron de los demás animales y comenzó la marcha; subieron y bajaron cerros, cruzaron riachuelos, repasaron por verdes prados, bordearon veredas y pasaron grandes bosques. La cabra en ocasiones se detenía para cortar monte, el que rumiaba o se arrimaba a los troncos para rascar su lomo. Mientras tanto el joven, con una caña de bambú elaboró una cerbatana
                    Largas horas de camino transcurrieron mientras transitaban por estrechos caminos, tierras secas con pasadizos de piedra, hasta que se aproximaron a un paraje donde un riachuelo se deslizaba, serpenteando entre las rocas, en los recodos se encontraban agujeros de los que emergían pequeñas columnas de humo que salían de las entrañas de la tierra, como un chorro de vapor que eran exhaladas con el característico olor azufrado; el agua caliente emanada se hacía paso en la ladera del cerro, que sudaba a borbotones, para hacer abrevaderos rodeados de musgos multicolores; allí se cambiaba el panorama, trasformándose en el campo árido donde crecía el subín, mas allá se dejaban ver los troncos secos del viejo cementerio de los tecolotes.
          Ese era el lugar de referencia el cementerio de los Tecolotes, como punto de partida del tramo final de la expedición, cerca de la entrada se formaba una gran poza del agua termal que brotaba de la montaña, allí se encontraba la madriguera, del tepezcuintle, famoso curandero de animales y pájaros, que jamás salía de su cueva, era desconfiado y receloso de los secretos que en ella guardaba. El joven sabía que A´acram poseía el conocimiento y la astucia necesaria para ayudarle en la última parte de la jornada, que los consejos que él le diera eran importantes para el éxito de la misión.
--- Amiga Cabra, te estoy sumamente agradecido por los favores, haz cumplido tu palabra en traerme a este lugar, que los dioses del bien te colmen de bendiciones y te concedan lo que mas desees---
---Gracias Tohil, he cumplido dimisión, pastaré un rato y luego volveré hacia mis hermanas, son mis deseos que cumplas con promesa, que tu aventura sea un éxito y que acabes con el mal.---
          Se despidieron, Tohil se aproximó a la entrada de la madriguera, someto varias veces la pared de la entrada, pero no obtuvo respuesta; luego insistió gritando hacia su interior, pero nada sucedió. Tomó luego un bodoque de barro y utilizando la cerbatana, lo escupió hacia el interior del agujero, provocando un escándalo que llego hasta el fondo.
--- Sálvense quien pueda, me quieren matar, auxilio --- se dejó escuchar una vocecita.--- ¿Quién es el impío que me quiere matar a tetuntazos.---
--- Sagrado A´acram, soy yo Tohil, nieto de NA´CHIN, perdona si interrumpí el sueño, tu el sabio, el bueno, busco consejo de ti.---
--- Plebeyo, malcriado, quítate de la entrada de ni cueva y vete, no tengo tratos con joven imprudentes.---
--- Perdona sabio A´acram, te ruego en nombre de Rey Ajau Ajpop y de mi abuela la anciana Na´chín, que me escuches.---
--- Nieto de NA´CHIN, hummm…--- dijo ---podría ser la única razón de hacerte caso.---
--- La misión que se me ha encomendado es el de salvar el Nahual de la Princesa Rabín Ajau, de las garras del mal y del sacerdote Tnotch, quien la tiene embrujada.---
--- ¡Ah!... ¡Tu eres el tonto que se embarcó en esta aventura!; para salvar la insalvable, oponiéndote a las fuerzas y el poder maléfico de Tnotch, maestro de las artes de la magia negra, de la noche y de los espíritus turbados del mal.---
--- Mi querido A´acram, soy un súbdito leal y sincero, que cumple con los mandatos del Rey, con coraje y valor; tú eres el único ser en esta tierra capaz de encaminarme por el sendero de la verdad y ayudarme a conseguir el secreto que me ayude a salvar el Nahual de la hermosa y sin par princesa.---
--- Muchas cosas han de pasar para que yo suelte mi lengua y con ello el secreto que yo guardo, otras cosas vendrán que realizar para mi complacencia y mostrar tu lealtad.---
--- Haré lo que me pidas, de ti entonces dependerá el éxito de la misión, tu que sabes el secreto…---
--- Acércate, Tohil, asoma la nariz en la entrada de la madriguera y luego te diré que hacer.---
          Así lo hizo, se acercó a la entrada de la cueva, hasta donde pudo ver lo brillante del hocico del animal, se acercó hasta que lo olfateó, luego se recostó sobre sus patas delanteras y dijo:
--- Tohil, nieto de NA´CHIN, ve y busca algo de comer, tengo hambre, consígueme una gallina de monte; las historia que debo de contarte requieren de mucho esfuerzo y el cuento fluirá mejor si tengo el estómago lleno.---
--- A´acram, amigo, cumpliré con tu deseo.--- 
El joven tomó su morral, la cerbatana y varios bodoques de barro, se dirigió al monte donde corría el riachuelo de aguas calientes, en cacería para complacer al Tepezcuintle.
Sigilosamente se acercó, donde las aves plácidamente tomaban agua, tomó la cerbatana y sopló, una de las gallinas de monte calló fulminada; el escándalo de las aves no se hizo esperar y se desparramaron corriendo en todas direcciones, gritando como reacción al acto realizado por el cazador. Este salió de su escondite, se acercó a su víctima, la tomó entre sus manos, le pidió perdón y la llevó a la presencia de A´acram.
--- Bien hecho Tohil --- le dijo --- haz dado muestras de obediencia y para mostrarte que esta fue una prueba de valor. Toma la gallina espumulla, apriétale la cabeza, pon el pico dentro de tu boca y resopla dos veces.--- en ese instante el ave estiró sus patas, aleteó y recobró la vida.
--- Ave de las aves, espumulla traviesa, canta tu canto y dile a Tohil, nieto de NA´CHIN como ha de hacer para encontrar el templo del mal, el lugar donde se encuentran escondidos los secretos del maléfico Tnotch, dile con tus cantos donde puede encontrar la vasija que contiene el Nahual de la Princesa Rabín Ajau.---
          El pájaro se colocó en el hombro del joven,  se sacudió mientras le entonaba una canción al oído, le decía donde encontrar la entrada y tantas otras cosas que eran celosamente guardadas en Palacio del Mal.
--- …, una vez encontrada y rescatada la vasija que contiene el Nahual, deberás regresar por el mismo camino hasta los bosques de Tayasal, en ese lugar buscarás a mi hermano, el jabalí, quien será el encargado de instruirte de cómo proceder al resto de la jornada. Como deberás encontrar el códice de nuestros antepasados Mayas y como liberar la música mágica que devolverá la sonrisa, la felicidad y la jovialidad a la Princesa.---
--- Gran A´acram, sabio es tu decir, haré lo que me han indicado tanto como mi hermana la espumulla.---
--- Un último consejo Tohil, nieto de NA´CHIN, tu abuela te protege y nosotros los animales somos instrumentos del bien, pero debes de ser prudente y evitar la confrontación directa con Tnotch,  quien  por todos los medios intentará destruirte.---
          La espumulla se despidió de ellos y salió corriendo, siguiéndole los pasos, el joven  continuó el viaje pidiendo la bendición de los dioses, cargado de su morral , con nuevas y grandes ilusiones se dirigió hacia la entrada del Castillo del mal. El trecho a caminar no era muy largo, pero si escabroso, el paso por el rió de aguas calientes, bordeando los pantanos que rodeaban los senderos que se marcaban con bellas flores blancas y rojas, los estanques de las culebras, que tenía que pasar dando grandes saltos de piedra en piedra, con la ayuda del Tul y de las cañas de bambú, que le servían de puente, esto hacía que el viaje fuera del todo peligroso, hasta llegar al peñasco, que tenía forma de paloma.

CAPITULO VII
EL NAHUAL.

          El Nahual de la princesa, su alma, había sido colocado dentro de una vasija de barro que se encontraba decorada con la figura de la cara del dios de las profundidades, que se encontraba con los ojos abierto, así como una gran boca de la cual salía una lengua bífida, sobre la cabeza se depositaba la figura de un murciélago con las alas abiertas, que había roto el cráneo, de donde salía una llama, debajo de la mandíbula se encontraban dos huesos entrecruzados y al pie de la vasija había un par de garras de buitre que le servían de base al cántaro.
          El recipiente permanecía colgado de una cúpula en la cámara central del castillo y pendía de dos tiras de cuero por arriba de la piedra del altar donde en el pasado se habían efectuado sacrificios humanos.
          La entrada del túnel que desembocaba en la cámara se encontraba franqueada por varias trampas mortales, que hacía casi imposible penetrar en ella, por lo que la tarea de la recuperación de la vasija era difícil y peligrosa. Tohil había llegado hasta el lugar gracias a las indicaciones de sus amigos, pero la entrada secreta, que se encontraba cubierta de arbustos de espinas, desaparecía al ojo humano y solo cuando el sol de las mañanas penetraba por las aristas de las piedras dejaba la oportunidad de ver las rendijas de la puerta, con la ayuda de su cuchillo de oxidiana interesó la rendija, empujando con toda su fuerza movió la piedra de la entrada del primer portal.
Su cuerpo se encontraba resentido y lastimado por el paso de las zarzas, por lo que tomo un respiro, en el cual recordó uno de los consejos, confeccionó con un palo grueso, hojas de Xate, maguey  y raíces, un antorcha, la que prendió frotando dos piedras de rayo, con la que iluminó su paso por segundo portal; en el fondo encontró una gran manta de telas de araña en forma de remolino o embudo, los nidos de las arañas venenosas, la Casampulga, en cuyo trasero tenía marcado el rojo que significaba que su piquete era mortal. Al hacer el intento de pasar sobre los nidos, hizo contacto con un de los hilos, lo que hizo que salieran un gran número de arañas desafiantes, que se enfrentaron al intruso.  
          En un principio le hicieron retroceder, la gran cantidad de animalejos que se dirigía hacia él, acechándole. Se hizo de valor y con la ayuda de la antorcha le prendió fuego a la tela, muchas de las arañas huyeron despavoridas por las llamas, pero un buen número cayeron achicharronadas, lo que le facilitó penetrar a tercer portal.
En esta cámara que era la mas oscura se lograba observar la presencia de dos agujeros que permanecían cerrados con barro, el sabía que lo primero que debía de hacer era perforarlos, permitiendo así que la luz penetrara desde el exterior.
Tohil se sentó a esperar que el sol se colocara perpendicularmente, justo al medio día, para que sus rayos, penetraran a través de los agujeros; a la hora señalada los rayos del astro penetraron hasta hacerse reflejar por el piso de sílice, el rayo se desvió hacia una de las paredes, donde nuevamente se reflejó, hasta que todo el recinto se iluminó, mostrando un pasadizo oculto, en el que franqueaba el paso una roca en forma de rueda, se acercó y haciendo un gran esfuerzo, desplazó la roca, que cedió lentamente, mostrando la abertura hacia la cámara principal.
          Después de haber pasado por la abertura, penetro a los pies del altar, desde allí podía observar la vasija que colgaba al centro, la luz del sol que penetraba a través de la cámara anterior, le mostró la sombra de un cuerpo que se movía a espaldas del joven, era una gran serpiente con cabeza de mujer, que se contorneaba, invitando al visitante a acercarse y cuya mirada hipnotizaba.
Eso fue el error de Tohil, en un momento le miró fijamente a los ojos y le hizo perder el control; como autómata se empezó a dirigir hacia la mujer reptil, sin percatarse que frente a él se encontraba un profundo foso, en cuyo fondo, hervía lava incandescente que corría por debajo del palacio, desde las entrañas del volcán mayor.
          Dio un paso y otro mas hasta quedar en la orilla del foso, algunas piedrecitas cayeron hacia el fondo, en ese instante se dejó escuchar un retumbo y se produjo un temblor de tierra, que hizo que se tambaleara, cayendo sobre su costado, dejando de ver fijamente a la serpiente, se tomo la cabeza con una mano mientras recuperaba la conciencia; el temblor hizo que la piedra de la entrada se movilizara permitiendo la entra de luz del segundo agujero a la cúpula y que al reflejarse en una área cóncava del piso, concentrara el rayo de luz en un punto, por encima de la cabeza del reptil, segándole por completo, trastrabió cayendo al fondo del foso.
          Sorprendido aún, no entendía que le había sucedido, se puso de pie, mientras nuevos temblores se presentaron, por lo que retrocedió para apoyarse en la pared, observando como hacer para franquear el foso, colocó un pie frente al otro y apoyándose en la pared hizo un esfuerzo saltando hasta alcanzar la gran piedra de sacrificio, que al contacto por el peso se movió, e hizo que se resbalara, quedando detenido de la orilla con ambas manos, haciendo alarde de su gran fuerza logró colocar el antebrazo sobre la piedra, hasta lograr subir primero su pierna y luego el resto; al ponerse de pie logró alcanzar la parte inferior de la vasija, la jaló pero no logró soltarla. Dio de nuevo un salto y alcanzó uno de las bandas de cuero que la suspendían, se trepó, con una de las manos corto el cuero del otro lado, abrazó la vasija, mientras él caía en la piedra, en donde estuvo a punto de soltarla.
--- ¡ UFF…, UFF…! --- murmuró --- si la vasija se cae y se rompe, jamás hubiera podido salvar a la princesa.---
          Con su tesoro en las manos, se sentía feliz, se regocijado por la labor; se sentó junto a la piedra y acarició la vasija. Recordó entonces que su amiga la espumilla le había indicado que la única manera en que el malo Tnotch no le hiciera daño o atacara era obteniendo el cuerno de vaca que contenía la esencia de la vida del brujo, el que también se encontraba en el palacio, en la cámara de la inmensa oscuridad de la cúpula mayor.
          Penetró a través de los pasadizos y las catacumbas hacia el lugar. Encontró a su paso dos trampas, la primera era una fuente que se encontraba seca y debía de cruzarla por la orilla derecha y sin tocar las paredes, ya que si se activaba, el agua brotaba de las paredes laterales con mucha fuerza, que le podía arrastrar a través de un resbaladero que le hacía caer al fondo de las cloacas del castillo, de las cuales no existía salida. La segunda trampa era, en el pasadizo al penetrar a la cámara, debía de arrastrarse de espaldas al suelo, ya que el peso del cuerpo hacía que fueran apareciendo a su paso grandes púas envenenadas que cruzaban las paredes laterales y un pequeño rasguño era mortal.
Pasada las dos pruebas podía ingresara la cámara inmensamente oscura, donde en un altar se encontraba colocado, en un pequeño pedestal al centro de la cámara.
          El fuego incandescente rodeaba el pedestal y era tan caliente que hacía imposible penetrar hasta él o alcanzarlo; Tohil recurrió a una idea, le lanzo una piedra al cántaro el cual se abrió un agujero por donde salió ceniza en cantidad que cayó sobre el fuego y lo cubrió; repitió el procedimiento lanzando otra piedra, logrando que saliera mas ceniza que cubrió el fuego en su totalidad, con sus pies golpeó el cántaro y le sacó del círculo al romperse cayo al suelo el cuerno de vaca.
          Lejos de allí, en el otro lado del mundo, el malvado Tnotch, creador de las maldades mas grandes, como la mujer serpiente y las trampas del castillo, observó que una vela que tenía encendida dentro de un tecomate, se había apagado. El sabía que algo estaba pasando en el Castillo del Mal, especialmente en la cámara central donde se había depositado el Nahual de la princesa y sobre todo que corría peligro, si el cuerno de vaca con la esencia de la vida caía en manos del joven, por lo que optó por llamar a su mensajero el Rey Zope para encomendarle una misión.
--- Zope negro y feo, lacayo, súbdito del mal, vuela alto, vuela muy alto, hasta llegar al castillo del mal, donde se encuentran los secreto de los maleficios, la piedra de sacrificios de nuestros antepasados, donde fueron ultimados los enemigos de nuestra estirpe, viaja, ve y observa, que sucede con la culebra, guardia diabólico de la vasija real. El sello de la entrada fue violado por extraños y tengo temor que se apoderen de los secretos que allí se guardan.---
          El rey zope hizo en su presencia un baile, después de algunas reverencias, saltó en un pié, extendió sus alas y se lanzó al vuelo. Tnotch se despidió de él diciendo:
--- Regresa pronto, un suculento plato de carroña te esperará como premio si cumplas con la encomienda… nadie de mis enemigos deberá apoderarse del cuerno de vaca que contiene mi esencia, ni de la vasija que contiene el Nahual de la princesa.---
          A través de los aires, el zope voló, con rumbo a la isla de los volcanes que hacen erupción, atravesó en su camino el gran manto salado, hasta sobrevolar el bosque de los viejos sauces, que se encontraban en la entrada del castillo, allí se posó en un gran árbol para decidir la entrada.
          Luego penetró por el ventanal de la cúpula mas alta, donde se encontraba franqueando la entrada el esqueleto de un vigilante, se detuvo en el dintel de la puerta y con saltitos, paso por debajo del macabro hallazgo hasta la entrada de la cámara principal la que efectivamente mostró que el sello colocado a la entrada se encontraba roto; como le habían indicado que alguien había penetrado hasta la piedra de sacrificios; la serpiente con cuerpo de mujer no se encontraba, que era la guardiana del tesoro y la vasija del Nahual había desaparecido.
          En ese momento se produjo un temblor de tierra, que hizo que el zope alzara el vuelo, para dar varias vueltas en círculo, estirando su pescuezo para poder observar mejor, en el fondo de la grieta, vio los restos de la culebra. Se posó nuevamente y brincando se dirigió hacia la cámara oscura, en la que en el altar mayor del portal, se guardaba el cántaro de barro negro, en cuyo interior se estaba el cuerno de vaca, con la esencia de la vida de su amo el gran Tnotch.
Tuvo muchas dificultades en transitar por los pasadizos y las catacumbas, tanto por las peligrosas trampas, como por los temblores que se habían estado sucediendo, que produjeron derrumbes dentro de los túneles. Al acercarse hacia la pileta de la torre, apretó inconscientemente la piedra que controlaba el grifo y una gran catarata se dejó venir en dirección del pasadizo que hizo resbalar al pájaro, haciéndole descender por los pasadizos oscuros.
En un instante con una de sus garras logró asirse en una de las salientes de las rocas, aleteando fuertemente, logro evadir el chorro de agua y salió a la orilla; al penetrar a la siguiente cámara, tuvo que sortear las púas envenenadas, al dar un gran salto no se pudo controlar y cayó sobre su lomo en el pedestal donde se encontraba el cántaro de barro negro…, cuando se recuperó del golpe, se percató que el recipiente estaba roto en siete pedazos, las cenizas de los animales sacrificados regada por toda la habitación y el cuerno había desaparecido.
          Tnotch, el Brujo malo, y sus cómplices se paseaban nerviosamente alrededor del trono, en espera de noticias del Rey Zope.
--- Maldita sea, zope negro y torpe, porqué no has regresado.---
--- Mi señor, gran Tnotch--- indicó la comadreja tuerta ---el vigía de la torre mayor, informa que el zope no se ve que aparezca.---
--- Ese animalejo, ha de haber encontrado carne muerta en su camino y olvidó mi mandato.---
          El Rey zope continuaba atrapado en la cámara de la cúpula mayor del palacio del Mal, con vida pero imposibilitado de volar, los golpes sufridos en las trampas habían hecho que se resintiera, perdiendo gran cantidad de fuerza para liberarse. Con la ayuda de su pico escarbó en las paredes con el fin de procurarse una salida al exterior, pero era muy lento su actuar, decidió hacer un compás de espera mientras se recuperaba de un golpe sufrido en una de sus alas; recogió de la ceniza a su alrededor y se la colocó en la herida en forma de emplasto para secar la herida y aliviar el dolor, se sentó en una de las esquinas y se quedó dormido.





CAPITULO VIII
EL RETORNO DE TOHIL


         
El gran manto salado era el primer obstáculo a vencer, por el joven, quien en la llegada había contado con la asistencia de la tortuga, por lo que para su retorno al Reino del Mundo Perdido, cargando con varias cosas: las vasijas conteniendo el Nahual de la Princesa, el cuerno de vaca con la esencia del alma de Tnotch, además de sus pertenencias, por lo que necesitaba ingeniarse la manera como atravesar el mar.
          Llegó hasta el acantilado y la playa, allí donde las olas golpeaban las rocas calcáreas y se producían agujeros, que las aves utilizaban de escondite, ocultó los objetos valiosos que llevaba, cubriendo la entrada de la cueva con algas  que arrojaba el mar; luego se dirigió a la parte mas alta del monte, donde crecían frondosas cañas de bambú cortó los mas grandes y gruesos  con las que construyó un tapesco, uniéndolas con el tallo de la hoja de plátano y tiras de maguey, colocó en las hendiduras tapetes musgo, para evitar que el agua penetrara a la balsa.
          Una vez que estuvo seguro, preparó una vara en el centro del tapesco con una gigantesca hoja de kekeshke, una caña cortada longitudinalmente como remo. Al despuntar el alba se hizo a la mar con todo y sus tesoros, al inicio y por no contar con guía navegó muchas horas sin rumbo, en círculos, perdido por la fuerza de los corrientes marinas. El sol caía perpendicular sobre su cabeza, que le quemaba, el agua dulce se le escaseaba.  Desesperado, había perdido el rumbo y sin saber que hacer se apostó en una orilla, entonces acertaron a pasar por allí una pareja de delfines, quienes se acercaron a la balsa, donde le encontraron a punto de desfallecer.
--- Tohil, nieto de NA´CHIN --- le dijeron mientras acrobáticamente saltaban sobre la balsa --- navegas sin rumbo, lejos de tu destino, la playa de Punta de Manabique está retirada de este lugar, déjanos guiarte.---
--- Hay mis amigos delfines, mis hermanos, me han salvado la vida, los dioses del bien les han enviado para ayudarme, llévenme en la dirección correcta, a la tierra que me vio salir, llévenme a la tierra de mis amores, a los confines del Mundo Perdido.---
--- Agárrate fuerte,  te llevaremos a tu destino en la playa ---
          Varias horas transcurrieron, hasta aproximarse a la playa de Punta de Manabique, el lugar de desembarco del joven, los delfines llenos de felicidad daban grandes saltos sobre el agua, anunciándole al joven que su tarea había sido cumplida, se le acercaron y se despidieron:
--- Joven Tohil, ve y dile a tu abuela la buena NA´CHIN, que te hemos servido fielmente, con la bendición de los dioses, sigue tu camino y cumple tu sagrada misión.---
          Los delfines desaparecieron en las inmensidades del mar, el muchacho saltó de la embarcación y con la ayuda de las olas alcanzó tierra firme, luego caminó tierra adentro en búsqueda de alimentos y agua dulce. Allí pasó la noche bajo las estrellas y escuchando los chirridos de las chicharras acompañado del chasquido de las olas, que le arrullaban el sueño; la tenue brisa proveniente del norte le anunciaba la presencia de lluvia, los destellos y los truenos que se veían venir se enmarcaban en la oscuridad de la noche, que se derramaba como bendición las gotas en forma de aguacero, que refrescaba la temperatura cálida del trópico, el concierto de los grillos se dejó de escuchar a lo largo de la playa, en el escenario de la selva.
          Las lechuzas que volaban a su alrededor, cantaban al unísono, como el arrullo que le generaba sueño, el joven después de haber comido algunas raíces y frutos, preparó un improvisado lecho con hojas de plátano.
El sol se levantó justo por la mañana; Tohil, preparó un cacaste, lo colocó en sus espaldas, con los dos recipientes, salió rumbo a los bosques de Tayasal, atravesando manglares y pantanos, en su nueva jornada se le unió en el viaje, tacuazín hembra blanca, colgados en su cola llevaba, a tres de sus hijos.
--- Tohil, Tohil, déjame que te acompañe, este viaje es peligroso y de alguna ayuda te puedo servir.---
--- Sígueme las huellas amiga tacuacín, la compañía hace menos pesado el viaje, de alguna ayuda puedes ser útil en caso de peligro, gracias a tu formidables olfato puedes ayudarme.-
          Efectivamente se unieron a un propósito común, por lo que, continuaron el viaje charlando y contándose pequeñas aventuras.
--- ¿Cómo fue que me encontraste?---
--- Tu abuela ordenó a los animales pequeños del bosque, que te sirviéramos y te acompañáramos en tu tarea, la protección de NA´CHIN, siempre está presente.---
--- Mi nanita siempre está pendiente de mi, que los dioses la bendigan.---
          La caminata fue larga, atravesaron caminos, veredas, campos cultivados de maíz, lomas con cultivo de fríjol, la animalita le llevó por pasajes secretos, pasos desconocidos, por donde se los árboles de pimienta gorda y el palo de chico zapote, de donde se saca la sabia que sirve para hacer las bolas del juego de pelota, así fue como llegaron hasta las márgenes del Río Dulce, llamado por el sabor y la exquisitez  de sus agua.
--- Amiga ziraguella…, sube con tus críos sobre mi cacaste, cruzaremos el río, en la parte menos honda.---
          Se introdujo al agua y caminó hasta que sus pies no encontraron fondo, entonces empezó a nadar, sin embargo la fuerza del agua lo arrastraron hasta los rápidos, braceó con todas sus fuerzas pero no alcanzó la otra orilla, el peso de su cargamento le hacía mas difícil, por lo que dejó que el agua lo arrastrara hasta encontrar una roca, de la que se detuvo, bajo su cargamento, hasta asegurar los pies en el fondo, caminó fuertemente hasta la orilla, amarró su cacaste y lo haló para acercarlo, luego hizo lo mismo con los animalitos.
--- Tohil, mira lo que ha pasado, se rompió el amarre y el cuerno de vaca se cayó, quien sabe donde, ¡Oh, que desgracia! ---
--- Se ha caído el cuerno --- exclamó el joven--- debo de buscarlo, es la llave que me permite llegar al final de esta travesía, única arma en contra de Tnotch.---
          Juntos deambularon por la orilla en busca del cuerno, sin tener buenos resultados, adelante encontraron un vado, donde una mancha de peces arremolinaba, jugueteando en el fondo de la poza. La animalita se acercó y chapoteo el agua para llamar la atención.
--- Hey amigos peces, mi amo el joven Tohil, nieto de NA´CHIN perdió un gran tesoro en las corrientes de los rápidos, pónganse a buscar el cuerno de vaca, que significa mucho para él.---
--- Amigos, no busquen mas el cuerno está aquí en el fondo de la poza, bajen a buscarlo, desde aquí les guiaremos para recuperarlo.---
El joven se lanzó al agua, buscando en las profundidades de la poza, donde la hojarasca y el sedimento hacía difícil la visibilidad, en compañía de los peces se metió debajo de las rocas donde logró tocar una de los bordes del cuerno, pero al intentar tomarlo se le resbaló entre las manos; el aire ya le hacía falta, por lo que retornó a la superficie, se lanzó de nuevo hasta la cueva donde los peces le había hecho una valla para que no se extraviara, tomó el cuerno y salió a la superficie, revisó el cuerno y lo colocó de nuevo en su cacaste.
--- Debemos continuar nuestra jornada, amiga, ve y del gracias a nuestros amigos los peces.---
--- Si debemos continuar recuerda que de noche yo te sirvo de guía, pero de día en estos lugares, corro peligro por los animales que comen carne.---
Continuaron un gran trecho entre la maleza y matorrales que hacían angosta la vereda, hasta llegar a un tronco seco y viejo que servía de madriguera a las iguanas y algunas aves.
---Unf, Unf, detente, mi olfato indica que hay peligro adelante.---
Se detuvo por un instante y con mucho cuidado, caminó sigilosamente, temiendo que algo desconocido les acechaba. Zas, de pronto de los matorrales saltó sobre ellos un Gato montes, que le lanzó un zarpaso a la tacuacína, que junto a sus crías cayó a varios metros de distancia; el joven soltó su cacaste y se tiró sobre el felino a quien logró tomar de la cola, lanzándolo sobre el tronco viejo, el gato huyó después el golpe recibido.
--- Mi amiga, mi hermana, dime como te encuentras, ¿estas viva?.---
--- Si, pero me encuentro lastimada, te suplico que busques a mis hijos, veas si se encuentran bien….---
--- No te preocupes amiga, los animalitos tus hijos están bien solo que asustados, me interesa curarte esas heridas, te prepararé un emplasto para limpiar y curar las heridas que te dejó el atacante.---
          Buscó entre las cosas de su morral, hiervas y los ojos de venado, los colocó entre dos piedras y molió las semillas, tomó unas raíces las mascó, preparó el emplasto con que cubrió las heridas, le mitigó el dolor y con unas hojas de planta de banano la cubrió, le hizo espacio dentro del cacaste y la colocó junto a sus crías, para poder continuar.
          Caminaba de noche y descansaba parte del día para protegerse del calcinante sol de la sabana, los mosquitos le abrumaban produciéndole un constante martirio por los piquetes, en ocasiones  buscaba agua para bañarse, para refrescarse y espantar a los bichos, cortaba la caña de azúcar, la que masticaba para obtener la dulce savia y para recuperar las fuerzas del agotadora jornada. A todo esto su amiga la ziraguella se había recuperado de las heridas, por lo que decidió continuar su marcha por su cuenta.
--- Amigo Tohil, casi estas a la llegada de tu destino. La misión que me encomendaron termina en el portal del bosque de Tayasal.  Allí  deberás buscar a mi hermano Chanchur, el jabalí, quien será tu guía a través de los pasos y veredas de este bosque. Para protegerte de los zancudos y los moscos no te den problemas, corta una de las hojas grandes que crecen en la orilla del camino, restriégalas en tu piel, eso hará que los insectos se retiren, esas hojas son las que los abuelos, los brujos usan para hacer los puros que hacen humo en las ceremonias y se le llama tabaco.---
--- Gracias amiga, vete y cuida a tus crías, tus consejos fueron de gran valor para mi, que los dioses te protejan en tu retorno.---
--- Te agradezco que me curaste, Tohil, nieto de NA´CHIN, mereces ser un príncipe, con el corazón tan noble que tienes; toma esta trenza de ajos, te servirán algún día.--- luego dió un pequeño salto, tomando a los tres cachorros y colocándoles sobre su lomo se perdió entre la maleza.
          En ese lugar como le había dicho debería hacer contacto con el jabalí o coche monte, el de los colmillos blancos y volteados hacia atrás, cuyos pelos del lomo eran tan grandes, que daban la impresión de que se trataba de una cresta que le recorría desde la punta de la cabeza hasta el rabo. Subió a un montículo y empezó a gritar.
--¡Chanchur…, Chanchur…!.---
          Camino montaña arriba, donde la vegetación y el clima empezaron a cambiar. Del sofocante calor de la sabana a templado y fresco del altiplano, escaló un desfiladero hasta llegar a un claro en el bosque de pinos, donde se encontraba la piedra de los compadres; milenaria roca gigantesca, que se encontraba suspendida en una base triangulas muy pequeña, la que era usada por los habitantes de la región como un santuario, quemaban candelas hechas de cera y el pom para los sahumerios, cuando oraban sus penitencia.
Allí junto a las piedras, disfrutó la tarde se encontraba fresca, luego se apareció el frío de la Montaña Chortí, se acomodó y se cubrió con las hojas de kekeshke para esperar al jabalí.
--- Honk, Honk, Honk… huelo a carne humana… Urf!... Urf ! Soy el sabio Chanchur, el jabalí, quien se interpone en mi camino.---
          Se dirigió hacia donde se encontraba el joven con el ánimo de embestir, con las patas delanteras escarbaba la tierra y la lanzaba hacia atrás, mientras resoplaba agresivamente.
--- Chanchur, Chanchur, vengo en son de paz, tu hermano el sabio tepezcuintle,  te envían un saludo de los dioses…. Yo soy Tohil, nieto de NA´CHIN.---
---Honk, Honk… con que tu eres el nieto de NA´CHIN, el encomendado de salvar a la Princesa Rabín Ajau, Ja, Ja, Ja, no te imaginas a lo que has metido jovencito, estás tratando con las fuerzas del mal, del Terrible Tnotch.---
--- En efecto yo soy el humilde súbdito del Rey Ajau Ajpop, soberano del Mundo Perdido, el único con el valor y coraje de salvar a la princesa.---
--- Vienes entonces en busca de los códices Mayas, que relatan los secretos de la vida y la Muerte, las virtudes de los milagros de los espíritus blancos, que todo lo saben, todo lo pueden y todo lo hacen.---
--- Si.. Chanchur y tu eres quien me guiará a mi destino.---
--- Honk, Honk… como el tiempo apremia, te diré la penitencia que deberás realizar, ves ese volcán a tu derecha, en el cráter existe una laguna de agua sulfurosa, en la orilla que apunta hacia donde el sol se esconde, encontrarás a pie de los árboles cuyo fruto es el pan, una estatua de piedra cuya imagen es un niño hincado, que tiene los ojos abiertos y su barriga la descanza en el suelo. Tendrás que moverlo, sin acostarlo, solo moverlo lo suficiente para descubrir la cripta que se encuentra debajo de él, allí encontraras el códice.
--- Honk, Honk, de una cosa tienes que tener cuidado y debes de observar, es que si el niño tiene los ojos cerrados ni con la fuerza de 30 hombre lo moverás de su lugar, quiere decir que el alma del infante se encuentra descansando dentro de él, Cuando vaga por la eternidad es cuando sale de la piedra lo hace a través de los ojos.---
          No había finalizado la última frase cuando Tohil se dirigió a escalar el volcán, como no existía una vereda, los pasos eran muy escabrosos, con muchas piedras y difíciles de transitar, largas horas luchó para alcanzar la cima, pero cuando llegó, la noche ya se había hecho presente, por lo que optó por esperar al día siguiente.
Los rayos del soy no se hicieron esperar, junto al trino de los pájaros mañaneros, el joven dejó su escondrijo y caminó el último trecho hasta el punto mas alto de la montaña,  luego descendió, hasta la orilla de la laguna, tomó un sorbo que casi de inmediato escupió por el fuerte contenido de azufre.
Caminó por toda la orilla hasta llegar cerca del bosque de árboles de Fruta de Pan. La imagen de piedra se encontraba frente a él, pero decidió acercarse por la parte posterior, para observarle los ojos, los que encontró cerrados; sabía que ese no era el momento para obtener el códice, por lo que no muy lejos de allí, construyó una pequeña champa con hojas de plátano y se alimento con el fruto del Pan.
          Junto a las ramas de apazote, un manojos de chilca y  la trenza de ajo que llevaba, las amasó con piedra, luego lo esparció en los alrededor de la estatua y se sentó a esperar; el fuerte olor producido por la mezcla despertó el espíritu de niño, quien abrió los ojos y a través de ellos salió dando de brincos, huyendo despavorido hacia el centro de la laguna.
El joven comenzó a empujar la estatua hasta que apareció ante sus ojos la cripta que contenía el Códice Maya grabado en piel de cervatillo.  
          Desenrolló el documento pero al no poder descifrarlo, lo colocó en su morral y se dispuso a recoger todo cuanto había construido, retiró la chilca, apazote y ajo, limpiando de huellas y plantas que pudieran advertir al espíritu que algo había sucedido. Agachó su cabeza y con una rodilla en tierra agradeció a los dioses, haberle permitido cumplir con la tarea.


No hay comentarios:

Publicar un comentario