El famoso Comandante Sancho, regreso a su área de influencia a su lugar
de origen, en el altiplano. En búsqueda de la identidad que le había sido
borrada en sus años de infancia.
El nuevo centro de operaciones, a inmediaciones de la carretera
Panamericana, era una casa antigua, que había sido abandonada después del terremoto
del año 1976. Su ubicación era ideal, se encontraba en lo alto de una colina que
dominaba gran parte de la carretera
principal, enclavada en un espeso bosque, con acceso en la parte posterior, a
través de puente colgante, que franqueaba un desfiladero. Era una de esas
hamacas construida con cables y tablones que había sido apuntalados en una base
de piedra. La vivienda aunque semi destruida y en algunas áreas con ausencia de
techo, tenía además un pequeño kiosco en
la parte superior, que servia de atalaya, era un verdadero puesto de vigilancia.
Sancho gustaba de ese lugar, le servia para los descansos, cuando no
estaba en campaña y era ideal para la meditación. Acostumbraba a observando el
horizonte, durante largas horas, pensando en las personas a quien amaba y
extrañaba. A su madre, al amor de su vida, Cristina, mas de alguna vez había
pensado qué realmente estaba haciendo allí, si una lucha, estéril, quizas… como iba a
acabar; si era simplemente una aventura. O verdaderamente una lucha de clase
que nunca términa, o simplemente era un motivo de venganza hacia los
desgraciados que le había torturado, era innegable el odio a su principal
verdugo el comandante Domínguez.
De su madre v sus hermanos. nunca tuvo noticias, desde que fue capturado
allá, en Valle Dorado, durante su cautiverio y después en su salida, aun cuando
permaneció en la aldea el Jocote, nunca regreso.
Después que volvió del extranjero. le fue recomendado, no hacer contacto
con amigos o familiares.. para no ponerlos en "peligro y como medidas de
seguridad para las fuerzas insurrectas. Pero nunca los había olvidado. Por otro
lado estaba interesado y pendiente de las noticias, que en algún momento pudiera
tenerle Esteban, su amigo, relativas a
Cristina, la mujer de su vida y a quien amaba.
Un día de tantos decidió ir en busca de su amigo, agarró su mochila, se vistió de paisano y salió muy de mañana, a buscar como transportarse hacia la villa de San Bernardo.
Caminó un largo trecho por la orilla de
la carretera, donde con el brazo en alto lo alcanzó una camioneta subió a ella,
una hora después a inmediaciones de la Cuchilla, descendió.
--- Es
una Choca *. cuate --le dijo el ayudante.
--- Veinticinco
len --- replicó, tomó su pañuelo, le desató una de las puntas, lugar donde
guardaba el dinero, le entregó la moneda.
Caminó entre los canastos y las ventas que allí acostumbraban, se acercó
donde se instalaban las mujeres que vendían comida, pidió un vaso de atole de
elote y lo bebió. Mas tarde. continuó su
camino, hasta llegar a un camino de terracería. Allí donde el rótulo decía a la
Carpa, allí eran las granjas de Los Planes.
Por la hora, sabía positivamente que encontraría a Esteban, ya que por
lo general se iba a su casa a eso de cinco de la tarde. Se acercó hasta la
entrada de la finca y penetro a través del cerco. El terreno se encontraba
cultivado de maíz y las cañas eran tan altas que no permitían la visibilidad
tanto de afuera, como de adentro. Muy cauteloso se acerco hasta las
inmediaciones del rancho, donde se encontró a Esteban quien se disponía a cerrar la puerta
del rancho, agarró su bicicleta e intentó abordarla, pero la José Santos se lo
impidió.
---
¡EPA! --- dijo se sorprendió al ver a su amigo.
--- Soy
yo, vos pendejo ---
---Me
vas a matar del susto---
--- NI
que fuera pa´tanto--- y le estrechó la mano
---Creí
que nunca ibas a venir, hace ya mas de un mes que te espero, o es que ya se te paso la calentura por la
traida---
---Cuestiones
del trabajo ---respondió, pero ya estoy aquí,
tenés alguna noticia para mi, o es puro cuento eso de que fuiste --- lo
tomó de la camisa -- No me vayas a decir que no llevaste la carta ---
---¡Tranquilo
mano! Claro que si, me costó pero llegué.---
---Mira
lo que me interesa es si encontraste a la Cristina,…. Me trajiste alguna
noticias.---
--- Te
traje algo, pero paciencia hombre, ya voy --- se dirigió a la puerta del rancho ---pasa pues.---
---Me
ponés, nervioso.---dijo José Santos
---Es
más fácil si hablamos aquí dentro …….Pero contame que aventuras andas cargando
ahora….. tuviste que ver con lo del secuestro del periodista, mano ?---
--- i AH
! , después te cuento. i., Me tenés noticias o no ? ---
---Si
pero teneme paciencia, te diré que fue
una experiencia la que pasé. Para que te cuento….”Llegué al Jocote, como son de
diferentes los pueblos de oriente, verdad ?....no fue fácil encontrar a la
señora del puesto de socorro… ¿Como es que se llama?
---Carmen
--- respondió José Santos
---Así,
pues ella, no me recibió muy de buena gana, digamos que no quería soltarme
prenda, así como que me tenia desconfianza, disque porque vos le habías quedado
mal a su familiar…. Pues, ni modo le tuve que contar una cuantas mentiras para
que se suavizara y me dijera como hacer
para la entregar la carta. Me preguntó por vos, que por donde andabas y que a que te dedicabas…
Bueno yo le dije que trabajabas en una
fábrica, que no te daban permiso para salir y que por eso había llegado YO.---
---Contame y ¿Qué mas te preguntó? ---
---Me
dijo que ojalá no anduvieras por el mal camino. Pero yo le conté que a muchos,
no había ido mal y teníamos problemas con el ejército y que gente como vos habían
tenido que dejar el lugar, para evitar que los mataran---
--- Pero
contá… vistes a Cristina.---
---Bueno,
la señora al fin de las cansadas, me dijo que ella llevaría la carta… me dejó en el puesto,
luego al cabo de un rato llegó con la muchacha ---haciendo una pausa--- bonita…
Vos.. tenés buen gusto.---
--- Seguí
pues…..
---
Bueno. Entonces la conocí… me preguntó de como te encontrabas, que había leído la
carta, pero que le interesaba que le contara algunas cosas mas. Me preguntó de que como nos habíamos conocido, entusiasmada se puso cuando le dije que vos
habías trabajado conmigo en la granja y mas cuando le dije que vos como
hablabas de ella. Hasta colorada se puso. Estaba bien contenta, me dijo si era
cierto que no te habías casado o eso si no tenías mujer, y yo le dije que por Diosito
que no. Ella te manda a decir en una carta que ni novio ha tenido y que está
esperando por VOS, si es que algún día regresas. Pero para que te cuento, tantito mejor te doy la carta y te enterás.
De un cajón, lleno de papeles, sacó una bolsa plástica color amarillo,
con propaganda de supermercado. Tomó un
sobre aéreo y se lo entregó.
---
Gracias …mano…---
Tomó el sobre y mostrando gran felicidad, rompió la orilla, saco la
carta y la desenvolvió.---
---
Prendete una candela vos... que ya no ve bien---
Se acurrucó, acercándose a la candela y se hizo ala lectura…como que
repasaba cada una de las líneas, las frases como para no perder detalle.
El encuentro con su amigo le dejado emocionado y sobre todo el haber
obtenido noticias de Cristina. muchas cosas pensaba y en muchas recapacitaba ya
no sabía si lo que estaba haciendo era
lo mejor, quizás abandonar la lucha para ir a buscarla. El caso era que se
encontraba feliz y tuvo sentido el tiempo
invertido ese día.
A la mañana caminó, hacia su destino. Bajó del bus en la cercanías del paraje, camino
hacia a la casa de campo. Subió la vereda a la colina, bordeando los
nacimientos de agua y el riachuelo que allí corría, en el desfiladero, se
dejaba escuchar el sonido del follaje y el movimiento de las aguas que se
desplazaban alegremente hacia el fondo del barranco, lo que le daba un marco de
belleza selvático. Los trinos de las
aves a su alrededor era como el despertar musical de la campiña.
El olor a rocío de la mañana se entremezclaba con la pureza del aire matinal
del altiplano Guatemalteco. Toda esta estampa hacía que el Comandante Sancho,
se le despertara instinto de hombre amante
de la libertad de su pueblo, Quizás una manera de justificar el sabor de su
lucha.
Algunos descuidos cometidos, por la imprudencia, provocaron que llamara la atención de personas vinculadas al
ejército, cuijes como les decían, se dieron a la tarea de seguir de cerca los
movimientos irregulares del Comandante. Un comisionado Militar le había visto abandonar
la Villa de San Bernardo, y le siguió hasta el lugar donde descendió del bus.
Sancho llegó al campamento, se tumbo en una lona dentro de la habitación
donde reposaban dos compañeros combatientes del grupo.
---Como
le fue, mi comandante.---
---Muy
bien, recibí las noticias que esperaba….
--- ¿Y
la muchacha ? ---
---Por
ay está. Aun esperándome: oigan:¿.. Agustín donde está? ---
---El
compañero Agustín, salió temprano. A conseguir algo de comer---
---Hay que
relevar a los del puesto de vigilancia---
--- !Ustedes…
háganse cargo, voy a tratar de dormir un cacho---
--- A la
orden mi comandante.---
Los dos hombres abandonaron la habitación.
Horas mas tarde.
--- ¡Comandante
Sancho!...¡Comandante Sancho! ---gritaba Agustín.
---¡¿
Qué te pasa ?!--- respondió, saliendo de la habitación.
--- ¡Comandante
Sancho!--- indicó mientras se cuadraba frente a él.--- vienen los soldados, dos
camiones del ejército se apostaron en la entrada de la vereda…. Vienen para acá
---
Ambos corrieron hacia el puesto de vigilancia, para constatar,
efectivamente un puñado de soldados se penetraba al bosque, por la vereda.
---Hay
que abandonar el lugar, carguen con lo que puedan---
***i Me
han de haber seguido*** pensó, luego indicó a Agustín:
--- tomá
tus hombres y defiendan el paso del puente.---
---
¡Vamos…..!
Cuatro hombres corrieron hacia la empalizada de ciprés, que colindaba
con el desfiladero. de donde colgaba el puente que comunicaba con la colina.
Por el lado del nacimiento del riachuelo, se desplazaban dos columnas de soldados
y se ocultaban en el interior del bosque.
--- Fuego
a discreción….---dijo Agustín--- cuando se acerquen a la entrada del puente---.
Los disparos y las ráfagas de la metralla no se hicieron esperar, el eco
provocado por el desfiladero magnificaban el sonido del tableteo, los
proyectiles, silbaban, perforando, cuanto objeto encontraban a su paso y haciendo
que se levantaran las hojas y la cáscara de los cipreses.
En medio de lo tupido del fuego de ambos lados, intrépidos soldados se
hicieron hacia la entrada del puente ingresaron en él. Mientras con los fusiles
M-l, escupían fuego para abrirse paso. Detrás de un corto silencio un disparo y
uno de los soldados… se precipito al vacío, dando un alarido en la caída. El
otro se acurruco para evadir los disparos, se puso de pié para continuar, pero
corrió con la misma suerte, fue alcanzado por una bala que lo hizo caer sobre
las tablas, obstruyendo el paso. El golpe lo desplazo hasta la orilla e hizo
que se resbalara por un costado hacia el precipicio, pero aun logró asirse a
uno de los cables. Uno de sus compañeros se le acerco y le tomó del brazo é
intento jalarlo, pero el peso era grande, con el bamboleo que se produjo ambos perdieron
el equilibrio y cayeron al fondo del barranco.
En ese momento, otros soldados habían logrado atravesar el puente, por
lo que en un momento se encontraban encima de la trinchera. Los hombres de Agustín
habían iniciado la retirada dejando una
cauda de compañeros muertos.
El Comandante Sancho y sus compañeros huyeron por los linderos de la casa hasta parapetarse por
detrás de pilas de leña. Los disparos continuaron el grupo guerrillero, once en
total resistía, uno de los insurgentes le fue ordenado cortarle la retirada a
la tropa, bordeando la casa, a corta distancia del puente, lanzó dos granadas
de fragmentación, haciendo blanco en el puente, las tablas que formaban la
estructura del colgante voló en mil pedazos. La comunicación con el resto de la
tropa se interrumpió.
El .joven de la hazaña se levantó de la trinchera con tan poca suerte,
que una ráfaga de metralla le abrochó el pecho. El resto del grupo, aun parapetado
en la pilas de leña, continuaba disparando mientras recurría a la retirada, se arrastraron
hacia el desfiladero, amarrando gruesos
lazos a la base de unos troncos, los lanzaron al vacío, descendiendo
vertiginosamente, por la orilla de la montaña.
Una explosión se dejó escuchar, la casa de campo, o lo que quedaba de
ella, fue destruido, los restos de las paredes llovían por toda la maleza
salpicando de luces el desfiladero.
El descenso fue dificultoso, pero con éxito, el grupo alcanzó el río, en
una caída de agua, entre varias enormes rocas. Remontaron el vado y caminaron por las playas del riachuelo hasta llegar al
lugar donde se hace contacto con la carretera bajo la sombra de un puente. Allí,
cerca de la base de la montaña, encontraron con grutas, donde la gente del
lugar, acostumbraba de sacar arenilla de la usada en construcción; eran cuevas
de arena blanca, las que usaron para esconderse.
Dos de los combatientes, fueron enviados a hacer labores de vigilancia.
---Una patrulla de soldados cuida el puente mi comandante ---indicó uno de los combatientes.
---Tendremos
que quedarnos aquí, hasta que caiga la
noche--- respondió ---es necesario tener a alguien en un lugar alto de
vigilancia…, ¡ Vos! --le dijo a un muchacho ---colocate en aquel peñasco, te
ocultás tras las ramas y estás pendiente de los movimiento de le patrulla ---
---Muy
bien mi comandante.---
El compás de espera se hizo interminable y el calor en la cueva se hizo
sofocante….. el silencio se rompió, cuando un silbido, imitando a un pájaro se
dejó escuchar…….
--- Es el
Macario, debe estar avisando que alguien se acerca. Agustín se asomó a la entrada
de la cueva y dirigió su mirada hacia el peñasco frente a él., donde se
había
colocado al vigía, este se asomó ligeramente y con la mano hizo una señal. Alguien
se acercaba.
---Aguas,
alguien viene---
---Nadie
se mueve, pecho a tierra ---indicó Sancho.
A un costado de la gruta, donde se formaba la poza, una patrulla militar
se acercaba… observando hacia todos lados, al llegar al punto, uno de los
soldados, se quitó el casco y con sus manos recogió un poco de líquido, lo bebió,
luego tomo otro poco y lo restregó en su cara; otro lo imito, el ultimo en
pasar lleno un par de cantimploras; luego se retiraron. En ese instante una
piedra rodó desde lo alto del peñasco, donde se encontraba el vigilante; los
soldados se pusieron en guardia, buscando refugio detrás las rocas. Todos estaban
pendientes, dirigieron su mirada al peñasco, pero no vieron nada, la tensión
llego a su máximo cuando entre la maleza, se dejó escuchar el crujir de una
rama, instintivamente la tropa, se tiró al suelo y se arrastró, por el suelo.
Los guerrilleros aportados en el interior de la cueva montaron sus armas ante
la inminencia del ataque…. pero un clarinero salió volando de entre los árboles,
haciendo su clásico graznido, al pasar por arriba de la tropa y colocarse en la
rama de otro árbol.
Todo volvió a la calma…..
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