martes, 14 de mayo de 2013

ACOLITO III PARTE



 ---Guatemala…, a Guatemala…. ---gritaba un muchacho prendido en la puerta del autobús de donde saltaba, cuando este se detenía a recoger un pasajero.
---A Guatemala…. --le preguntó a José Santos, quien asintiendo con la cabeza abordó el bus y se sentó junto a la ventana de la tercera fila.
--- Que Dios te acompañe, buen viaje --le gritó doña Carmen, al despedirse de él.
---Hasta la vista doña Carmencita, que Dios me la bendiga, nunca podré pagarle, todo lo que hizo por mi---
          El bus se hizo a la marcha, José  saco su mano por la ventana para hacer la señal de despedida. Mientras el vehículo transitó por la calle principal y justo en la salida del pueblo pasó frente a la casa de Cristina, quien se encontraba junto a la puerta, a la par se encontraba una señora, sentada en una butaca de mimbre. El la alcanzo a ver, se puso de pié y saco la cabeza por la ventanilla, pero no se animó a decirle nada, se quedo callado, la miró profundamente, ella captó la agonía de la despedida, y disimuladamente le hizo una señal con los dedos, varias veces, agitando la palma de su mano… Un adiós, un hasta pronto o hasta nunca.
Una sonrisa disimulada pero hermosa y sincera se dibujó en sus labios, mientras movía sus cabellos, en un  vaiven, de ese hermoso pelo negro, que lo recostaba encima del hombro derecho, y sin despegar su mirada en los ojos del viajero.
--- Algún día volveré por ti, Cristina, mi amor. --- pensó… agarró el sombrero y colocándoselo…..  Creo que nunca te voy a olvidar ---
José Santos, inició su aventura viajando alrededor de ciento sesenta kilómetros, de la aldea "El Jocote", a través de la carretera del Atlántico, rumbo a la ciudad capital, después de un ajetreado viaje la fue a tener a la terminal de buses, donde permaneció perdido unas cuantas horas hasta que los familiares de doña Carmen, le recogieron. Le llevaron a su casa en la Colonia Ciudad Nueva, de donde después de algunos preparativos, le transportaron rumbo a San Bartolomé Milpas Altas, camino a Chimaltenango, allí la familia tenía una granja.
Pasando por el lugar conocido como la cuchilla, Km. 30, se internaron en un camino de terracería, caminaron unos dos kilómetros, hasta llegar a la finca, esta cubría una gran extensión. Lo que primero noto y le sorprendió fue el clima, lo frío del lugar, que contrastaba con que estaba acostumbrado, él clima caliente. Le instalaron en una covacha de madera, que era utilizada como bodega, acomodó sus cosas, y cuando se quedó solo, procedió a medio limpiar donde se encontraba, se sentó en el camastrón el que rechinaba al presionarlo por el peso, se levanto parcialmente y luego se dejo caer de nuevo para escuchar el rechinido, y lo hizo una vez mas. El colchón semidestruido y un pedazo de chamarra, era todo lo que tenía.
Las  instrucciones que recibió de las tareas que debía realizar, eran como las cotidianas y que estaba acostumbrado a hacer: cuidar gallinas, comer al marrano y sembrar y regar las verduras. En fin todo aquello que implicaba la guardianía del lugar de alguna manera lo que tenía que hacer lo había aprendido, aún el aseo de la cochiquera que le traía recuerdos, de cuando le obligaban a  limpiar las letrinas y los excusados del cuartel. Se hizo a la vida de diario, dedicado firmemente al trabajo. La tierra en el lugar era prodigiosa, fértil, de todo se daba en la finca, abundante agua. Era una bendición de Dios.
Cuando se dedicaba a cortar las frutas que allí se daban, conoció a su vecino, Esteban, criollo del lugar, que cuidaba la granja vecina, quien se pasaba largas horas recostado bajo los árboles de de aguacate, viendo el cielo y la vida pasar y siempre encontraba una excusa para zafarse del trabajo. Lo cierto era que lo del trabajo puro cuento.
--- oye… Esteban --le gritaba José Santos --¿ estas ocupado?---
---No, que va, y vos -- asomando la cabeza por debajo del sombrero, mientras se levantaba,  de donde estaba recostado.--- Yo, pues ya terminé; le di de comer a los animales y le estoy dando una regada a las plantas…. Vos si que sos baboso, te matas trabajando, esto hay que agarrarlo con calma, deberías de seguir el ejemplo de lo que hago yo; el fin de semana que se asoman los patrones, limpio y arreglo un poco, doy una barridita por allí, pongo la manguera para que se moje y ves que ni se dan cuenta.
---Será vos….., lo que pasa es que sos un huevón, a mí me acostumbraron desde patojo a no hacerle feo al chance—
--- Allá vos que no querés disfrutar de la vida, de pronto uno se hace viejo con el trabajo---
---¡ Yo no se, como es que te va tan bien, nunca tenés que hacer, yo no se como te ganas la vida; solo jugando a la baraja o encunado en tu casa haciendo hijos o  en las jugadas de futbol---
--- Ya ves, buzo que es uno, y me alcanza el tiempo para todo---
---Menos pa trabajar, ja ja….. Eso si, algún día voy a tener pisto y me voy a vivir a la capital y pongo un mi negocio---
--- Ta bueno pues, seguí con ese tu rollo, yo me voy a ver la huerta y además tengo que ir a cambiar unos postes por el otro lado---
Se despidió y junto a su corvo, a sus labores, ya por la tarde se dirigía al rancho y meditaba, hasta entrada la noche, siempre dirigía sus pensamientos, hacia su pasado; pensaba en Cristina, tratando de recordarla tal y como la había conocido por primera vez. Doña Carmen, como se había portado con él, cuidándole y sobre todo las curaciones que le salvaron la vida. De cuando en vez pensaba en su madre, que no veía largo tiempo atrás. Y otras cosas que pasaban por su memoria, que  aparecieron como fantasmas, las imágenes desagradables de su cautiverio, las torturas recibidas en Valle Dorado; del maldito chafa, Godofredo Domínguez quien era el responsable de la agresión física y mental, que le enardecían en odio y rencor. Así dejaba transcurrir las horas, sacudiendo su melena al imaginar al amor de su vida.
El joven se dedicaba a su trabajo y hasta ese momento le ponía poca importancia a lo que  acontecía a su alrededor, lo peligroso que resultaba el  área donde se encontraba, la finca que cuidaba se encontraba inmersa en la zona roja, por la presencia de la guerrilla,  a diario se oía de incursiones. Que en el pueblo vecino habían ajusticiado algún campesino. Esteban, su vecino, era un tipo de ese miedoso, que cuando esto se dejaba escuchar, ni se asomaba al trabajo, se quedaba escondido en su casa.
--- Estaban--- le decía en son de burla--- que te pasó ayer, que no te vi en todo el día ---
---Callate vos, que no sabés que se  quebraron a un mi cuate en Santa Lucía?...el  que me compraba la semilla del brócoli, y dicen que jue el ejercito….dis que era guerrillero…. JA !, mejor me quede en la casa, para cuidar a mi familia no vaya ser que se asomen por aquí… Figurate que esos fulanos de los guerrilleros se asoman por aquí. Y después los cuques se lo viene a traer del buche a uno… no mas porque dicen que uno les da de comer….---
---Será vos…..---
--- Si han llegado hasta la cuchilla, eso si me da cheles! ---
--- Guerrilleros….--- pensaba José y lo asociaba con los interroga torios a los que había sido sometido… y yo que se de eso... sin embargo le llamaba la atención.---
serán como el Padre Manuel.---
--- Vos Esteban, hoy por la mañana, andaban merodeando por tu granja vi unos tipo extraños que….---
---No jodas, peor si son los canchitos* ---y haciendo señales de despedida --Yo mejor me voy, no vaya ser…
---No seas coyón, son mentiras hombre, como crees que yo hubiera dejado que anduvieran por allí. Era solo para ver que tan valiente sos!---
---Hay vas a ver cuando de toque a vos, entonces si te la vas a ver feo, esos pisados no se tientan el alma para quebrárselo a uno.---
Chancearon y rieron un rato, luego se despidieron como dos buenos amigos.
Un árbol cayó de cuajo sobre la cinta asfáltica, produciendo ... un estruendoso ruido que se dejo escuchar por los alrededores, un grupo de hombres, fuertemente armados, vestidos de verde olivo y de paisanos, se encontraban colocados alrededor de la carretera y en lugares ocultos, procedían a detener el trafico vehicular.
Los autos eran obligados a detenerse para cobrar lo que daban por llamar el impuesto de guerra. Colocaron además, grandes mantas, que mostraban la militancia, del grupo clandestino ( E. P. L. ), EJERCITO POPULAR DE LIBERACION.  la Fracción Guerrillera mas importante y poderosa que actuaba en la región.
Procedían entonces a  saquear a los automovilistas, dando cuenta de cuanta objeto de valor, pero en especial dinero.
---Mire cuate --le ordenaban a los transeúntes --la lucha --- armada es para salvar al pueblo de la opresión, esta es la gran campaña que debemos apoyar.--- ----Solo el pueblo salva al pueblo. .. A todos, cuando lleguen al próximo poblado, que avisen al destacamento militar, para que sepan Que estamos aquí, esperándolos---
---¡Que viva el E. P. L. ---gritaban, levantando sus fusiles, entre la maleza
---Bajen a esos burgueses ---señalaban a los ocupantes de un  vehículo moderno---- Caiga muerta doñita, todo cuanto tenga se le agradece, ---a vez que la amenazaba con una pistola y la obligaba a deshacerse de su reloj de pulsera y la cartera.
---Miren compañeros, me encontré esta hielerita, tiene unas cuanta cervezas y comida.---
Todo cuanto podían se lo  apropiaban, luego lo juntaban en un costado de la carretera, donde algunos las acomodaban en las mochilas de campaña. Que pasen los paisanos de la camioneta, denle viaje mucha---grito uno que parecía el comandante del grupo.
Así transcurrió por lo menos una hora.
--- ¡Ya viene el ejército!-- se corrió la bola y como hormigas empezaron a abandonar el lugar, para colocarse atrincherados en la cuneta del camino y hacerle la espera y enfrentar al enemigo. Lo único que quedado visible, era el árbol derribado y las mantas subversivas, a la distancia se observaba como aparecía un jeep color verde olivo, con militares en su interior. Cuando observaron el los destrozos se detuvieron abruptamente, produciendo un chirrido los neumáticos, dos camiones de cuya parte posterior, descendieron unos setenta soldados, se tiraban al suelo y a lo largo de la cuneta Un hombre joven que viajaba en el Jeep, el oficial, que llevaba las insignias de teniente al mando de la tropa. Ordeno:
--- ¡De pié! , avancen, por la orilla de la arboleda y protéjanse detrás de los arbustos.---
Se formaron dos columnas, las que avanzaban por la carretera, con paso lento y sigiloso, se movilizaban ordenadamente, para tratar de observar las posiciones enemigas. Había un silencio sepulcral, ni los pájaros se dejaban escuchar, se habían fugado con sus cantos y trinos a otro lado. Como temerosos del inicio de un combate. La tensión se hizo mas evidente y el miedo hizo presa de los lugareños ante el enfrentamiento armado.
Los soldados se acercaba peligrosamente a las posiciones guerrilleras.
---iFUEGO! ---gritó alguien entre la maleza.
Una ráfaga de metralla se dejo escuchar, con sus destellantes chispazos, que reventaban las ramas de los arbustos. Varios soldados cayeron perforados por las balas, mientras los demás  corrían a ocultarse entre los árboles, e iniciar la contraofensiva, con sus Galil, disparando hacia las sombras, que se movía frente a ellos. La refriega se hacía mas intensa, cuando desde varios puntos, se cruzaban los proyectiles, en una banda multicolor, que silbaba a lo largo y ancho del camino.
---i Avancen, por la derecha! --gritó el oficial---  córtenles  el paso. Sargento jale a su gente no hay que dejar que se escapen---
Los disparos no cesaban, las balas venían de todos lados, daba la impresión de granizos que revoloteaba por doquier. El avance de la tropa se dificultaba a tal grado que se estacionaron en una cuneta debido a lo tupido del combate, empero por momentos la metralla como que se quedaba muda, como tomando un respiro, para continuar con mas ímpetu que antes.
---i Recojan las mochilas, nos vamos! --indicó quien fungía como jefe de la columna insurgente.
--- Mi comandante, hay dos combatientes heridos.---
--- Hay que cargar con ellos, salgamos por esta vereda, rumbo a la montaña.---
A pesar de que los disparos continuaban, la columna guerrillera, se desplazo, entre las sombras, el manto oscuro de la tarde propició la retirada, mientras los soldados permanecieron en sus posiciones.
---Están huyendo mi teniente.-- indico un soldado.
---Sargento, reagrupe a su gente.—
---Si mi teniente, a la orden---
---Quiero un informe de bajas, antes de continuar---
---Muy bien, mi teniente.---
La orden fué cumplida, el sargento después de reunir a su gente, hizo el recuento de las bajas.
--- Mi teniente ---dijo un soldado, a la par que le hacia le hizo el saludo--- Hay catorce soldados heridos y solo tres muertos---
---Que los trasladen a la base, le Informan al Comandante del ataque y que envíen refuerzos.---
Las columnas iniciaron la incursión en el bosque, en busca de los forajidos. Mientras un pequeño grupo junto al oficial cubrían la retaguardia. Cerca de San Bernardo, donde mas frecuentemente se producían mas incursiones del ejército y de la subversión.
Cada vez mas aparecían grupos de hombres armados o propaganda de la guerrilla,  el ejército atrás, tratando darles caza. Estas incursiones se hacían cada vez más frecuentes, pero menos efectivas, pues los insurrectos siempre se les escapaban, sin dejar huella. Esto mantenía alarmada a la población por los acontecimientos y aun  que el pueblo en si no había sido escenario de un enfrentamiento, se encontraba alterado en su rutina diaria, por la presencia de patrullas militares que deambulaban por los alrededores y por las calles. La gente comentaba y a veces no dejaba de dar crédito a los chismes de que no muy lejos de allí, en un lugar conocido como el bebedero, de donde el pueblo se surtía de agua potable, existía un campamento de la guerrilla; pero nadie se atrevía a llegar a ese lugar por temor a ser capturado o muerto La tensión generada por las bolas había sido tal, que el ejército en su desesperación de no poder dar con el paradero de los  insurgentes, había cateado casa por casa de toda la población. Varios miembros de la comunidad sobre todo jóvenes fueron capturados y puestos a disposición de la G-2, para ser interrogados, con el fin de obtener información por vaga que fuera que ayudara a dar con los delincuentes subversivos. Uno de los capturados y posteriormente liberados fue Esteban, no sin antes haberle propinado una tremenda paliza, debido a que envalentonado por haber ingerido licor, se encontraba haciendo escándalo y hablando mas de la cuenta, cuando apareció una patrulla militar. Lo agarraron sin papeles y le capturaron Días después, al asomarse a su lugar de trabajo, José Santos le estaba esperando.
--- Que penqueada la que te dieron ---
---JA ! , ni te imaginas.---
---Contame, pues---
---Me agarraron, todo por andar hablando babosadas, causa del maldito guaro, de entradita me zamparon un culatazo en la espalda--- y le señaló con la mano--- me tumbaron al suelo, luego me patearon, querían que le dijera donde estaban los canchitos, y ni modo ¿qué iba ya a saber? ---Son cabrones, ¿verdad?.... Ja, unos hijos de la gran puta son, ya te hubiera querido ver a vos en este lío, como macho…te hubieras cagado, yo porque me aguanté.---
--- Ma --le respondió --primero que no me hubiera dejado agarrar y luego que no sería tan baboso.
---Callate, que aquí te agarran entre varios  y no te dan chance, ni te preguntan, mamolas si te podes defender vos ni te imaginas como son esos brutos.---
“--- Si supiera Esteban---  pensó --- Si supiera….---
En un santiamén pasaron por su mente tantas cosas que habla sufrido en carne propia, cuando estuvo detenido; soñaba con el cuarto de la tortura, y le daba vueltas en la cabeza rostro de sus verdugos.
--- Pues mira, yo le hice huevos …--- indico Esteban, en tono prepotente --- Les dije que no sabia ni mierda y ¡ZAS! que me soltaron.---
---Todo después de la vergueada ---le respondió sonriendo por la respuesta a la altanería.
--- ¡Macho ! …¡Macho! --- y se somató los puños en el pecho.
--- Contame pues, y a alguien mas tienen preso… pues---
--- Snack --- hizo ruido con la lengua--- allí tenían a toda la mara, al Jorge, a su hermano Luis, al hijo del pastor de la Carpa, a Miguel el de la tienda, y ni te imaginás, a los tres hermanos Ashpuac, los que tocan la marimba. Imaginate, solo faltabas vos...---
---¿ y porque fue que los agarraron a todos pues?---
---No te estoy diciendo,  sos o te hacés, como que no me entendés….ah!, dis que nos chismearon que colaborábamos…, con la guerrilla, y querían que les dijéramos donde se escondí….--- haciendo una mueca--- pura lata la gente, que para salvarse, da esos chismes; así es como derrepente se quiebran a alguien, por que contaron una mentira ---
--- Y será cierto que andan por allí---
--- Yo que voy a saber…Yo…?--- dijo en tono risible --- me dedico a mi trabajo y no me ando metiendo en babosadas ---
--- A lo mejor hasta te creyeron,... ¡Que trabajás! ---
 --- Ma-aa...---exclamó --- ¿y por que no?... vos hasta para eso tenés suerte, ¿ qué será que nunca te joden ? ---
---Será porque no me meto con nadie, ni molesto a la gente.---
---Algún día vas a ver, que te van a chingar.---
--- Si vos…mejor me voy pa la casa, esta fregado andar por ahí, no vaya a ser que ahora en lugar del ejército me agarren los canchitos.---
---Andate tranquilo, yo te voy a echar una miradita en la granja---
Durante dos días no se asomo el Esteban a la granja, empero el sábado, que llegaban los patrones y además le tenían la paga de la semana. Como de costumbre ese día llegó temprano con el fin de echarse una barrida, limpiar el rancho, poner las mangueras para regar la tierra.
Por lo general a esa hora su vecino José Santos, ya se encontraba haciendo sus labores; pero no lo vio, a lo mejor no estaba, o no se había levantado, impulsado por la curiosidad, cruzó el cerco y se dirigió al ranchito, cuando pasó por los ciruelos, se dio cuenta que uno de los chorros se encontraba abierto y empozada el agua en todo alrededor. Los patos andaban sueltos, el marrano, saber…… encontró que la puerta del rancho entreabierta.
---José, José Santos, ¿estas allí? --grito, sin recibir respuesta.
Con el corvo, empujo suavemente la puerta, como que tuviera miedo de encontrar lo peor, e insistió:
--- José Santos --- Y al querer penetrar a la habitación una gallina salió despavorida y cacareando, le pasó junto a la cara, le hizo retroceder. El corazón le palpitaba a toda  prisa y resollaba al respirar; se armó de valor y penetró, adentro todo se encontraba revuelto, todo estaba por los suelos, sobre el colchón encontró una bolsa de fertilizante. La mesa partida en dos, que apenas sostenía una candela que se había apagado. Lo único que se mantenía inamovible era una chompipa que se encontraba empollando.
Salió del cuarto, con el pelo parado, dio un vistazo por el gallinero y salió corriendo llegó al portón, que estaba en el suelo, salió a la calle para pedir auxilio. pero todo estaba desierto; se dirigió calle arriba. como quien ... busca el pueblo, caminando por los atajos, llegó hasta la casa del alcalde.
--- ¡Señor Alcalde,... don Moisés... don Moisés!--- gritaba, a la vez que somataba, insistentemente, con el puño las tablas de la puerta. La fatiga y la respiración rápida no le dejaban hablar claro ---don Moisés! --- repitió….
--- Voy –contestó alguien desde el interior de la vivienda ¿ Quien es ? , ¿ qué son estas horas de venir a somatar mi puerta ? --- mientras se escuchaba que retiraba la tranca y abría la puerta.
---¿ Qué tenés ?, ¿ Qué te pasa ?, sos vos Esteban, el hijo de Leonel?---
---Si, Señor…….--- hablaba a pausas y jadeaba, entre palabras---
---Don Moi, se lo llevaron…. al muchacho de los planes.---
---Haber…..¿de qué muchacho me estas hablando ? ---haber explicame, porque no se de quien se trata….a ver tranquilizate y me contás desde el principio.---
Haciendo respiraciones profundamente para normalizar el ritmo…
--- Usted sabe, que yo trabajo allá en los planes… en la granja del Licenciado Arroyo, a la par hay otra finquita, que es de una familia de oriente…---
---Seguí pue… porque no te agarro la onda.---
---El muchacho que trabaja allí, el guardián de ese lugar, es mi amigo… se llama José Santos… no está… está perdido…., que se hace que se lo llevaron los guerrilleros pues todo en la granja está patas arriba. Todos  los animales, andan regados---
--- y como decís que fueron los guerrilleros---
--- Pues, yo no se, me imagino, porque, se llevaron unos animales e hicieron huevo las cosas.---
---A lo mejor, el tal guardián… se las pelo y cargo con lo que pudo ---
---Mire señor alcalde, no lo creo, el muchacho es veía bien derecho, incapaz de hacer eso, yo lo he tratado y no creo que sea mafioso.---
---Mira, cosas pasan y a veces uno no puede meter las manos por la gente, lo peor  es que lo hacen quedar mal a uno---
---No, con él no, Don Moi, yo que hasta le miraba cara de sonzo,  seguro que es honrado ---
---Esta bien pues, regresá  al lugar, te vas a dar una miradita mas despacio, yo me voy a vestir, me llevo a un par de comisionados, mas tarde vamos a darte una mano si fuera necesario; vamos a investigar el caso, aunque me temo que no vamos a averiguar nada; o a lo mejor aparece mas tarde.---
Allá en los planes, los vecinos se habían hecho presentes, atraídos por el desgarriate de los animalitos, que andaban dispersos por los alrededores.
--- Vos Esteban, que sabés de todo esto rollo --- mientras colaboraban arriando los patos y las gallinas al corral.
---Nada más de lo que ustedes ven, no se que paso, encontré así como está.. todo---
---Que barbaridad ---comentaba una señora, que cargaba un chompipe en sus manos a dejarlo al gallinero ---nadie esta libre de que le pase algo, que Dios nos proteja ---y se santiguó--- y el muchacho, se veía bien sano, que le pasaría, no se metía con nadie, pobre, saber que destino le espera.---
---¿ Será que se lo llevaron los canchitos?----
---Se me hace ---dijo Esteban --- i y además se güeviaron el coche…!---
El suceso se quedo en incógnita, a pesar de las investigaciones y comentarios, nunca se supo lo que había pasado con aquel muchacho. Los dueños de la finca fueron avisados y las autoridades, después de haber indagado en los destacamentos militares y en las estaciones de policía concluyeron que José Santos, se había perdido y que se ignoraban su paradero. Se le declaró secuestrado por las organizaciones, en armas.
Los grupo como el GAM (Grupo de Apoyo Mutuo), siempre aprovecharon la oportunidad para decir que se trataba de un desaparecido por violencia política. Amplios titulares en la prensa daban cuenta de las declaraciones de los dirigentes de las organizaciones campesinas, pidiendo un alto a la violencia ya la represión armada.
 Al cabo del tiempo como todas las cosas, este suceso paso al canasto del olvido, la rutina del pueblo de San Bernardo, volvió a ser la misma; en el caso del guardián José Santos con mayor facilidad, como ni familiares, no habían para que le dieran seguimiento a las pesquisas.
Ni aun Esteban que se decía su cuate, se olvidó del paradero de su amigo. Sus labores las había reanudado como de costumbre y se dedicaba a sus labores.  Los aun constantes patrullajes habían llegado a formar parte del paisaje, por lo que ya era como parte de la vida cotidiana del pueblo.
Así transcurrieron los meses, llego la feria del pueblo y para variar, Esteban se dio la gran parrandeada y la enorme embriagada, tanto así que ni siquiera pudo participar el equipo de futbol en el campeonato local. Una de esas noches que se dedicaba a chupar junto a unos compañeros, mientras jugaba a la baraja, alguien comentó.
--- Vos Esteban, ¿ sabés que me contaron ?, que habían visto a aquel tu cuate… tu vecino de los Planes---
---No jodás ¿y donde es que lo vieron vos.---
--- Me dijeron que por , ay, por  Santa Maria de Jesus, con unos tipos extraños ---
---De veras vos, ¿estas seguro ?---
--- Seguro no, pues a mi me lo contaron y que andaba con malas juntas….---
 --- No creo Vos, a ese cuate, se me hace que se lo cargaron los guerrilleros, ni, visto ni.oido, hace mas de un año paso esto….---
--- Yo solo te cuento, ese, me late que se las pelo con todo y coche, y se fué a vivir a otro lado.---
--- Miren mucha, ese chavo era bien honrado, hasta se pasaba de baboso ---se empinó el vaso de guaro ---buena gente el muchacho, y sobre todo, bien derecho.
--- Te lo vamos a creer….vos jajajajaj…… buena honda no vos.---

El tiempo paso.
---Esteban, Esteban --gritaba una jovencita desde un vehículo que se detuvo frente a la entrada de la granja --- i Estebannn... !---
--- Voy --respondió, mientras se incorporaba de donde se había quedado dormido entre los sembradillos de coliflor…
---voy volado ----
Se sacudió y fue a abrir el portón, donde ingresó un auto.
---Buenos días Licenciado ---mientras se quitaba el sombrero---
---¿Qué hay de nuevo vos.---
--- Buenos días  Romelia, buenos días nenas ---
---pues no hay novedades licenciado, aquí, igual que siempre, trabajando ---
---¿Como andan las cosas en el pueblo?.. con el ejército?.... ¿Ya no hay problemas.---
---Pues mas o menos tranquilo, no han vuelto a aparecer los guerrilleros, como que ya se fueron a otro lado ---
--- Al fin, ya nunca se supo nada del muchacho de la vecindad.
---Nada licenciado, ése como que se lo tragó la tierra, ya mas de un año de su desaparición.
---¿ Mas de un año ? …pasa rápido el tiempo y uno ni cuenta se da---
--Si se recuerda que para la feria, hace tres meses, me contaron que lo habían visto por Santa María de Jesús.---
--- ¡Ah…si!.
---Y yo les dije que me parecía raro ---
---Tenés razón, me recuerdo de que me contaste… uno de los comisionados militares, lo vio, y dijo que  andaba enrolado en la guerrilla.---
---¿ Será patrón ?......, yo que siempre pensé que ése era mero baboso y con el perdón suyo, que tenía los huevos suficientes para esas cosas.---
---Uno a veces se lleva sorpresas y no se imagina, sabés, humo..,mejor conseguí un poco de carbón, vamos a preparar un asado con la familia. Andá y te cortás un poco de verdura, hay algunas remolachas, que están galanas y de punto.---
--- Carbón solo que en el mercado, si quiere aprovecho para traer las tortillas --- Ta bueno pues comprate un quetzal de las del comal.
Caminaba por un atajo atravesando el cementerio. A lo mejor por miedo      silbaba, por las callecitas que dividen las tumbas y los mausoleos, cuando de pronto:
--- Pitts…, pitts… Esteban ---alguien le dijo en voz baja.
Se detuvo y sin voltear a ver dijo:
---Quien vive --- y un temblor de cuerpo se apodero de él, le recorrió de pies a cabeza.
---Sos de ésta o de la otra --- dijo con voz entrecortada.
---No seas pendejo, soy yo, José Santos.---
---Ja, entonces de la otra!..---volteó la cara.--- José Santos! …¿ Qué onda mano ?, Y ¿ Que es de tu vida ? ---
Por detrás de un mausoleo, a su derecha le vio, efectivamente era él, vestía ropa de paisano, con sombrero de paja, tremenda ametralladora la que cargaba, la dejó recostada a la par de una tumba.
---Soy yo, y te vengo a buscar ---
--- A miiii.. y vos que,¿Qué te has hecho?, cierto que andas enrolado en la guerrilla. Púchica vos, por Dios que creí que te habían dado agua.
---Esa es una larga historia…., decime: ¿ cómo puedo hablar con vos ?, en un lugar tranquilo, sin levantar sospechas---
---¡ ah!..., lo mejor sería en la granja, solamente que hoy todo el día está el licenciado con su familia, pero como a eso de las cuatro de la tarde se van ---
---Sabés, me interesa hablar con vos, te busco ya entrada la noche.---
---... Orale, te espero ---
Se despidió apretándole la mano.
---Me voy porque me enviaron a hacer un mandado; no vaya a ser que las tortillas lleguen frías y me regañen…. Hasta mas tarde pues---
Esa noche, en el interior del rancho, bajo la luz de una candela, sentados en el suelo, los dos hombres comentaban en voz baja, las sombras titilantes se dibujaban en las lepas de las paredes, como dos muñecos espectrales de sombrero, manejados como títeres que se estiraban y encogían, acompasados por el fuego producido por la llama.
José, abrazado de un arma, comentaba sus aventuras mientras tomaba a sorbos el café, mientras tanto Esteban se daba a la tarea de escuchar estupefacto los relatos, apenas se movía y  en cada pasaje que mostraba peligro, abría sus ojos y tragaba saliva.
--- Continua, pues vos---
---Bien, pues esa noche, la noche que me juí…..
---Es una larga historia, como a eso de las dos de la madrugada, escuché un gran ruido en el gallinero, todos los animales revoloteaban salí con el corvo en la mano, me encontré a dos tipos, que estaban en la cochiquera jalándose al coche,…les grité y fui a su encuentro, uno de ellos me apuntaba y estuvo a punto de dispararme,  cuando alguien que apareció, entre las sombras, que era el que comandaba les dijo que no disparara, luego se me acercó, 'y me dijo que yo no parecía de allí, luego me dio un empellón, me tiró al suelo y me empezó ha hablar sobre lo que se hacían de beneficio por la gente pobre, que la guerrilla era la única solución para el país, y que la gente rica, como los dueños de las fincas, explotaban al campesino… Te soy sincero a esas alturas no tenía idea de todo eso… me llevaron no muy a mi gusto al campamento en la montaña. Y allí, hablando con él, le conté de lo que me había pasado cuando era patojo. Algo que creo que nunca te conté…le hablé del Padre Manuel, el cura con quien yo trabajaba allá en mi pueblo, resulta que a este famoso curita lo mataron y a  mi me acusaron de guerrillero, estuve tres años preso antes  de venir aquí.---
--- Pues como te decía, este comandante  me dijo que Manuel, era un símbolo famoso en las filas de la subversión de los mas esforzados combatientes que habían en el or1ente y que cuando cayó a manos del ejército, habían perdido uno de los mas grandes, defensores del pueblo, un caudillo. Como te decía no tenía idea que era estar metido en esto, de allí salió que al enterarse de lo que me había pasado, me hizo que se me estimulara el odio hacia mi antiguo carcelero, el famoso Capitán Domínguez, quien había hecho cuanto quería conmigo, además co-responsable de la muerte del propio cura. Luego fui llevado a una casa en Villa Nueva. Un reducto de reclutamiento. No era precisamente un hotel, pero había todo lo necesario, además de armas, propaganda, ropa de combate, etc. allí conocí a varios chavos universitarios, algunos campesinos del Quiché y Rabinal, pues la pasamos encerrados, como seis semanas, en las que llevamos varios cursos de instrucción, el manejo de las armas y algunas técnicas de sobrevivencia.  Ocho fuimos los iniciados, como nos decían, a prueba, ja si la fallábamos nos mataban, también, hasta que un día. se apareció un comandante, personaje muy importante, quien nos ,.. indico, que por diferentes medios se nos trasladaría a un país vecino, a continuar el entrenamiento, pues' la situación se había tornado difícil, y que se dispuso por parte de la comandancia del E.P.L.,(Ejercito Popular de Liberación), que se nos cambiara de lugar, algunos sucesos pasados, propiciaron poner al descubierto a alguien que les había traicionado, y que algunos lugares de contacto y reductos, habían sido captura- dos, y ante la necesidad de protegernos. A mi me tocó con el Comandante “Z” trasladarnos a la capital y en la estación en Ciudad Real, nos metieron al tren, con cincuenta pesos entre la bolsa. No dieron la dirección de un coyote en Ciudad Tecún Umán, quien nos puso en Tapachula. Ja ni te imaginás a la altura de Coatepeque,  detuvieron el ferrocarril, comandos del ejército registraron cada vagón pidiendo papeles, menos mal, decí! , que nos los habían arreglado bien, además de un papel que nos habían contratado para  una de las fincas de algodón de la costa.
----Ahh!, y entonces.---
--- Bueno, llegamos a la frontera, a buscar al tal Chirrión, que se encargaba de pasarnos a través del río, a la vecina Tapachula, por supuesto él había sido alertado de nuestra llegada. Fuimos llevados a la pensión, de un señor Pereda, famoso porque decían que tenia, cuarentitantos hijos, bueno era punto de reunión con otros dos compañeros, los que les tocó viajar por tierra, en camioneta. Allí estuvimos un par de días, con los nervios de punta. Pues el tercer grupo no llegaba, y temíamos que hubiesen sido capturados, pero finalmente llegaron.
Al día siguiente por la mañana, salimos en caravana por las márgenes del río, menos mal no éramos los únicos, talvez unas veinte personas, de las que se dedicaban a comerciar contrabando; llegaban hasta un vado del río donde había una casuchita de un chino, donde nos encaramaron a una canoa y nos dejaron en la otra orilla. El Chirrión nos encaminó hasta ciudad Hidalgo, donde nos trasladamos para Tapachula; allí en el parque, como se nos había indicado nos esperaba una persona, quien se encargo de llevarnos a una finca de café de Quintana Roo. Centro Regional de adiestramiento de la guerrilla de varios países. Allí permanecimos unos seis meses, el entrenamiento fue canáima de duro, y no todos los que llegamos aguantaron; éramos mas o menos cuarenta, me escogieron para .. ir a Cuba, junto a un Nicaragüense, un salvadoreño y los dos universitarios paisanos que había conocido en Villa Nueva, por cierto que ese lugar donde estuvimos al principio, lo descubrió y ataco el ejercito, mataron a varios compañeros y capturaron bastante armamento.---
---Que leche la que te has cargado.---
---Como te iba diciendo: .Con unos cuantos dolaritos entre la bolsa, y un tacuche de segunda mano; ya te podés imaginar, si nunca había usado traje; me fui en avión a Cuba, allí nos recibieron miembros de la milicia a un centro de preparación y adoctrinamiento.---
---¿ y qué es eso de adoctrinamiento vos…---
---Mira es un lugar donde te enseñan cosas, como en la escuela, te hablan del poder popular, de la explotación del pobre por el rico, y esas cosas de igualdad y libertad. Talvez cuando tengamos otra oportunidad, te lo explico mas despacio.---" También nos enseñaron, técnicas y tácticas de guerra, funcionamiento de armas sofisticadas, y de como funcionan las células de subversivas, ataques sorpresivos y todo eso relacionado con la guerrilla. En fin salí como experto en Guerrilla Urbana.---
--- Posteriormente regrese por Méjico, donde recibí instrucciones para formar una comandancia estratégica, para lo cual tengo que reclutar  y entrenar gente.
---No estarás pensando en enrolarme en este asunto, con la suerte que me ando echando, me quiebran el culo en un dos por tres.---
--- Esto no es para gente como vos, pues te tenés que dedicar en cuerpo y alma, convencido de lo que estas haciendo es por, tu gente, por tu pueblo, por tus ideales, que tenés necesidad de vivir en paz y libertad. Que creés que esta situación es necesario cambiarla, que el rico no se haga mas rico. que él pobre no sea mas pobre cada vez, que todos tenemos derechos, que podamos vivir libremente y que dejemos de estar comiendo mierda.---
--- A poco, ya aprendiste a decir discursos; como los políticos; puro güiri, güiri y a la hora de rajar ocote, nalgas….---
---¡ Ay, Esteban! , no creas, que la cosa es fácil, en esto hasta cuando hablas te jugás el pellejo…. haber si te acordás, cuando te agarró el ejército para interrogarte, no corriste peligro de que te dieran aguas... y para que veas en esto, se la juega uno y se tienen que hinchar los huevo, para andar metido. Te voy a contar:
--- Hace unas semanas --- hizo un pausa --- un comando de la insurgencia, tomó la sub-estación de la policía, para liberar a un fulano, que habían agarrado cuando salía del chance en una fábrica, porque él había sentado las bases de la formación de un sindicato, para defender los derechos de los trabajadores; pues se conoció de los malos tratos y el acoso que recibían las compañeras, además los sueldos de hambre que les pagaban.---
---Si, creo que lo vi por la tele.---
---Como te digo tuvimos que rescatarlo, antes que lo hicieran desaparecido; en la refriega varios combatientes nuestros cayeron y para enfrentar estas situaciones se necesitan agallas, tener ideales y pensar en los demás
---Yo no digo que no. Pero….---
---Por supuesto no es que lo diga por vos, pero el valor de nuestra gente, es digno de admirarse. Te voy a contar: Cuando por primera vez, yo entré en combate, recién venido del extranjero, nos encontrábamos en un campamento de Chejul, habíamos recibido ordenes de atacar el destacamento militar, apoyando la gran contra ofensiva de Playa Grande. Por aire, nos llegaron toda clase de suministros, procedentes de nuestros contactos del extranjero. El objetivo era un destacamento que se había instalado en el pueblo, con el fin de reclutar civiles, para las patrullas de auto defensa civil. Así habían llevado a la fuerza alrededor de cuarenta jóvenes y los que se habían resistido, los pasaron por las armas.--- después de rascarse la cabeza, continuó --- Montaña abajo, nos dirigimos a  la población en medio de la oscuridad, en varias columnas. Yo me encontraba al mando de una, pero te se decir que nunca había participado en un combate,  tenía miedo, la piel se me puso como de gallina y la sangre, se me salía por la cara; nos acercamos por diferentes rumbos y los sorprendimos. La columna del comandante de la operación, penetró por un costado de la plaza e inicio el ataque frente al cuartel; con las primeras ráfagas de ametralladora, cayeron como moscas, cuando desorientados salían corriendo por el frente del cuartel. La columna a mi mando contra golpeo los costados y el resto guardó la retaguardia; en el techo del cuartel, colocaron una ametralladora de grueso calibre, que inmediatamente empezó a escupir balas. Así fue, cuando entramos realmente en acción, el grupo que me acompañaba era de puros patojos, de quince, diez y seis años, casi sin  experiencia, y le entramos así, a lo bandido, a lo pelado, sin nada de protección. Avanzamos por la calle, disparando para abrirnos paso y avanzar. El fusil M-l que yo cargaba, se me trabó, por lo que corrí para protegerme en el dintel de una puerta de la vecindad, y tratar de ponerlo en funcionamiento. Seis de los muchachos, siguieron avanzando hacia el objetivo, cuando de pronto, una granada trono, la explosión, lanzó a tres de ellos, hechos añicos, despedazados; tiré a la chingada, el arma y me les acerqué a los restos de los chavos, dos de ellos aun con vida, muy lastimados, con grandes heridas, agónicos; no había mas nada que hacerles, tomé del brazo a un muchachito lo mas que tenía eran quince años, la pierna destrozada, creo que  lloraba, mas por niño, que por la herida, arrastré hasta ponerlo al cubierto, detrás de una de las bancas del parque; recogí su arma y principié a disparar sobre el cuartel, como loco, tratándome de sacar la cólera, el pánico, la desesperación que me causó, ver como los habían masacrado, me acabé la tolva y me quedé acurrucado, la rabia hizo que se me salieran las lágrimas, que gacho me sentí, hasta la respiración, se me agitó, y el cuerpo me temblaba todo. En ese instante se me acerco el comandante, me tocó la espalda, e instintivamente me paré y levanté el arma, con la intención de golpear, pero me di cuenta que se trataba de un compañero. Me dijo que me tranquilizara, que el patojo estaba muerto; esto es difícil, pero me tuve que acostumbrar. En fin no quería que viera que estaba llorando, por lo que me limpié con la manga de la camisa; el combate continuó , seguí en la lucha, para ponerme al frente de mis compañeros, las columnas se dispersado por la fuerza del combate. La ametralladora 50, nos hizo mucho daño, y continuó vomitando fuego desde el techo. Me pegué a la pared del frente del destacamento y de espaldas al blanco, tomé una granada, le quité el seguro, solté la espoleta y la lancé; un rocío de balas, me silvaron por la cabeza y por las patas; i BUM ! , tronó la chingadera y a la mierda con los soldados, la ametralladora se calló. Se hizo silencio, solo el humo deambulaba por los alrededores y el olor a pólvora. Entramos con el grupo al interior del destacamento, allí encontramos a varios soldados muertos, alli encontramos a varios muchachos, vestidos de paisanos.  Era un grupo de diez a doce con cara de asustados. que se encontraban acurrucados, jóvenes la mayoría, que se les obligó a enrolarse.
Al día siguiente, que amanecimos, en el atrio de la iglesia se colocaron los cadáveres del combate las campanas se hicieron sonar, en señal de duelo. Fácil habían unos veintiocho muertos, y los heridos eran otro tanto. El pueblo amaneció desierto, algunas mujeres pasaban de cuando en vez, con sus niños en los brazos, viendo si alguien conocido entre las víctimas.
Alli se presentó: el alcalde  y las autoridades del lugar, para pedirnos y con toda razón que abandonáramos el pueblo, por temor a sufrir represalias. Casi al terminar con el mitin, se dejo escuchar en el horizonte, el zumbido de un helicóptero, que pasó por encima de nuestras cabezas. Pasó  rasurando la copa de los árboles y en un decir amén soltó una descarga de balas. Ta, ta, ta, ta, ta, ta.
Que martillaban en el empedrado de la calle, la nave mientras daba piruetas, continuaba rociando de plomo por todos lados, pulverizando y arrancando pedazos de adobe de las casas, las tejas que se hacían añicos. Se respondió el fuego con los fusiles, pero ¿Qué le ibamos a hacer daño ?---
Una y otra vez paso el aparato encima del lugar, y la lluvia, la lluvia de balas, chisgueteaban las aceras de las callecitas, esculpiendo terror. Sabes que pensé que jamás iba a salir de allí, logramos retirarnos, ocultándonos en lo matorrales, saliendo rumbo a la montaña. Desde el punto mas alto, escuchábamos el vuelo del helicóptero, junto a el tableteo de los proyectiles que dejaba caer sobre los tejados de los ranchos. Ya lejos internados en el espeso bosque de la montaña, entramos a un contingente del ejército, que se daba a la tarea de arrasar lo que quedaba del pueblo, allí cayeron, hombres, mujeres y niños, el alcalde, la comitiva, autoridades civiles, habían sido tomados de rehenes. Cosa que jamás aparecieron.
---Jodida la cosa ---dijo Esteban--- aquí en San Bernardo, también una vez se quebraron a unos cuates de la cooperativa de productores de arbeja; los encontraron escogiendo la verdura, que llevaban a la empacadora. Y a la tropa los agarró y después aparecieron muertos, lo gracioso es que dijeron que era un grupo armado. Y no mas les volaron plomo---.
--- Por eso es que la gente se levanta en contra de la dictadura militar.---
---Mira José Santos, ¿Porqué fue que me venistes a buscar ah...?---
--- Te diré, te vine a buscar, porque quiero que me hagás un gran servicio---
--- Si puedo, con gusto; …chisla, porque no ---
--- Se trata de este asunto: desde que me fui, no he sabido de aquella mi traida, que dejé en Jocote, no se si vive, o  se caso, o qué, pero estoy con la gana de saber de ella… Tené aquí hay una carta y te voy a dar veinte quetzales, para que me hagas la campaña, de llevársela personalmente.---
---Mejor mandala por correo.---
--- No seas tonto, por razones de seguridad, no lo puedo hacer, por eso es que recurro a vos, Me hacés la campaña o no?---
--- Vos si que la jodés, yo no estoy para arriesgarme …! , pero en fin, cuate.   
¿ Cuando querés que la lleve ?.---
--- Primero le tenés que pedir permiso a tu mujer, y después  me decís.---
--- A papo..., pedir permiso yo……hum!---
--- Mientras antes mejor, si lo hacés uno de estos días agarras una camioneta que te lleve temprano a la capital, luego te vas derechito a la 18 calle…, tomas las Rutas Orientales, de las que salen a cada rato, esas son las que te llevan al Oriente, entre Zacapa y Chiquimula queda la Aldea El  Jocote…---
--- Con veinte pesos, ¿ Qué me va a alcanzar ?---
--- Está bien te doy otros diez, pero te vas mañana, temprano.---
---Pues ni modo, pisto es pisto.---
--- Te voy a pedir otra campaña---
---¿ Otra….?---
--- No me vayas a buscarme, ni a hablar de mi, recordate que es peligroso tanto para vos como para mi. Cuando yo considere oportuno y  sepa que estas de regreso, yo voy a hacer contacto con vos, mientras tanto si me traes respuesta, me la guardas…y por favor ni una palabra a nadie ---
Se remango la camisa, para ver el reloj.
--- Hijote…, son mas de las nueve.   Me voy Esteban, gracias anticipadas--Chocaron las manos, para despedirse.--- Para vos sigo siendo José Santos, pero en el futuro vas a saber mas de mi como el COMANDANTE SANCHO, hasta luego mi amigo y que tengas un buen viaje.--.
Salió del rancho y se perdió en las sombras de la noche, los perros ladraban, como saludando a la luna de cuarto menguante, que tímidamente apareció, sobre las colinas como prendida del cielo. Tras las zancadas del comandante Sancho, siguió Esteban.

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