---Guatemala…,
a Guatemala…. ---gritaba un muchacho prendido en la puerta del autobús de donde
saltaba, cuando este se detenía a recoger un pasajero.
---A
Guatemala…. --le preguntó a José Santos, quien asintiendo con la cabeza abordó
el bus y se sentó junto a la ventana de la tercera fila.
--- Que
Dios te acompañe, buen viaje --le gritó doña Carmen, al despedirse de él.
---Hasta
la vista doña Carmencita, que Dios me la bendiga, nunca podré pagarle, todo lo
que hizo por mi---
El bus se hizo a la marcha, José saco su mano por la ventana para hacer la señal
de despedida. Mientras el vehículo transitó por la calle principal y justo en
la salida del pueblo pasó frente a la casa de Cristina, quien se encontraba
junto a la puerta, a la par se encontraba una señora, sentada en una butaca de
mimbre. El la alcanzo a ver, se puso de pié y saco la cabeza por la ventanilla,
pero no se animó a decirle nada, se quedo callado, la miró profundamente, ella
captó la agonía de la despedida, y disimuladamente le hizo una señal con los
dedos, varias veces, agitando la palma de su mano… Un adiós, un hasta pronto o
hasta nunca.
Una sonrisa disimulada pero hermosa y sincera se dibujó en sus labios,
mientras movía sus cabellos, en un vaiven,
de ese hermoso pelo negro, que lo recostaba encima del hombro derecho, y sin
despegar su mirada en los ojos del viajero.
--- Algún día volveré por ti, Cristina, mi amor. --- pensó… agarró el
sombrero y colocándoselo….. Creo que
nunca te voy a olvidar ---
José Santos, inició su aventura viajando alrededor de ciento sesenta kilómetros,
de la aldea "El Jocote", a través de la carretera del Atlántico, rumbo
a la ciudad capital, después de un ajetreado viaje la fue a tener a la terminal
de buses, donde permaneció perdido unas cuantas horas hasta que los familiares
de doña Carmen, le recogieron. Le llevaron a su casa en la Colonia Ciudad
Nueva, de donde después de algunos preparativos, le transportaron rumbo a San
Bartolomé Milpas Altas, camino a Chimaltenango, allí la familia tenía una
granja.
Pasando por el lugar conocido como la cuchilla, Km. 30, se internaron en
un camino de terracería, caminaron unos dos kilómetros, hasta llegar a la
finca, esta cubría una gran extensión. Lo que primero noto y le sorprendió fue
el clima, lo frío del lugar, que contrastaba con que estaba acostumbrado, él
clima caliente. Le instalaron en una covacha de madera, que era utilizada como
bodega, acomodó sus cosas, y cuando se quedó solo, procedió a medio limpiar
donde se encontraba, se sentó en el camastrón el que rechinaba al presionarlo por
el peso, se levanto parcialmente y luego se dejo caer de nuevo para escuchar el
rechinido, y lo hizo una vez mas. El colchón semidestruido y un pedazo de chamarra,
era todo lo que tenía.
Las instrucciones que recibió de
las tareas que debía realizar, eran como las cotidianas y que estaba
acostumbrado a hacer: cuidar gallinas, comer al marrano y sembrar y regar las
verduras. En fin todo aquello que implicaba la guardianía del lugar de alguna
manera lo que tenía que hacer lo había aprendido, aún el aseo de la cochiquera
que le traía recuerdos, de cuando le obligaban a limpiar las letrinas y los excusados del
cuartel. Se hizo a la vida de diario, dedicado firmemente al trabajo. La tierra
en el lugar era prodigiosa, fértil, de todo se daba en la finca, abundante agua.
Era una bendición de Dios.
Cuando se dedicaba a cortar las frutas que allí se daban, conoció a su
vecino, Esteban, criollo del lugar, que cuidaba la granja vecina, quien se
pasaba largas horas recostado bajo los árboles de de aguacate, viendo el cielo
y la vida pasar y siempre encontraba una excusa para zafarse del trabajo. Lo
cierto era que lo del trabajo puro cuento.
--- oye…
Esteban --le gritaba José Santos --¿ estas ocupado?---
---No,
que va, y vos -- asomando la cabeza por debajo del sombrero, mientras se levantaba,
de donde estaba recostado.--- Yo, pues
ya terminé; le di de comer a los animales y le estoy dando una regada a las
plantas…. Vos si que sos baboso, te matas trabajando, esto hay que agarrarlo
con calma, deberías de seguir el ejemplo de lo que hago yo; el fin de semana
que se asoman los patrones, limpio y arreglo un poco, doy una barridita por allí,
pongo la manguera para que se moje y ves que ni se dan cuenta.
---Será
vos….., lo que pasa es que sos un huevón, a mí me acostumbraron desde patojo a
no hacerle feo al chance—
--- Allá
vos que no querés disfrutar de la vida, de pronto uno se hace viejo con el
trabajo---
---¡ Yo
no se, como es que te va tan bien, nunca tenés que hacer, yo no se como te
ganas la vida; solo jugando a la baraja o encunado en tu casa haciendo hijos
o en las jugadas de futbol---
--- Ya
ves, buzo que es uno, y me alcanza el tiempo para todo---
---Menos
pa trabajar, ja ja….. Eso si, algún día voy a tener pisto y me voy a vivir a la
capital y pongo un mi negocio---
--- Ta
bueno pues, seguí con ese tu rollo, yo me voy a ver la huerta y además tengo
que ir a cambiar unos postes por el otro lado---
Se despidió y junto a su corvo, a sus labores, ya por la tarde se dirigía
al rancho y meditaba, hasta entrada la noche, siempre dirigía sus pensamientos,
hacia su pasado; pensaba en Cristina, tratando de recordarla tal y como la había
conocido por primera vez. Doña Carmen, como se había portado con él, cuidándole
y sobre todo las curaciones que le salvaron la vida. De cuando en vez pensaba
en su madre, que no veía largo tiempo atrás. Y otras cosas que pasaban por su
memoria, que aparecieron como fantasmas,
las imágenes desagradables de su cautiverio, las torturas recibidas en Valle
Dorado; del maldito chafa, Godofredo Domínguez quien era el responsable de la
agresión física y mental, que le enardecían en odio y rencor. Así dejaba
transcurrir las horas, sacudiendo su melena al imaginar al amor de su vida.
El joven se dedicaba a su trabajo y hasta ese momento le ponía poca
importancia a lo que acontecía a su
alrededor, lo peligroso que resultaba el área donde se encontraba, la finca que cuidaba
se encontraba inmersa en la zona roja, por la presencia de la guerrilla, a diario se oía de incursiones. Que en el
pueblo vecino habían ajusticiado algún campesino. Esteban, su vecino, era un tipo
de ese miedoso, que cuando esto se dejaba escuchar, ni se asomaba al trabajo,
se quedaba escondido en su casa.
--- Estaban---
le decía en son de burla--- que te pasó ayer, que no te vi en todo el día ---
---Callate
vos, que no sabés que se quebraron a un
mi cuate en Santa Lucía?...el que me
compraba la semilla del brócoli, y dicen que jue el ejercito….dis que era
guerrillero…. JA !, mejor me quede en la casa, para cuidar a mi familia no vaya
ser que se asomen por aquí… Figurate que esos fulanos de los guerrilleros se
asoman por aquí. Y después los cuques se lo viene a traer del buche a uno… no
mas porque dicen que uno les da de comer….---
---Será
vos…..---
--- Si
han llegado hasta la cuchilla, eso si me da cheles! ---
---
Guerrilleros….--- pensaba José y lo asociaba con los interroga torios a los que
había sido sometido… y yo que se de eso... sin embargo le llamaba la atención.---
serán
como el Padre Manuel.---
--- Vos
Esteban, hoy por la mañana, andaban merodeando por tu granja vi unos tipo
extraños que….---
---No
jodas, peor si son los canchitos* ---y haciendo señales de despedida --Yo mejor
me voy, no vaya ser…
---No
seas coyón, son mentiras hombre, como crees que yo hubiera dejado que
anduvieran por allí. Era solo para ver que tan valiente sos!---
---Hay
vas a ver cuando de toque a vos, entonces si te la vas a ver feo, esos pisados
no se tientan el alma para quebrárselo a uno.---
Chancearon y rieron un rato, luego se despidieron como dos buenos amigos.
Un árbol cayó de cuajo sobre la cinta asfáltica, produciendo ... un estruendoso
ruido que se dejo escuchar por los alrededores, un grupo de hombres,
fuertemente armados, vestidos de verde olivo y de paisanos, se encontraban
colocados alrededor de la carretera y en lugares ocultos, procedían a detener
el trafico vehicular.
Los autos eran obligados a detenerse para cobrar lo que daban por llamar
el impuesto de guerra. Colocaron además, grandes mantas, que mostraban la
militancia, del grupo clandestino ( E. P. L. ), EJERCITO POPULAR DE
LIBERACION. la Fracción Guerrillera mas
importante y poderosa que actuaba en la región.
Procedían entonces a saquear a
los automovilistas, dando cuenta de cuanta objeto de valor, pero en especial
dinero.
---Mire cuate --le ordenaban a los transeúntes --la lucha --- armada es
para salvar al pueblo de la opresión, esta es la gran campaña que debemos
apoyar.--- ----Solo el pueblo salva al pueblo. .. A todos, cuando lleguen al próximo
poblado, que avisen al destacamento militar, para que sepan Que estamos aquí,
esperándolos---
---¡Que
viva el E. P. L. ---gritaban, levantando sus fusiles, entre la maleza
---Bajen
a esos burgueses ---señalaban a los ocupantes de un vehículo moderno---- Caiga muerta doñita, todo
cuanto tenga se le agradece, ---a vez que la amenazaba con una pistola y la
obligaba a deshacerse de su reloj de pulsera y la cartera.
---Miren
compañeros, me encontré esta hielerita, tiene unas cuanta cervezas y comida.---
Todo
cuanto podían se lo apropiaban, luego lo
juntaban en un costado de la carretera, donde algunos las acomodaban en las
mochilas de campaña. Que pasen los paisanos de la camioneta, denle viaje mucha---grito
uno que parecía el comandante del grupo.
Así transcurrió por lo menos una hora.
--- ¡Ya
viene el ejército!-- se corrió la bola y como hormigas empezaron a abandonar el
lugar, para colocarse atrincherados en la cuneta del camino y hacerle la espera
y enfrentar al enemigo. Lo único que quedado visible, era el árbol derribado y
las mantas subversivas, a la distancia se observaba como aparecía un jeep color
verde olivo, con militares en su interior. Cuando observaron el los destrozos
se detuvieron abruptamente, produciendo un chirrido los neumáticos, dos camiones
de cuya parte posterior, descendieron unos setenta soldados, se tiraban al suelo
y a lo largo de la cuneta Un hombre joven que viajaba en el Jeep, el oficial,
que llevaba las insignias de teniente al mando de la tropa. Ordeno:
--- ¡De pié!
, avancen, por la orilla de la arboleda y protéjanse detrás de los arbustos.---
Se formaron dos columnas, las que avanzaban por la carretera, con paso
lento y sigiloso, se movilizaban ordenadamente, para tratar de observar las
posiciones enemigas. Había un silencio sepulcral, ni los pájaros se dejaban
escuchar, se habían fugado con sus cantos y trinos a otro lado. Como temerosos
del inicio de un combate. La tensión se hizo mas evidente y el miedo hizo presa
de los lugareños ante el enfrentamiento armado.
Los soldados se acercaba peligrosamente a las posiciones guerrilleras.
---iFUEGO!
---gritó alguien entre la maleza.
Una ráfaga de metralla se dejo escuchar, con sus destellantes chispazos,
que reventaban las ramas de los arbustos. Varios soldados cayeron perforados
por las balas, mientras los demás corrían
a ocultarse entre los árboles, e iniciar la contraofensiva, con sus Galil,
disparando hacia las sombras, que se movía frente a ellos. La refriega se hacía
mas intensa, cuando desde varios puntos, se cruzaban los proyectiles, en una
banda multicolor, que silbaba a lo largo y ancho del camino.
---i
Avancen, por la derecha! --gritó el oficial---
córtenles el paso. Sargento jale
a su gente no hay que dejar que se escapen---
Los disparos no cesaban, las balas venían de todos lados, daba la impresión
de granizos que revoloteaba por doquier. El avance de la tropa se dificultaba a
tal grado que se estacionaron en una cuneta debido a lo tupido del combate, empero
por momentos la metralla como que se quedaba muda, como tomando un respiro,
para continuar con mas ímpetu que antes.
---i
Recojan las mochilas, nos vamos! --indicó quien fungía como jefe de la columna
insurgente.
--- Mi
comandante, hay dos combatientes heridos.---
--- Hay
que cargar con ellos, salgamos por esta vereda, rumbo a la montaña.---
A pesar de que los disparos continuaban, la columna guerrillera, se
desplazo, entre las sombras, el manto oscuro de la tarde propició la retirada,
mientras los soldados permanecieron en sus posiciones.
---Están
huyendo mi teniente.-- indico un soldado.
---Sargento,
reagrupe a su gente.—
---Si mi
teniente, a la orden---
---Quiero
un informe de bajas, antes de continuar---
---Muy
bien, mi teniente.---
La orden fué cumplida, el sargento después de reunir a su gente, hizo el
recuento de las bajas.
--- Mi teniente ---dijo un soldado, a la par que le hacia le hizo el
saludo--- Hay catorce soldados heridos y solo tres muertos---
---Que
los trasladen a la base, le Informan al Comandante del ataque y que envíen
refuerzos.---
Las columnas iniciaron la incursión en el bosque, en busca de los forajidos.
Mientras un pequeño grupo junto al oficial cubrían la retaguardia. Cerca de San
Bernardo, donde mas frecuentemente se producían mas incursiones del ejército y
de la subversión.
Cada vez mas aparecían grupos de hombres armados o propaganda de la
guerrilla, el ejército atrás, tratando darles
caza. Estas incursiones se hacían cada vez más frecuentes, pero menos
efectivas, pues los insurrectos siempre se les escapaban, sin dejar huella. Esto
mantenía alarmada a la población por los acontecimientos y aun que el pueblo en si no había sido escenario de
un enfrentamiento, se encontraba alterado en su rutina diaria, por la presencia
de patrullas militares que deambulaban por los alrededores y por las calles. La
gente comentaba y a veces no dejaba de dar crédito a los chismes de que no muy
lejos de allí, en un lugar conocido como el bebedero, de donde el pueblo se
surtía de agua potable, existía un campamento de la guerrilla; pero nadie se
atrevía a llegar a ese lugar por temor a ser capturado o muerto La tensión
generada por las bolas había sido tal, que el ejército en su desesperación de
no poder dar con el paradero de los insurgentes, había cateado casa por casa de
toda la población. Varios miembros de la comunidad sobre todo jóvenes fueron
capturados y puestos a disposición de la
G-2, para ser interrogados, con el fin de obtener información
por vaga que fuera que ayudara a dar con los delincuentes subversivos. Uno de
los capturados y posteriormente liberados fue Esteban, no sin antes haberle
propinado una tremenda paliza, debido a que envalentonado por haber ingerido
licor, se encontraba haciendo escándalo y hablando mas de la cuenta, cuando
apareció una patrulla militar. Lo agarraron sin papeles y le capturaron Días
después, al asomarse a su lugar de trabajo, José Santos le estaba esperando.
--- Que
penqueada la que te dieron ---
---JA !
, ni te imaginas.---
---Contame,
pues---
---Me
agarraron, todo por andar hablando babosadas, causa del maldito guaro, de
entradita me zamparon un culatazo en la espalda--- y le señaló con la mano--- me
tumbaron al suelo, luego me patearon, querían que le dijera donde estaban los
canchitos, y ni modo ¿qué iba ya a saber? ---Son cabrones, ¿verdad?.... Ja, unos
hijos de la gran puta son, ya te hubiera querido ver a vos en este lío, como
macho…te hubieras cagado, yo porque me aguanté.---
--- Ma
--le respondió --primero que no me hubiera dejado agarrar y luego que no sería
tan baboso.
---Callate,
que aquí te agarran entre varios y no te
dan chance, ni te preguntan, mamolas si te podes defender vos ni te imaginas
como son esos brutos.---
“--- Si
supiera Esteban--- pensó --- Si supiera….---
En un santiamén pasaron por su mente tantas cosas que habla sufrido en
carne propia, cuando estuvo detenido; soñaba con el cuarto de la tortura, y le
daba vueltas en la cabeza rostro de sus verdugos.
--- Pues
mira, yo le hice huevos …--- indico Esteban, en tono prepotente --- Les dije
que no sabia ni mierda y ¡ZAS! que me soltaron.---
---Todo
después de la vergueada ---le respondió sonriendo por la respuesta a la altanería.
--- ¡Macho
! …¡Macho! --- y se somató los puños en el pecho.
---
Contame pues, y a alguien mas tienen preso… pues---
---
Snack --- hizo ruido con la lengua--- allí tenían a toda la mara, al Jorge, a
su hermano Luis, al hijo del pastor de la Carpa, a Miguel el de la tienda, y ni
te imaginás, a los tres hermanos Ashpuac, los que tocan la marimba. Imaginate,
solo faltabas vos...---
---¿ y
porque fue que los agarraron a todos pues?---
---No te
estoy diciendo, sos o te hacés, como que
no me entendés….ah!, dis que nos chismearon que colaborábamos…, con la
guerrilla, y querían que les dijéramos donde se escondí….--- haciendo una mueca---
pura lata la gente, que para salvarse, da esos chismes; así es como derrepente
se quiebran a alguien, por que contaron una mentira ---
--- Y
será cierto que andan por allí---
--- Yo
que voy a saber…Yo…?--- dijo en tono risible --- me dedico a mi trabajo y no me
ando metiendo en babosadas ---
--- A lo
mejor hasta te creyeron,... ¡Que trabajás! ---
--- Ma-aa...---exclamó --- ¿y por que no?... vos
hasta para eso tenés suerte, ¿ qué será que nunca te joden ? ---
---Será
porque no me meto con nadie, ni molesto a la gente.---
---Algún
día vas a ver, que te van a chingar.---
--- Si
vos…mejor me voy pa la casa, esta fregado andar por ahí, no vaya a ser que
ahora en lugar del ejército me agarren los canchitos.---
---Andate
tranquilo, yo te voy a echar una miradita en la granja---
Durante dos días no se asomo el Esteban a la granja, empero el sábado,
que llegaban los patrones y además le tenían la paga de la semana. Como de
costumbre ese día llegó temprano con el fin de echarse una barrida, limpiar el
rancho, poner las mangueras para regar la tierra.
Por lo general a esa hora su vecino José Santos, ya se encontraba
haciendo sus labores; pero no lo vio, a lo mejor no estaba, o no se había
levantado, impulsado por la curiosidad, cruzó el cerco y se dirigió al ranchito,
cuando pasó por los ciruelos, se dio cuenta que uno de los chorros se
encontraba abierto y empozada el agua en todo alrededor. Los patos andaban
sueltos, el marrano, saber…… encontró que la puerta del rancho entreabierta.
---José, José Santos, ¿estas allí? --grito, sin recibir respuesta.
Con el corvo, empujo suavemente la puerta, como que tuviera miedo de
encontrar lo peor, e insistió:
--- José
Santos --- Y al querer penetrar a la habitación una gallina salió despavorida y
cacareando, le pasó junto a la cara, le hizo retroceder. El corazón le
palpitaba a toda prisa y resollaba al
respirar; se armó de valor y penetró, adentro todo se encontraba revuelto, todo
estaba por los suelos, sobre el colchón encontró una bolsa de fertilizante. La
mesa partida en dos, que apenas sostenía una candela que se había apagado. Lo único
que se mantenía inamovible era una chompipa que se encontraba empollando.
Salió del cuarto, con el pelo parado, dio un vistazo por el gallinero y
salió corriendo llegó al portón, que estaba en el suelo, salió a la calle para pedir
auxilio. pero todo estaba desierto; se dirigió calle arriba. como quien ...
busca el pueblo, caminando por los atajos, llegó hasta la casa del alcalde.
--- ¡Señor
Alcalde,... don Moisés... don Moisés!--- gritaba, a la vez que somataba,
insistentemente, con el puño las tablas de la puerta. La fatiga y la respiración
rápida no le dejaban hablar claro ---don Moisés! --- repitió….
--- Voy –contestó
alguien desde el interior de la vivienda ¿ Quien es ? , ¿ qué son estas horas
de venir a somatar mi puerta ? --- mientras se escuchaba que retiraba la tranca
y abría la puerta.
---¿ Qué
tenés ?, ¿ Qué te pasa ?, sos vos Esteban, el hijo de Leonel?---
---Si,
Señor…….--- hablaba a pausas y jadeaba, entre palabras---
---Don
Moi, se lo llevaron…. al muchacho de los planes.---
---Haber…..¿de
qué muchacho me estas hablando ? ---haber explicame, porque no se de quien se
trata….a ver tranquilizate y me contás desde el principio.---
Haciendo respiraciones profundamente para normalizar el ritmo…
---
Usted sabe, que yo trabajo allá en los planes… en la granja del Licenciado
Arroyo, a la par hay otra finquita, que es de una familia de oriente…---
---Seguí
pue… porque no te agarro la onda.---
---El
muchacho que trabaja allí, el guardián de ese lugar, es mi amigo… se llama José
Santos… no está… está perdido…., que se hace que se lo llevaron los
guerrilleros pues todo en la granja está patas arriba. Todos los animales, andan regados---
--- y
como decís que fueron los guerrilleros---
---
Pues, yo no se, me imagino, porque, se llevaron unos animales e hicieron huevo
las cosas.---
---A lo
mejor, el tal guardián… se las pelo y cargo con lo que pudo ---
---Mire
señor alcalde, no lo creo, el muchacho es veía bien derecho, incapaz de hacer
eso, yo lo he tratado y no creo que sea mafioso.---
---Mira,
cosas pasan y a veces uno no puede meter las manos por la gente, lo peor es que lo hacen quedar mal a uno---
---No, con
él no, Don Moi, yo que hasta le miraba cara de sonzo, seguro que es honrado ---
---Esta
bien pues, regresá al lugar, te vas a
dar una miradita mas despacio, yo me voy a vestir, me llevo a un par de
comisionados, mas tarde vamos a darte una mano si fuera necesario; vamos a
investigar el caso, aunque me temo que no vamos a averiguar nada; o a lo mejor
aparece mas tarde.---
Allá en los planes, los vecinos se habían hecho presentes, atraídos por
el desgarriate de los animalitos, que andaban dispersos por los alrededores.
--- Vos
Esteban, que sabés de todo esto rollo --- mientras colaboraban arriando los
patos y las gallinas al corral.
---Nada
más de lo que ustedes ven, no se que paso, encontré así como está.. todo---
---Que
barbaridad ---comentaba una señora, que cargaba un chompipe en sus manos a
dejarlo al gallinero ---nadie esta libre de que le pase algo, que Dios nos
proteja ---y se santiguó--- y el muchacho, se veía bien sano, que le pasaría,
no se metía con nadie, pobre, saber que destino le espera.---
---¿ Será
que se lo llevaron los canchitos?----
---Se me
hace ---dijo Esteban --- i y además se güeviaron el coche…!---
El suceso se quedo en incógnita, a pesar de las investigaciones y
comentarios, nunca se supo lo que había pasado con aquel muchacho. Los dueños
de la finca fueron avisados y las autoridades, después de haber indagado en los
destacamentos militares y en las estaciones de policía concluyeron que José
Santos, se había perdido y que se ignoraban su paradero. Se le declaró
secuestrado por las organizaciones, en armas.
Los grupo como el GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), siempre aprovecharon la
oportunidad para decir que se trataba de un desaparecido por violencia política.
Amplios titulares en la prensa daban cuenta de las declaraciones de los
dirigentes de las organizaciones campesinas, pidiendo un alto a la violencia ya
la represión armada.
Al cabo del tiempo como todas las
cosas, este suceso paso al canasto del olvido, la rutina del pueblo de San
Bernardo, volvió a ser la misma; en el caso del guardián José Santos con mayor
facilidad, como ni familiares, no habían para que le dieran seguimiento a las
pesquisas.
Ni aun Esteban que se decía su cuate, se olvidó del paradero de su
amigo. Sus labores las había reanudado como de costumbre y se dedicaba a sus
labores. Los aun constantes patrullajes
habían llegado a formar parte del paisaje, por lo que ya era como parte de la
vida cotidiana del pueblo.
Así transcurrieron los meses, llego la feria del pueblo y para variar,
Esteban se dio la gran parrandeada y la enorme embriagada, tanto así que ni
siquiera pudo participar el equipo de futbol en el campeonato local. Una de
esas noches que se dedicaba a chupar junto a unos compañeros, mientras jugaba a
la baraja, alguien comentó.
--- Vos Esteban, ¿ sabés que me contaron ?, que habían visto a aquel tu
cuate… tu vecino de los Planes---
---No
jodás ¿y donde es que lo vieron vos.---
--- Me
dijeron que por , ay, por Santa Maria de
Jesus, con unos tipos extraños ---
---De
veras vos, ¿estas seguro ?---
---
Seguro no, pues a mi me lo contaron y que andaba con malas juntas….---
--- No creo Vos, a ese cuate, se me hace que
se lo cargaron los guerrilleros, ni, visto ni.oido, hace mas de un año paso
esto….---
--- Yo
solo te cuento, ese, me late que se las pelo con todo y coche, y se fué a vivir
a otro lado.---
---
Miren mucha, ese chavo era bien honrado, hasta se pasaba de baboso ---se empinó
el vaso de guaro ---buena gente el muchacho, y sobre todo, bien derecho.
--- Te
lo vamos a creer….vos jajajajaj…… buena honda no vos.---
El
tiempo paso.
---Esteban,
Esteban --gritaba una jovencita desde un vehículo que se detuvo frente a la
entrada de la granja --- i Estebannn... !---
--- Voy
--respondió, mientras se incorporaba de donde se había quedado dormido entre
los sembradillos de coliflor…
---voy
volado ----
Se sacudió y fue a abrir el portón, donde ingresó un auto.
---Buenos
días Licenciado ---mientras se quitaba el sombrero---
---¿Qué
hay de nuevo vos.---
---
Buenos días Romelia, buenos días nenas
---
---pues
no hay novedades licenciado, aquí, igual que siempre, trabajando ---
---¿Como
andan las cosas en el pueblo?.. con el ejército?.... ¿Ya no hay problemas.---
---Pues
mas o menos tranquilo, no han vuelto a aparecer los guerrilleros, como que ya
se fueron a otro lado ---
--- Al
fin, ya nunca se supo nada del muchacho de la vecindad.
---Nada
licenciado, ése como que se lo tragó la tierra, ya mas de un año de su desaparición.
---¿ Mas
de un año ? …pasa rápido el tiempo y uno ni cuenta se da---
--Si se recuerda
que para la feria, hace tres meses, me contaron que lo habían visto por Santa
María de Jesús.---
---
¡Ah…si!.
---Y yo
les dije que me parecía raro ---
---Tenés
razón, me recuerdo de que me contaste… uno de los comisionados militares, lo vio,
y dijo que andaba enrolado en la
guerrilla.---
---¿ Será
patrón ?......, yo que siempre pensé que ése era mero baboso y con el perdón
suyo, que tenía los huevos suficientes para esas cosas.---
---Uno a
veces se lleva sorpresas y no se imagina, sabés, humo..,mejor conseguí un poco
de carbón, vamos a preparar un asado con la familia. Andá y te cortás un poco
de verdura, hay algunas remolachas, que están galanas y de punto.---
---
Carbón solo que en el mercado, si quiere aprovecho para traer las tortillas ---
Ta bueno pues comprate un quetzal de las del comal.
Caminaba por un atajo atravesando el cementerio. A lo mejor por
miedo silbaba, por las callecitas
que dividen las tumbas y los mausoleos, cuando de pronto:
---
Pitts…, pitts… Esteban ---alguien le dijo en voz baja.
Se detuvo y sin voltear a ver dijo:
---Quien
vive --- y un temblor de cuerpo se apodero de él, le recorrió de pies a cabeza.
---Sos
de ésta o de la otra --- dijo con voz entrecortada.
---No
seas pendejo, soy yo, José Santos.---
---Ja,
entonces de la otra!..---volteó la cara.--- José Santos! …¿ Qué onda mano ?, Y ¿
Que es de tu vida ? ---
Por detrás de un mausoleo, a su derecha le vio, efectivamente era él,
vestía ropa de paisano, con sombrero de paja, tremenda ametralladora la que
cargaba, la dejó recostada a la par de una tumba.
---Soy
yo, y te vengo a buscar ---
--- A miiii..
y vos que,¿Qué te has hecho?, cierto que andas enrolado en la guerrilla. Púchica
vos, por Dios que creí que te habían dado agua.
---Esa
es una larga historia…., decime: ¿ cómo puedo hablar con vos ?, en un lugar
tranquilo, sin levantar sospechas---
---¡
ah!..., lo mejor sería en la granja, solamente que hoy todo el día está el
licenciado con su familia, pero como a eso de las cuatro de la tarde se van ---
---Sabés,
me interesa hablar con vos, te busco ya entrada la noche.---
---...
Orale, te espero ---
Se despidió apretándole la mano.
---Me
voy porque me enviaron a hacer un mandado; no vaya a ser que las tortillas
lleguen frías y me regañen…. Hasta mas tarde pues---
Esa
noche, en el interior del rancho, bajo la luz de una candela, sentados en el
suelo, los dos hombres comentaban en voz baja, las sombras titilantes se
dibujaban en las lepas de las paredes, como dos muñecos espectrales de
sombrero, manejados como títeres que se estiraban y encogían, acompasados por
el fuego producido por la llama.
José,
abrazado de un arma, comentaba sus aventuras mientras tomaba a sorbos el café, mientras
tanto Esteban se daba a la tarea de escuchar estupefacto los relatos, apenas se
movía y en cada pasaje que mostraba
peligro, abría sus ojos y tragaba saliva.
--- Continua,
pues vos---
---Bien,
pues esa noche, la noche que me juí…..
---Es
una larga historia, como a eso de las dos de la madrugada, escuché un gran ruido
en el gallinero, todos los animales revoloteaban salí con el corvo en la mano,
me encontré a dos tipos, que estaban en la cochiquera jalándose al coche,…les
grité y fui a su encuentro, uno de ellos me apuntaba y estuvo a punto de
dispararme, cuando alguien que apareció,
entre las sombras, que era el que comandaba les dijo que no disparara, luego se
me acercó, 'y me dijo que yo no parecía de allí, luego me dio un empellón, me
tiró al suelo y me empezó ha hablar sobre lo que se hacían de beneficio por la
gente pobre, que la guerrilla era la única solución para el país, y que la
gente rica, como los dueños de las fincas, explotaban al campesino… Te soy
sincero a esas alturas no tenía idea de todo eso… me llevaron no muy a mi gusto
al campamento en la montaña. Y allí, hablando con él, le conté de lo que me había
pasado cuando era patojo. Algo que creo que nunca te conté…le hablé del Padre
Manuel, el cura con quien yo trabajaba allá en mi pueblo, resulta que a este famoso
curita lo mataron y a mi me acusaron de
guerrillero, estuve tres años preso antes
de venir aquí.---
--- Pues
como te decía, este comandante me dijo
que Manuel, era un símbolo famoso en las filas de la subversión de los mas
esforzados combatientes que habían en el or1ente y que cuando cayó a manos del
ejército, habían perdido uno de los mas grandes, defensores del pueblo, un
caudillo. Como te decía no tenía idea que era estar metido en esto, de allí
salió que al enterarse de lo que me había pasado, me hizo que se me estimulara
el odio hacia mi antiguo carcelero, el famoso Capitán Domínguez, quien había
hecho cuanto quería conmigo, además co-responsable de la muerte del propio cura.
Luego fui llevado a una casa en Villa Nueva. Un reducto de reclutamiento. No
era precisamente un hotel, pero había todo lo necesario, además de armas,
propaganda, ropa de combate, etc. allí conocí a varios chavos universitarios, algunos
campesinos del Quiché y Rabinal, pues la pasamos encerrados, como seis semanas,
en las que llevamos varios cursos de instrucción, el manejo de las armas y algunas
técnicas de sobrevivencia. Ocho fuimos
los iniciados, como nos decían, a prueba, ja si la fallábamos nos mataban,
también, hasta que un día. se apareció un comandante, personaje muy importante,
quien nos ,.. indico, que por diferentes medios se nos trasladaría a un país
vecino, a continuar el entrenamiento, pues' la situación se había tornado difícil,
y que se dispuso por parte de la comandancia del E.P.L.,(Ejercito Popular de
Liberación), que se nos cambiara de lugar, algunos sucesos pasados, propiciaron
poner al descubierto a alguien que les había traicionado, y que algunos lugares
de contacto y reductos, habían sido captura- dos, y ante la necesidad de
protegernos. A mi me tocó con el Comandante “Z” trasladarnos a la capital y en
la estación en Ciudad Real, nos metieron al tren, con cincuenta pesos entre la
bolsa. No dieron la dirección de un coyote en Ciudad Tecún Umán, quien nos puso
en Tapachula. Ja ni te imaginás a la altura de Coatepeque, detuvieron el ferrocarril, comandos del ejército
registraron cada vagón pidiendo papeles, menos mal, decí! , que nos los habían
arreglado bien, además de un papel que nos habían contratado para una de las fincas de algodón de la costa.
----Ahh!,
y entonces.---
---
Bueno, llegamos a la frontera, a buscar al tal Chirrión, que se encargaba de
pasarnos a través del río, a la vecina Tapachula, por supuesto él había sido
alertado de nuestra llegada. Fuimos llevados a la pensión, de un señor Pereda,
famoso porque decían que tenia, cuarentitantos hijos, bueno era punto de
reunión con otros dos compañeros, los que les tocó viajar por tierra, en camioneta.
Allí estuvimos un par de días, con los nervios de punta. Pues el tercer grupo
no llegaba, y temíamos que hubiesen sido capturados, pero finalmente llegaron.
Al día siguiente por la mañana, salimos en caravana por las márgenes del
río, menos mal no éramos los únicos, talvez unas veinte personas, de las que se
dedicaban a comerciar contrabando; llegaban hasta un vado del río donde había
una casuchita de un chino, donde nos encaramaron a una canoa y nos dejaron en
la otra orilla. El Chirrión nos encaminó hasta ciudad Hidalgo, donde nos
trasladamos para Tapachula; allí en el parque, como se nos había indicado nos
esperaba una persona, quien se encargo de llevarnos a una finca de café de Quintana
Roo. Centro Regional de adiestramiento de la guerrilla de varios países. Allí permanecimos
unos seis meses, el entrenamiento fue canáima de duro, y no todos los que
llegamos aguantaron; éramos mas o menos cuarenta, me escogieron para .. ir a
Cuba, junto a un Nicaragüense, un salvadoreño y los dos universitarios paisanos
que había conocido en Villa Nueva, por cierto que ese lugar donde estuvimos al
principio, lo descubrió y ataco el ejercito, mataron a varios compañeros y
capturaron bastante armamento.---
---Que
leche la que te has cargado.---
---Como
te iba diciendo: .Con unos cuantos dolaritos entre la bolsa, y un tacuche de
segunda mano; ya te podés imaginar, si nunca había usado traje; me fui en avión
a Cuba, allí nos recibieron miembros de la milicia a un centro de preparación y
adoctrinamiento.---
---¿ y
qué es eso de adoctrinamiento vos…---
---Mira
es un lugar donde te enseñan cosas, como en la escuela, te hablan del poder
popular, de la explotación del pobre por el rico, y esas cosas de igualdad y
libertad. Talvez cuando tengamos otra oportunidad, te lo explico mas despacio.---"
También nos enseñaron, técnicas y tácticas de guerra, funcionamiento de armas
sofisticadas, y de como funcionan las células de subversivas, ataques
sorpresivos y todo eso relacionado con la guerrilla. En fin salí como experto
en Guerrilla Urbana.---
---
Posteriormente regrese por Méjico, donde recibí instrucciones para formar una
comandancia estratégica, para lo cual tengo que reclutar y entrenar gente.
---No
estarás pensando en enrolarme en este asunto, con la suerte que me ando echando,
me quiebran el culo en un dos por tres.---
--- Esto
no es para gente como vos, pues te tenés que dedicar en cuerpo y alma,
convencido de lo que estas haciendo es por, tu gente, por tu pueblo, por tus
ideales, que tenés necesidad de vivir en paz y libertad. Que creés que esta
situación es necesario cambiarla, que el rico no se haga mas rico. que él pobre
no sea mas pobre cada vez, que todos tenemos derechos, que podamos vivir
libremente y que dejemos de estar comiendo mierda.---
--- A
poco, ya aprendiste a decir discursos; como los políticos; puro güiri, güiri y a
la hora de rajar ocote, nalgas….---
---¡ Ay,
Esteban! , no creas, que la cosa es fácil, en esto hasta cuando hablas te jugás
el pellejo…. haber si te acordás, cuando te agarró el ejército para interrogarte,
no corriste peligro de que te dieran aguas... y para que veas en esto, se la
juega uno y se tienen que hinchar los huevo, para andar metido. Te voy a
contar:
--- Hace
unas semanas --- hizo un pausa --- un comando de la insurgencia, tomó la sub-estación
de la policía, para liberar a un fulano, que habían agarrado cuando salía del
chance en una fábrica, porque él había sentado las bases de la formación de un
sindicato, para defender los derechos de los trabajadores; pues se conoció de
los malos tratos y el acoso que recibían las compañeras, además los sueldos de
hambre que les pagaban.---
---Si,
creo que lo vi por la tele.---
---Como
te digo tuvimos que rescatarlo, antes que lo hicieran desaparecido; en la
refriega varios combatientes nuestros cayeron y para enfrentar estas
situaciones se necesitan agallas, tener ideales y pensar en los demás
---Yo no
digo que no. Pero….---
---Por
supuesto no es que lo diga por vos, pero el valor de nuestra gente, es digno de
admirarse. Te voy a contar: Cuando por primera vez, yo entré en combate, recién
venido del extranjero, nos encontrábamos en un campamento de Chejul, habíamos
recibido ordenes de atacar el destacamento militar, apoyando la gran contra
ofensiva de Playa Grande. Por aire, nos llegaron toda clase de suministros,
procedentes de nuestros contactos del extranjero. El objetivo era un destacamento
que se había instalado en el pueblo, con el fin de reclutar civiles, para las
patrullas de auto defensa civil. Así habían llevado a la fuerza alrededor de cuarenta
jóvenes y los que se habían resistido, los pasaron por las armas.--- después de
rascarse la cabeza, continuó --- Montaña abajo, nos dirigimos a la población en medio de la oscuridad, en
varias columnas. Yo me encontraba al mando de una, pero te se decir que nunca
había participado en un combate, tenía
miedo, la piel se me puso como de gallina y la sangre, se me salía por la cara;
nos acercamos por diferentes rumbos y los sorprendimos. La columna del comandante
de la operación, penetró por un costado de la plaza e inicio el ataque frente
al cuartel; con las primeras ráfagas de ametralladora, cayeron como moscas,
cuando desorientados salían corriendo por el frente del cuartel. La columna a
mi mando contra golpeo los costados y el resto guardó la retaguardia; en el
techo del cuartel, colocaron una ametralladora de grueso calibre, que
inmediatamente empezó a escupir balas. Así fue, cuando entramos realmente en
acción, el grupo que me acompañaba era de puros patojos, de quince, diez y seis
años, casi sin experiencia, y le
entramos así, a lo bandido, a lo pelado, sin nada de protección. Avanzamos por
la calle, disparando para abrirnos paso y avanzar. El fusil M-l que yo cargaba,
se me trabó, por lo que corrí para protegerme en el dintel de una puerta de la
vecindad, y tratar de ponerlo en funcionamiento. Seis de los muchachos,
siguieron avanzando hacia el objetivo, cuando de pronto, una granada trono, la
explosión, lanzó a tres de ellos, hechos añicos, despedazados; tiré a la
chingada, el arma y me les acerqué a los restos de los chavos, dos de ellos aun
con vida, muy lastimados, con grandes heridas, agónicos; no había mas nada que
hacerles, tomé del brazo a un muchachito lo mas que tenía eran quince años, la
pierna destrozada, creo que lloraba, mas
por niño, que por la herida, arrastré hasta ponerlo al cubierto, detrás de una
de las bancas del parque; recogí su arma y principié a disparar sobre el
cuartel, como loco, tratándome de sacar la cólera, el pánico, la desesperación
que me causó, ver como los habían masacrado, me acabé la tolva y me quedé
acurrucado, la rabia hizo que se me salieran las lágrimas, que gacho me sentí,
hasta la respiración, se me agitó, y el cuerpo me temblaba todo. En ese
instante se me acerco el comandante, me tocó la espalda, e instintivamente me
paré y levanté el arma, con la intención de golpear, pero me di cuenta que se
trataba de un compañero. Me dijo que me tranquilizara, que el patojo estaba
muerto; esto es difícil, pero me tuve que acostumbrar. En fin no quería que
viera que estaba llorando, por lo que me limpié con la manga de la camisa; el
combate continuó , seguí en la lucha, para ponerme al frente de mis compañeros,
las columnas se dispersado por la fuerza del combate. La ametralladora 50, nos
hizo mucho daño, y continuó vomitando fuego desde el techo. Me pegué a la pared
del frente del destacamento y de espaldas al blanco, tomé una granada, le quité
el seguro, solté la espoleta y la lancé; un rocío de balas, me silvaron por la
cabeza y por las patas; i BUM ! , tronó la chingadera y a la mierda con los soldados,
la ametralladora se calló. Se hizo silencio, solo el humo deambulaba por los
alrededores y el olor a pólvora. Entramos con el grupo al interior del
destacamento, allí encontramos a varios soldados muertos, alli encontramos a
varios muchachos, vestidos de paisanos. Era
un grupo de diez a doce con cara de asustados. que se encontraban acurrucados,
jóvenes la mayoría, que se les obligó a enrolarse.
Al día siguiente, que amanecimos, en el atrio de la iglesia se colocaron
los cadáveres del combate las campanas se hicieron sonar, en señal de duelo. Fácil
habían unos veintiocho muertos, y los heridos eran otro tanto. El pueblo
amaneció desierto, algunas mujeres pasaban de cuando en vez, con sus niños en
los brazos, viendo si alguien conocido entre las víctimas.
Alli se presentó: el alcalde y
las autoridades del lugar, para pedirnos y con toda razón que abandonáramos el
pueblo, por temor a sufrir represalias. Casi al terminar con el mitin, se dejo
escuchar en el horizonte, el zumbido de un helicóptero, que pasó por encima de
nuestras cabezas. Pasó rasurando la copa
de los árboles y en un decir amén soltó una descarga de balas. Ta, ta, ta, ta,
ta, ta.
Que
martillaban en el empedrado de la calle, la nave mientras daba piruetas, continuaba
rociando de plomo por todos lados, pulverizando y arrancando pedazos de adobe
de las casas, las tejas que se hacían añicos. Se respondió el fuego con los
fusiles, pero ¿Qué le ibamos a hacer daño ?---
Una y otra vez paso el aparato encima del lugar, y la lluvia, la lluvia
de balas, chisgueteaban las aceras de las callecitas, esculpiendo terror. Sabes
que pensé que jamás iba a salir de allí, logramos retirarnos, ocultándonos en
lo matorrales, saliendo rumbo a la montaña. Desde el punto mas alto, escuchábamos
el vuelo del helicóptero, junto a el tableteo de los proyectiles que dejaba
caer sobre los tejados de los ranchos. Ya lejos internados en el espeso bosque
de la montaña, entramos a un contingente del ejército, que se daba a la tarea
de arrasar lo que quedaba del pueblo, allí cayeron, hombres, mujeres y niños, el
alcalde, la comitiva, autoridades civiles, habían sido tomados de rehenes. Cosa
que jamás aparecieron.
---Jodida
la cosa ---dijo Esteban--- aquí en San Bernardo, también una vez se quebraron a
unos cuates de la cooperativa de productores de arbeja; los encontraron
escogiendo la verdura, que llevaban a la empacadora. Y a la tropa los agarró y
después aparecieron muertos, lo gracioso es que dijeron que era un grupo
armado. Y no mas les volaron plomo---.
--- Por
eso es que la gente se levanta en contra de la dictadura militar.---
---Mira
José Santos, ¿Porqué fue que me venistes a buscar ah...?---
--- Te
diré, te vine a buscar, porque quiero que me hagás un gran servicio---
--- Si
puedo, con gusto; …chisla, porque no ---
--- Se
trata de este asunto: desde que me fui, no he sabido de aquella mi traida, que
dejé en Jocote, no se si vive, o se
caso, o qué, pero estoy con la gana de saber de ella… Tené aquí hay una carta y
te voy a dar veinte quetzales, para que me hagas la campaña, de llevársela
personalmente.---
---Mejor
mandala por correo.---
--- No
seas tonto, por razones de seguridad, no lo puedo hacer, por eso es que recurro
a vos, Me hacés la campaña o no?---
--- Vos
si que la jodés, yo no estoy para arriesgarme …! , pero en fin, cuate.
¿ Cuando
querés que la lleve ?.---
---
Primero le tenés que pedir permiso a tu mujer, y después me decís.---
--- A
papo..., pedir permiso yo……hum!---
---
Mientras antes mejor, si lo hacés uno de estos días agarras una camioneta que
te lleve temprano a la capital, luego te vas derechito a la 18 calle…, tomas
las Rutas Orientales, de las que salen a cada rato, esas son las que te llevan
al Oriente, entre Zacapa y Chiquimula queda la Aldea El Jocote…---
--- Con
veinte pesos, ¿ Qué me va a alcanzar ?---
--- Está
bien te doy otros diez, pero te vas mañana, temprano.---
---Pues
ni modo, pisto es pisto.---
--- Te
voy a pedir otra campaña---
---¿
Otra….?---
--- No
me vayas a buscarme, ni a hablar de mi, recordate que es peligroso tanto para
vos como para mi. Cuando yo considere oportuno y sepa que estas de regreso, yo voy a hacer
contacto con vos, mientras tanto si me traes respuesta, me la guardas…y por
favor ni una palabra a nadie ---
Se remango la camisa, para ver el reloj.
--- Hijote…, son mas de las nueve.
Me voy Esteban, gracias anticipadas--Chocaron las manos, para
despedirse.--- Para vos sigo siendo José Santos, pero en el futuro vas a saber
mas de mi como el COMANDANTE SANCHO, hasta luego mi amigo y que tengas un buen
viaje.--.
Salió del rancho y se perdió en las sombras de la noche, los perros
ladraban, como saludando a la luna de cuarto menguante, que tímidamente apareció,
sobre las colinas como prendida del cielo. Tras las zancadas del comandante
Sancho, siguió Esteban.
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